Agenda del día

21/03/2020

Agenda de la Mañana

Agenda de los diarios

 

Se cumplió el primer día de cuarentena obligatoria por el Coronavirus

 

 

Clarín: Hubo menos gente en las calles y 200 presos por evadir la cuarentena. 

Desde la madrugada se observó poco tránsito y muchos comercios cerrados. En la Ciudad y en las provincias hubo gente haciendo colas para comprar comida y remedios. Los controles policiales se centraron en las estaciones de trenes y enlas casillas de peajes. Por confusión, algunos efectivos de seguridad privada y porteros no fueron a trabajar. Pero pueden hacerlo con restricciones. Hubo 200 detenidos por violar el decreto de aislamiento. Arrestaron a una pediatra en Chaco y a diez clientes de un albergue transitorio en Balvanera. Ayer se sumaron 30 nuevos casos de coronavirus y ya totalizan 158.

La Nación: Ajustarán el control de la cuarentena para lograr un pleno acatamiento. 

Conformidad a medias. Es el resumen que el Gobierno hizo al final del primer día de la inédita cuarentena dispuesta para controlar el avance del coronavirus en la Argentina. Si bien se notó una fuerte disminución de la actividad en todo el país, el movimiento de vehículos en la Capital y el conurbano alertó a las autoridades, que pusieron bajo la lupa las medidas de control. La disminución del tránsito fue estimada en más de un 70%, mientras que los servicios de transporte público porteños tuvieron una merma de más del 90% de los pasajeros habituales para los viernes.

Página 12: Cuarentena, primer día. 

El aislamiento empezó con una caída del 70 por ciento en la circulación. A pesar de las calles semidesiertas, hubo 250 detenciones por violar la norma. El Gobierno amplió las actividades exceptuadas, pero adelantó que reforzará los controles.

Perfil: Cuarentena histórica: El país se adapta a vivir encerrado frente al coronavirus. 

El aislamiento obligatorio que dispuso el Gobierno se sintió fuerte en Capital y en las principales ciudades. El tránsito en el área metropolitana se redujo en casi un 80% y casi no abrieron los comercios. Hubo 30 casos nuevos. Ya hay 158 contagiados en 16 provincias. Alberto siguió desde Olivos las medidas. Habló con Macri. Cristina llega mañana con Florencia de Cuba y se aislarán. Se traban los vuelos de rescate y son 30 mil los argentinos varados. Nuevo apoyo del FMI para acelerar una quita de la deuda en la crisis.

Crónica: Aislamiento Social: día 1. 

Si bien algunos todavía no entendieron la importancia de la cuarentena, la mayoría de los argentinos se guardó en sus casas para evitar la propagación. Calles semidesiertas, estaciones vacías y fuerte presencia policial, las inéditas postales de la ciudad. Más de 200 detenidos por violar la medida. El gobierno amplió las actividades exceptuadas y evalúa la prohibición del corte de los servicios de luz, gas y agua por falta de pago.

Otros Temas

 

Habilitan a más empresas a repatriar a los varados.

Aunque el Gobierno había inicialmente decidido que solo Aerolíneas Argentinas fuera la compañía que repatriara a argentinos y extranjeros residentes en nuestro país, se reformuló esa restricción y se autorizó a varias compañías privadas a que también cumplan con servicios para resolver la situación de unos 23.000 varados en distintos lugares del mundo. (La Nación)

Agenda Económica

 

Alberto avisó al FMI que por 4 años no se podrá pagar la deuda.

El Presidente y el ministro Guzmán plantearon a la directora del Fondo un nuevo programa y posponer los pagos en dólares. (Clarín - Página 12)

No se pagarán cheques y postergan vencimientos.

El Banco Central dispuso la suspensión de la compensación de cheques, por lo que su pago quedará aplazado al menos hasta el 1° de abril. Además, mientras dure la cuarentena, quedará postergado el pago de los resúmenes de las tarjetas de crédito y de las cuotas de créditos bancarios que venzan dentro de ese plazo. (La Nación)

Canje de deuda: Guzmán sugirió que la oferta será hostil.

En una presentación a través de un webcast para protegerse del coronavirus y en medio de una alta expectativa, el ministro de Economía, Martín Guzmán, no ofreció ayer detalles sobre la oferta de canje de deuda que les hará a los acreedores privados. Sí hubo más pistas. El funcionario adelantó las duras perspectivas sobre el marco en el que se desarrollará la negociación -sin incluir el impacto del corona-virus en sus números- y advirtió que las reservas son finitas para seguir pagando intereses, algo que el Estado continúa haciendo, en el actual proceso. (La Nación)

Internacionales

 

Reelecto en la OEA, sin voto argentino.

El uruguayo Luis Almagro confrontó a Maduro y a Evo Morales. Seguirá en su cargo. Alberto votó por su rival.  (Clarín)

Italia bate sus propios récords. 

Murieron 627 personas en 24 horas a causa del coronavirus. Los contagiados suman 37.860. (Clarín - Página 12Perfil)

Columnas

 

Francisco Olivera
Coronavirus: El enemigo invisible no perdona

En la noche del miércoles, momentos después de haberse reunido de urgencia en la Casa Rosada con Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta por el coronavirus , a Alberto Fernández le llegaron quejas del interior: algunos gobernadores, entre ellos, el sanjuanino Sergio Uñac y el jujeño Gerardo Morales, reclamaban atención. ¿Por qué había interactuado ante un problema nacional solo con los líderes de la provincia y la ciudad de Buenos Aires? La inquietud le fue transmitida al ministro del Interior, Eduardo de Pedro, que les contestó que entendieran la lógica de ese encuentro en los alcances territoriales de la pandemia , por entonces con casi 70% de los infectados del área metropolitana.
Pero el Presidente no desoyó el mensaje. O eso pareció. Al día siguiente, anteayer, convocó a todos los jefes provinciales a una extensa reunión en la que se expresaron sin reservas y al cabo de la cual anunció la cuarentena general, que rige desde entonces para todo el país: los había esperado para tomar la decisión. Un gesto que tiene un valor político e institucional muy significativo, porque vuelve a concederles a los gobernadores un rol relevante en medio de una crisis que, hasta el momento, viene recabando el respaldo casi irrestricto de todos los sectores, incluida la oposición, los sindicatos y los empresarios.
Es como haber regresado a los días previos al 10 de diciembre. El virus al que definió como "enemigo invisible" le ha devuelto al menos a Alberto Fernández algunas oportunidades políticas en medio del drama sanitario. Entre ellas, la de concretar aquello que prometió la noche en que se impuso en las primarias y que en sus primeros meses de gobierno ya se insinuaba incumplible: el fin de la fractura entre los argentinos. Son las ventajas de lo urgente. Cuando la meta parece inmediata y clara, el camino para alcanzarla se discute menos. Como si la llegada del brote, que coincidió además esta semana con el viaje de Cristina Kirchner a Cuba, hubiera reconfigurado su gestión hasta retrotraerla a una vieja foto de campaña, cuando el establishment se ilusionaba con la posibilidad de un peronista ortodoxo que no solo uniera a los argentinos mediante un gran acuerdo social, con sindicatos, empresarios, organizaciones sociales y hasta medios de comunicación, sino que tuviera también la capacidad de desentenderse de hostilidades inherentes al kirchnerismo. El sueño de la poscrisis de 2001, cuando arrancaba la recuperación. El Presidente lo ha cultivado también de modo recurrente: hace dos semanas, en el hotel Alvear, ante 500 hombres de negocios, dijo que sentía a veces esa sensación de déjà vu. Hasta el coronavirus, la comparación parecía forzada. "Esto a Alberto le viene como anillo al dedo", razonaron anteayer a este diario en la Unión Industrial Argentina. En el Frente de Todos fueron aún más explícitos: "Empezó a gobernar".
Por eso hay en el espacio quienes, pese al miedo por lo que viene, celebran políticamente ese respaldo multisectorial. Una prerrogativa que, más tarde o más temprano, y en la medida en que la pandemia se expanda del modo en que amenaza en Occidente, debería tener la mayor parte de los líderes del mundo, incluidos aquellos que, como Jair Bolsonaro , Boris Johnson o Donald Trump , se resistieron en un principio a medidas drásticas con la ilusión de no afectar la actividad económica. Fueron intentos vanos, anteriores a que la ola global se volviera imparable: como la mayoría de los países decidió darle prioridad absoluta a contener la crisis sanitaria, el fantasma de una futura recesión mundial se les metió a todos por la ventana. Ahora, asimilado ya ese costo inevitable, les queda al menos la posibilidad de no quedar en falsa escuadra con infectados y muertos. Es la razón que llevó a reaccionar a los más díscolos. Bolsonaro, por ejemplo, además de críticas enfrentó esta semana un cacerolazo en contra.

Jorge Fontevecchia
Entre 2001 y Malvinas

Un espíritu muy distinto se hizo cargo de Argentina. Sobrevuela en todas las calles. El silencio grita en la ausencia su presencia.
Es una invasión invisible.
Como si bombas neutrónicas hubieran dejado los edificios y la infraestructura pero aniquilado a sus usuarios.
El virus, el Covid-19, no vino solo a llevarse las vidas del ¿uno? ¿dos? ¿tres? por ciento de los infectados que requirieran atención médica. ¿Equivalente a un millón de muertos en el mundo y casi 6 mil en Argentina? ¿El cero coma cero, cero, cero uno por ciento de la población? Sino a arrasar con la economía del cien por ciento de las personas. Un mazazo social muy superior a la crisis de las hipotecas en 2008, de una dimensión que nadie haya experimentado nunca porque solo podría ser comparable parcialmente a la recesión de algún tramo del crack mundial de 1929.
Las previsiones son: caída del producto bruto mundial superior al 10% en el segundo trimestre y un 30% menos de comercio internacional, estimando que se pueda extender a más trimestres ya que, primero afectó a Asia, últimamente a Europa y se cree que recién comienza a hacerlo en Estados Unidos.
En Argentina los más grandes encontrarán algunas reminiscencias conla Guerra de Malvinas y los de mediana edad, con la crisis de la última semana de 2001 y su continuación a comienzos de 2002. Pero en algún sentido es peor porque la inmovilización social obligatoria es algo que no tiene antecedentes.
Nunca antes el noventa por ciento de la sociedad tuvo que cambiar drásticamente sus hábitos. Esta cuarentena podría dejar modificaciones permanentes en comportamientos que se extendieran aun después de que el coronavirus haya podido ser contenido y se pudiera regresar a la vida normal. Lo normal de entonces será distinto a lo normal de hasta ayer. Pero lo más interesante aún: cierta subjetividad podría cambiar para siempre porque los cambios de costumbres, como prescriben los terapeutas conductivistas, generan modificaciones existenciales.
Si en los países desarrollados que concentran la mayoría del movimiento económico mundial la caída del producto bruto mundial podrían ser de dos dígitos, en países como la Argentina, donde la mitad de los trabajadores no está registrada y la incidencia de las pequeñas empresas sobre el total de la economía es mucho mayor que en países más desarrollados, nuestra recesión podría ser aún peor.
Y el efecto sobre las pequeñas empresas, cuentapropistas y trabajadores no registrados arrastrará parte de las empresas más grandes, que tendrán serias dificultades para cumplir sus compromisos.
Frente a este tipo de calamidades, parte de los analistas prefieren esconder los pronósticos desalentadores porque el componente social de la economía hace que suceda lo que se pronostica y más aún cuando induce al pánico. Otros, siguiendo la escuela de ética médica que prescribe informarle al paciente de lo negativo, defienden su derecho a saberlo.
No todo será negativo. No solo porque el costo de la deuda externa argentina pueda reducirse más ante la caída de tasas de interés y la mayor predisposición de los acreedores a aceptar pérdidas, sino porque, si bien la deuda (el stock) es asfixiante financieramente por la concentración de sus vencimientos, más importante es el volumen de la economía (el flujo) y casi no importará cuando se achique el stock si proporcionalmente se achica más el flujo.

Ricardo Roa
El milagro político del coronavirus

Fue un verdadero milagro ver cómo Alberto Fernández anunciaba la cuarentena flanqueado por Rodríguez Larreta y Gerardo Morales.
Larreta es el jefe de la Ciudad al que Fernández quiere sacarle toda la plata que pueda de la coparticipación y Morales es el gobernador de Jujuy al que Cristina quiere intervenirle la Justicia.
El día antes, el radical Negri, cabeza de los diputados de Cambiemos, había ido a Olivos y apelado a una metáfora militar para respaldar al presidente. Dijo: ?Alberto es el comandante de esta operación?. Y puertas adentro, se oyó al troskista Del Caño jurar que aunque combate al sistema capitalista, acompañará en esto al Gobierno.
Otro milagro del coronavirus.
Lo que hoy pasa con la política se parece a lo que pasó en abril del 82 con Malvinas. Todos los partidos o casi todos los partidos se encolumnaron detrás de lo que creían era una gesta nacional. Sin comparar aquella aventura militar del aventurero Galtieri con la pelea contra el virus, la unidad de hoy es un desafío y una oportunidad para reivindicar la política. Siempre y cuando la política la aproveche.
¿Se podrá aprender algo que no se olvide cuando pase lo peor? Massa confundió las medidas de emergencia con un plan para recuperar el consumo. Y en medio de la mishiadura actual y la por venir, adjudicó $ 100.000 a cada legislador para subsidios. Ahora les pide que gra- ben spots con consignas malvineras al estilo Berni. No hay vacuna que valga contra el oportunismo.
El virus manda en el mundo y la globalización parece congelada. ¿Dónde están los organismos internacionales? A nadie le interesa lo que dice Naciones Unidas. La Organización Mundial de la Salud es como un grupo de comentaristas y el G20, armado para responder la crisis del 2008, esta vez no dio ni da señales de vida. Están todos peleados. Nada de cooperación: cada cual atiende su juego, incluso en Europa donde han vuelto las fronteras.
Ni siquiera hubo acuerdos o hubo muy pocos acuerdos para repatriar turistas varados.
Y acá hubo más de lo mismo con Cristina, que se fue a Cuba en medio de la cuarentena fiel a la vieja consigna del matrimonio Kirchner: en las crisis, mejor no estar.
Con ella lejos, Fernández pudo armar por primera vez un espacio de liderazgo propio y disimular la falta de arranque del gobierno en los primeros cien días, en los que apostó casi todas las fichas a la negociación por la deuda. Sigue la pregunta de siempre: ¿qué pasará ahora con Cristina en Buenos Aires? Si estos encuentros y acuerdos de Fernández con la oposición dejan algún cuerpo antigrieta, ojalá. Se van a necesitar. No sabemos cuánto durará la pandemia y cómo saldrán de ella Gobierno y país. Dependerá mucho de la respuesta del sistema de salud. En estos primeros días, las cosas se alinearán pero al final mandarán los resultados. Y de todos los resultados, hay uno que viene cantado: más malaria económica. Una economía más destruida sobre una economía destruida. Estamos con las defensas bajas, como un paciente de más de 65 años frente al virus.

Raúl Kollman
Un regreso y una avanzada mediática

La foto de madre e hija fue un modo de comunicar la mejoría en la salud de Florencia.
La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció a través de Twitter que regresará a la Argentina desde La Habana, junto a su hija. La llegada de Florencia Kirchner mañana no implica ningún cambio en su situación procesal. No hay ninguna razón, desde lo judicial, que haya requerido su presencia en la Argentina: no sólo no se fijó fecha de inicio del único juicio en el que está imputada ?juicio unificado de Los Sauces y Hotesur?, sino que todo indica que las audiencias de ese juicio podrían arrancar recién a mediados de 2021 o en 2022. Respecto de Hotesur, el Tribunal todavía ni siquiera estableció las medidas de prueba de la instrucción preparatoria y teniendo en cuenta que, como ocurrió en el caso Los Sauces, es seguro que ordenará una pericia contable, no parece haber chances de que el arranque se produzca este año ni en el próximo.
En la presentación de su libro Sinceramente, en La Habana, Cristina Fernández le agradeció a los médicos y al gobierno de Cuba porque Florencia mejoró muchísimo y continuará con su tratamiento.
A continuación, la hija de CFK publicó un par de fotografías donde se la veía sonriente y varios textos en los que mezcló lecturas con la mirada sobre su propia enfermedad. Ya en diciembre, el Tribunal Oral Federal 5 le había pedido al abogado de los Kirchner que presentara certificados médicos, pero sin ponerle quiera una fecha al requerimiento, lo que demostraba que no había ningún apuro. De todas maneras, para los grandes medios, la oportunidad resultó buena para hostigar a la ex presidenta y, en este caso, presionar sobre su hija, dando a entender que el tribunal le estaba ajustando las clavijas.
El único juicio que afronta Florencia está a cargo de ese TOF 5 y consiste en la unificación de las dos causas que tienen que ver con los alquileres de hoteles y oficinas, es decir las sociedades familiares Los Sauces y Hotesur. Los jueces Daniel Obligado, Adrián Grünberg y Adriana Pallioti resolvieron hacer un único juicio porque en verdad originalmente era una sola causa y, por obra y gracia de Claudio Bonadío y Comodoro Py, se armaron dos expedientes paralelos. Bonadío fue echado de la causa Hotesur por irregularidades y entonces armó la causa Los Sauces para colarse por la ventana. Se produjo después la escandalosa maniobra de que procesó a toda la familia Kirchner y, tras hacerlo, se declaró incompetente.
En el caso Los Sauces ?que abarca ocho pequeñas casas en Río Gallegos, alquiladas a empresas de Lázaro Báez para que alojen a su personal?; tres unidades en Puerto Madero ?una en la que tenía su oficina central Cristóbal López y otro en el que vivía la ex esposa de Fabián De Souza?; un hotel en El Chaltén, el Aldea, el departamento en el que vive Florencia en la calle San José, en CABA, y la casa de Cristina en Río Gallegos en la calle Moscariello? tanto la fiscalía, las querellas de la Oficina Anticorrupción y la Unidad de Información Financiera, así como la defensa de los Kirchner, pidieron la realización de las pruebas preliminares antes del juicio. El tribunal ya aceptó mandarlas a hacer.
Por ejemplo, se ordenó una pericia contable que tarda meses, pese a que todos los alquileres fueron en blanco, declarados ante la AFIP y los cobros se ingresaron en bancos.

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