Panorama de la Noche
La reforma laboral volvió a tensar la escena política: el Gobierno activó negociaciones en el Congreso mientras las centrales sindicales endurecen su postura y amenazan con medidas de fuerza. En paralelo, el gobierno de la Ciudad envía proyecto para que las patentes no aumenten por encima de la inflación.
Patricia Bullrich se reunió con los jefes de los bloques dialoguistas para explorar posibles cambios al proyecto de reforma laboral que llegará al Senado el 11 de febrero. El encuentro confirmó que el oficialismo necesita ajustar el texto para reunir apoyos y evitar un rechazo que complique la agenda legislativa del Gobierno.
Del otro lado, las dos CTA convocaron a un paro con movilización en rechazo a la reforma, marcando un endurecimiento sindical que anticipa un febrero conflictivo. A esto se suma que gobernadores del peronismo y aliados a Fuerza Patria se reunirán en Buenos Aires para analizar el capítulo laboral del proyecto impulsado por Javier Milei, en busca de una posición común.
En la Ciudad, Jorge Macri ordenó frenar la emisión de boletas de patentes tras los aumentos y envió un proyecto a la Legislatura para modificar el mecanismo de cálculo. La medida busca desactivar el malestar social y político que generó la suba, en un contexto de alta sensibilidad económica.
La agenda se completa con otros focos de tensión: el intendente de Pinamar rechazó la prohibición de vehículos en la frontera, mientras que en el plano judicial Claudio ?Chiqui? Tapia pidió el cierre de la causa por presunta evasión fiscal. En el ámbito laboral, la situación en el Hospital Garrahan, con despidos tras la toma de oficinas, aparece como un nuevo punto caliente a seguir.






