Acuerdo en la Ciudad para que los festejos de las graduaciones no ensucien plazas y veredas
Se hacen en lugares "fijos", en los que quedan restos de comida y papeles. Habrá acciones conjuntas entre las universidades y el Gobierno porteño.
Un estudiante sale de la facultad con una sonrisa de oreja a oreja: terminó sus estudios universitarios y, ante la emoción de familiares y amigos, inicia lo que será su festejo de recibida. El escenario se llena de harina, huevos, yerba, polenta, cajas de vino, serpentinas, bengalas de humo, papelitos y hasta espuma. En algunos casos, los más extremos, se suman hasta batucadas y comparsas.
Ese momento de felicidad plena por obtener el ansiado título universitario, sin embargo, se empaña muchas veces con lo que pasa después, cuando la algarabía concluye y los festejantes se marchan por donde vinieron. La temporada alta está terminando, pero ocurre en diciembre y en marzo.
Buena parte de esas veces -porque no se puede decir que es algo que hagan todos por igual-, las cosas que quedaron tiradas en las veredas de calles y plazas de la Ciudad, obstruyendo la circulación de la gente y alterando la calma de los vecinos. Al desorden, el olor y el mugre se suma otro elemento que a veces pasa desapercibido: el desperdicio de comida que se genera.
Un gran foco de festejo es la Plaza Houssay, entre Córdoba y Paraguay, zona que está rodeada por las facultades de Medicina, Odontología y Ciencias Económicas, toda de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Pasa también alrededor de los diques de Puerto Madero, en las cercanías de la Universidad Católica Argentina (UCA).
Otro punto de concentración de estas fiestas es la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), ubicada sobre Lima, entre Chile e Independencia. Allí, sobre el lado en que está el edificio, es habitual ver al personal de la universidad ordenando la zona, pero esto cambia simplemente al cruzar Lima hacia la plaza de enfrente, en donde la mayoría de recibidos hace sus festejos con bombos y platillos.
La intensificación de esta problemática viene arrastrando un conflicto de responsabilidades y jurisdicciones sobre a quién le corresponde la limpieza de estos espacios públicos. Pero ahora surgió una alternativa de cooperación entre las universidades y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Se trata de un convenio impulsado por el Gobierno porteño, que se firmó el 11 de diciembre de 2025 y que compromete a ambas partes a trabajar en una campaña de concientización que llegue de forma efectiva a los futuros recibidos.
?El acuerdo fue suscripto en el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana, por el titular de la cartera, Ignacio Baistrocchi; el vicerrector de la UBA, Emiliano Yacobitti; y los representantes de UADE, Carlos Stea y Alejandro Cristodero, además de Schiavone. El propósito de esta alianza es respetar la tradición estudiantil en conjunto con el cuidado urbano, la convivencia con los vecinos y el mantenimiento del espacio compartido?, informó la UCA en un comunicado publicado en esa fecha. La firma de esa universidad la puso el rector Miguel Á. Schiavone.
Lo que se estableció, entonces, fue que las universidades integradas al acuerdo recibirán talleres y capacitaciones para fomentar las buenas prácticas durante las celebraciones.
?Lo vivimos en el cotidiano. Esto genera el llamado de los vecinos, pero también nos molesta a nosotros. La gente tira huevos, polenta, fideos. Y cuando se va deja toda la comida y los restos que quedan ahí hacen que aparezcan ratas, pájaros. Es un tema grave porque se tira comida y a 20 metros hay gente indigente que no tiene para comer. Ahora estamos dialogando entre universidades con la situación más crítica en Buenos Aires: la UCA, la UADE y la UBA", dice a Clarín Ignacio Tomé, director de Relaciones Institucionales de la Universidad Católica Argentina (UCA).
Esto es clave durante febrero y marzo, cuando se retoman los festejos de recibida. Hasta ahora, el tema ha generado dificultades en la gestión universitaria, que confiesa que ve limitadas sus posibilidades de incidir en las acciones de los estudiantes.
?Ya estamos trabajando con el Gobierno de la Ciudad para iniciar una campaña interna de concientización: talleres, diseños de carteles y folleterías. Celebro que haya una acción colaborativa?, dice el directivo, quien además señala que ya se están analizando los lugares estratégicos o críticos en los que se colocará cartelería y folletería.
Entre las obligaciones a las que se comprometen las universidades están: concientizar a los alumnos a través de diferentes mecanismos de difusión; utilizar sus canales oficiales para efectivizar la campaña; designar a un referente institucional encargado de articular las acciones del convenio y mantener comunicación permanente con las autoridades competentes del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Además, notificar con antelación a la Ciudad sobre fechas aproximadas de festejos de egresados o actividades similares de las que se tenga conocimiento y que puedan generar concentración de personas en el espacio público en las inmediaciones de la universidad.
Por su parte, el Gobierno porteño se compromete a brindar charlas, talleres y capacitaciones dirigidas a estudiantes, docentes y personal universitario en sedes universitarias o centros estudiantiles.
También a difundir a través de las redes institucionales o vía mail el contenido y los materiales de la campaña de concientización elaborada con la universidad, especialmente en fechas de festejos estudiantiles; y a designar a un referente que mantenga comunicación permanente con la universidad.
Aunque celebra este acuerdo, Tomé remarca que más allá de los trabajos de concientización de higiene urbana que se hagan el límite es la voluntad del graduado de tomar una postura más crítica al respecto.
Aclara que no todos los recibidos actúan de una forma que perjudica al espacio público, y que hay muchos que se encargan de limpiar la basura que generaron.
Desde el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana del GCBA indican a este diario que este tipo de limpiezas se desprenden por el momento del Servicio Público de Higiene Urbana, que hace semanas quedó bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete, y que son refuerzos como cuando sucede una marcha.
Por su parte, Tomás García, secretario general de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, marca la diferencia con otras sedes y explica que en esta facultad -ubicada en avenida Córdoba, frente a Plaza Houssay- existe desde hace 10 años un programa de ?Festejo Responsable? aprobado por el Centro de Estudiantes y el Consejo Directivo de la Facultad.
?Lo que buscamos es cambiar la tradición de tirar la comida e intercambiarla por kits de cotillón, espuma, serpentina, polvo de colores, etc. Nosotros a esa comida que recolectamos la donamos a distintos comedores cada cuatrimestre. Estimamos que se desperdicia aproximadamente entre 2 ó 3 kilos de comida por cada estudiante que recibe, lo que equivale aproximadamente en nuestra facultad a 6.000 kilos al año?, expresa a Clarín.
Se refiere a un stand que se ubica en la puerta de la facultad en las semanas en que los alumnos se reciben: allí los familiares y los chicos intercambian la comida por el cotillón.
Además, dice que se suele hacer que todos los cuatrimestres el decano -junto al presidente del centro de estudiantes, el secretario de graduados y el secretario de extensión universitaria- pase por los cursos del último año de las carreras para contarles sobre el programa.
Fuente: Clarín






