Agenda porteña

27/05/2021

Por circular sin permiso labraron 1000 actas en los últimos cuatro días

En los 57 accesos a la ciudad, las fuerzas federales controlaron que solo circularan los considerados esenciales; hubo menos autos particulares y bajó el uso del transporte público

Ayer, en el primer día hábil de las nuevas restricciones por la pandemia, en comparación con la semana pasada, hubo menos pasajeros en el transporte público y bajó la circulación de autos particulares. Sin embargo, se generaron importantes embotellamientos en los accesos a la ciudad, sobre todo en el Puente Pueyrredón, en donde la fila de vehículos, de más de 10 cuadras, llegaba hasta la avenida Mitre al 900. 
En cuanto a los comercios no esenciales, a ambos lados de la General Paz, en su mayoría, estaban cerrados o atendían al público desde la puerta. En los últimos cuatro días, según el Ministerio de Seguridad de la Nación, en los controles de los accesos entre la ciudad y el conurbano se labraron 1000 actas a personas que circulaban sin el permiso correspondiente y quisieron cruzar de un distrito a otro. 
"Me pidieron el permiso antes de subirme al tren. La verdad que había menos gente en los vagones, se viajó un poco mejor. Pero mi hijo que hace repartos en auto estuvo como 30 minutos para entrar a la Capital desde zona norte", relataba Mariana Ribetti, de 49 años, que se acababa de bajar del tren Roca. Ella trabaja en una farmacia en Balvanera. 
En la estación, el control de ingreso era laxo, pero al salir los agentes de la Policía Federal miraban con más atención los permisos. El DNU establece 31 casos en los que las personas están habilitadas para circular. 
Desde el Ministerio de Seguridad y Justicia de la Ciudad señalaron a la nacion que no brindan el número de infracciones realizadas a personas sin permiso, pero aseguran que hubo un alto acatamiento de las medidas: el 95% de las personas controladas estaban autorizadas para circular, según indicaron fuentes de esa cartera porteño. 
Este medio consultó al Ministerio de Seguridad de la Nación y explicaron que no contaban el número de infracciones labradas en el primer día hábil con las restricciones. 
Según la Secretaría de Transporte de la Ciudad, hasta las 9 de ayer se registró en las autopistas porteñas una reducción del 26% de pasadas vehiculares respecto del miércoles pasado, lo que representa un 55% del tránsito que había antes de la pandemia. En relación con las avenidas internas, los sensores detectaron un 19% menos de pasadas que el miércoles previo y representa un 79% de la circulación respecto al tránsito prepandemia. 
En el fin de semana se registraron contundentes bajas en los niveles de circulación. En los peajes de las autopistas porteñas el descenso de la circulación fue del 65% respecto del sábado y domingo previos. 
Los sensores internos ubicados en las avenidas de la ciudad detectaron un 45% menos de vehículos. En cuanto al transporte público hubo un descenso general de más del 52% en relación al fin de semana previo. 
La tendencia se mantuvo durante los feriados. Si bien el 24 se detectó una movilidad superior a la del do 23, fue levemente menor a la del 22. 
Afuera, en uno de los laterales de la estación, sobre la calle Lima, se formaba la fila para subir al colectivo de la línea 67. Allí estaba Alejandro Mirella, de 55 años, gasista. 
"En el colectivo siempre se viaja medianamente bien, a veces a la tarde viajás parado; hoy [por ayer] hay fila como siempre, no me doy cuenta de si hay menos que lo habitual por las nuevas restricciones". 
Veredas, como banquinas Hacia el sur, en el puente Pueyrredón había controles de Gendarmería en ambas manos. Los que querían cruzar en un vehículo particular hacia la ciudad se tuvieron que enfrentar a un caos de tránsito cerca de las 10. Desde el puente hacia el sur, sobre la avenida Mitre, había 10 cuadras de embotellamiento. Los conductores no paraban de tocar bocina y los que circulaban en moto empezaron a subirse a las veredas para usarlas como banquinas. 
"A los pocos que nos dejan trabajar, no nos dejan circular tranquilos, es un desastre. Estoy hace 20 minutos y avancé media cuadra, no me voy más de acá. Entiendo que hay que controlar, pero no pueden bloquear todo el puente porque al final de este modo nadie puede laburar", se quejaba Andrés Meza, de 64 años, que avanzaba a paso de hombre por Mitre. Aún le faltaban cuatro cuadras para llegar al puente. 
Las veredas de la avenida Mitre, estaban prácticamente desérticas. En esas cuadras hay muchas sucursales bancarias y en casi todas las puertas de esas entidades había personas durmiendo o pidiendo limosna. Los locales, excepto por los gastronómicos, estaban todos cerrados. Solo había un local de indumentaria con la persiana media baja. Carlos Sánchez, de 43 años, preparaba mercadería para entregar. 
"Vendo por internet, acá tengo el depósito así que tengo que venir y abrir. Es muy triste lo que pasa, no hay personas en la calle. Por suerte me pude reinventar y armé una página web, pero tengo amigos que son gente grande y les cuesta ese tema y están muy complicados y se están haciendo una mala sangre tremenda", dijo Sánchez. 
Según informaron fuentes de la gobernación bonaerense, en los locales no esenciales los clientes podrían pasar a buscar la mercadería por la puerta, lo que en la práctica terminaría funcionando similar a lo establecido por la ciudad de Buenos Aires, en donde los comerciantes atienden desde un mostrador que da a la vereda. Sin embargo, en la avenida Mitre no había comercios abiertos que no fueran de los denominados esenciales. 
En las calles de la ciudad de Buenos Aires también había poco tránsito. 
Sobre la avenida Avellaneda, que es conocida por la gran cantidad de locales de indumentaria, casi todos los comercios estaban abiertos, pero, en su gran mayoría, atendían con un mostrador en la puerta del local o habían sacado los percheros a la vereda. 
"No se vende mucho, tratamos de vender al interior por internet; eso nos salva. Pero sino acá el local no tiene sentido en días como hoy. Durante las semanas anteriores había bastante movimiento de gente, pero ahora se cayó de nuevo", se lamentaba ayer Enrique Prieto, de 56 años, que es dueño de un comercio de ropa interior en Avellaneda al 2900. 
 

Fuente: La Nación

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