Agenda

25/08/2019

Agenda de la Mañana

Agenda de los diarios

Macri saludó desde el balcón de la Casa Rosada a quienes fueron a la marcha en apoyo al gobierno 

 

Clarín: 

Sorprendido por la marcha de apoyo, Macri saludó en el balcón de la Rosada. El Presidente agradeció el gesto de sus simpatizantes, que se concentraron en Plaza de Mayo y varias ciudades del interior. ?Lo damos vuelta?, les prometió luego de la derrota en las PASO. El impacto podría servirle para revitalizar el mellado ánimo del Gobierno con vistas a la dura elección del 27 de octubre.

La Nación: 

Masivas movilizaciones para respaldar al gobierno de Macri.  Tras la fuerte derrota electoral, miles de personas marcharon a la Casa Rosada y también en varias ciudades del interior; el Presidente salió al balcón para agradecer a los manifestantes.

Página 12: 

Macri en el balcón de la Rosada. El Presidente saludó a quienes fueron a Plaza de Mayo. Descontentos por los resultados de las PASO, los manifestantes llamaban a ?defender la República?

Perfil: 

La hinchada de Macri. En Plaza de Mayo y en ciudades del interior, el núcleo duro de sus votantes renovó el apoyo al Presidente, que saludó desde el balcón de la Casa Rosada junto a Juliana Awada. Aliento de ida y vuelta.

Crónica: 

El balcón de Macri. Una multitud marchó a Plaza de Mayo para apoyar al gobierno de cara a las elecciones de octubre. "Esto muestra que podemos seguir cambiando juntos. Tenemos que seguir más que nunca. Lo damos vuelta", les dijo conmovido a sus votantes. También se sumaron movilizaciones en distintos puntos del país

Popular: 

Macri agradeció desde la Rosada masiva movilización en su apoyo.

La Entrevista

Hernán Lacunza, Ministro de Hacienda

?No sirve tener reservas en el BCRA y un dólar como un barrilete? ?el dólar hizo una corrección después de las PASO y no hay razones para que haya otra más?

(Clarín)

"La elección no es excusa para arriesgar la estabilidad"  "De nada sirve tener reservas si el dólar es un barrilete"

(La Nación)

"Este año vamos a tener inflación y recesión"

(Página 12)

?Me da orgullo que la oposición diga que no habrá default?.

(Perfil)

La Entrevista II

Marcos Peña, Jefe de Gabinete

"Nos faltó más territorio, más calle y más militancia"

(La Nación)

La Entrevista III

Miguel Ángel Pichetto, Candidato a Vicepresidente por Juntos por el Cambio

"Alberto sobreactúa la moderación"

(Perfil)

Agenda Económica

FMI paga y pone condiciones: Habrá desembolso pero renegociará con nuevo gobierno. Llegó y se reunió con el ministro de Hacienda y Guido Sandleris, del BCRA. Tiene decidido enviar los US$ 5.400 millones como último gesto. Espera que la próxima gestión garantice un acuerdo.  

(Perfil - Crónica)

Agenda Política

Espert quiere echar a la candidata que robó en el súper.Eliana Scialabba fue presa el viernes por un hurto en Barrio Norte. Se postula a senadora y el candidato evalúa sacarla de la elección. 

(Clarín)

Internacionales

Macron llama a las potencias a movilizarse por la Amazonia. Convertido en un drama de escala global, los incendios en la Amazonia se metieron de lleno en la agenda de la Cumbre del G-7, que empezó ayer en la ciudad francesa de Biarritz. El anfitrión, el presidente Emmanuel Macron, apeló a una "movilización de todas las potencias" para combatir los miles de focos que quemaron casi medio millón de hectáreas, y reclamó una ayuda financiera para reforestar la selva. 

(La Nación - Perfil - Popular)

Columnas

Joaquín Morales Solá 
Una decisión del Fondo que puede complicar todo

La herencia es la escolta maldita de los presidentes argentinos. La que dejó la presidenta que ya no es, la que dejará el presidente que es ahora y la que recibirá el que probablemente sea presidente a partir de diciembre. Pero antes de diciembre deberá suceder un hecho crucial para el actual y para el próximo presidente. El Fondo Monetario decidirá en los próximos 15 días si autoriza un desembolso de 5400 millones de dólares. Esa autorización es clave no solo porque el gobierno argentino necesita los dólares, sino también porque debe conservar el certificado de calidad que otorga el Fondo implícitamente. Es mejor no menear la historia, pero basta recordar que no les fue bien a los presidentes a los que el Fondo les negó el desembolso de un crédito ya otorgado, como es este caso. El gobierno federal tiene compromisos de pagos hasta fin de año por 10.000 millones de dólares. Ese desembolso significa más de la mitad del dinero que necesita para pagar deuda.
¿En qué situación está la Argentina frente a ese examen del Fondo, previo al desembolso eventual de más de 5000 millones de dólares? La misión del organismo que ya está aquí analizará la economía argentina hasta el tercer trimestre. Se encontrará con que el país cumplió hasta el momento con la meta del superávit primario. Con la mirada puesta en fin de año, el superávit podría convertirse en un déficit del 0,5%. No es importante. Ese margen de déficit está previsto en los acuerdos. Hay obstáculos, sin embargo, con el financiamiento del Banco Central y con las decisiones económicas posteriores a las elecciones.
El problema más grande con el Fondo es que el viejo acuerdo parece ser un libro de historia que describe otro momento y otro lugar. Un país imaginario. Inflación, valor del dólar, actividad económica, dinero en circulación. Todo es distinto. También la situación política. El desembolso era seguro; ahora ya no lo es. Macri podrá mostrar el esfuerzo del superávit y una oposición razonable. Si se sacan las broncas del oficialismo por una derrota de dimensiones inesperadas, y se limpian de escombros los discursos de la oposición, la conclusión es que las declaraciones de Alberto Fernández fueron mensajes para tranquilizar a los mercados y a la gente común. No habrá default, quiere un presupuesto con superávit, las relaciones con el mundo serán racionales y no pasionales. "Gobernaré con los gobernadores", dijo, que -hay que agregar- son seres pragmáticos, no ideológicos.

Jorge Fontevecchia
La repetición

Parte de la población está muy triste con el resultado electoral. Otra, contenta y esperanzada. Pero todos comparten la misma angustia frente a la compulsión a la repetición del fracaso económico, lo que el psiquiatra Roberto Harari llamaba ?neurosis de destino? en su libro La repetición del fracaso. Invirtiendo la frase repetida durante la crisis de 2002 para dar ánimo a la población: ?Argentina está condenada al éxito? por ?estamos condenados al fracaso?, si ese fuera nuestro destino y nuestra forma de ?no poder dejar de ser?. Poco importa si la nueva devaluación del dólar de 45 a 57 pesos y el espiralamiento de la inflación de 2 a 5% mensual es culpa de la impericia de Macri o del miedo a Fernández-Fernández, el fracaso es de ambos, revelando una y otra vez la identidad de los opuestos.
La crisis en Argentina tiene un automatismo y, en el comportamiento regular hacia ella, un rasgo de conformación de lo que Harari llamaba el carácter, con su personal elección de modos de goces autodestructivos. Carácter como raíz, como envoltorio sólido, como dureza, como una armadura defensiva construida con energía afectiva. Tropezar siempre contra el mismo mueble no es una elección del mueble sobre nosotros, sino de nosotros sobre él.
Uno no es solo hijo de sus padres ?decía Freud?, la filogenia se extiende también a cultura y la sociedad, a los otros con los que nos constituimos en conjunto. Y cuando fracasamos, fracasamos todos, aun los que aparentemente ganan.
?Si alguien favorecido se abalanza descomedidamente hacia el usufructo de la buena fortuna, ella reacciona empujando al sujeto al infortunio?, sentenciaba la mitología de la diosa Tiqué (Fortuna) como forma del fracaso necesario para morigerar el exceso. El insoslayable tropiezo con lo mismo nunca es azaroso, la misteriosa fuerza del destino somos nosotros.
En la regresión y el eterno retorno de lo mismo hay cobardía y facilismo. Impotentizarse en la reiteración rutinaria y adormilante es nuestra decisión. Despertar de ella requiere pasión además de pensamientos menos aplicados a buscar originalidad en cómo se repite la repetición. Para no estancarse y ?nacerse a sí mismo?.
Todos los políticos prometen cambio, ser lo nuevo, lo distinto. ¿Tiene el votante de Macri-Pichetto y el de Fernández-Fernández la convicción de que es así? ¿O se trata una y otra vez de recrear la antinomia nacionalismo-cosmopolitismo, representando la misma trama aunque con distintos protagonistas? Hay que defenderse de la falsa sensación de rejuvenecimiento con la que nos engaña la repetición de volver a vivir lo ya vivido. En la repetición se expresa, en realidad, lo contrario porque toda cristalización impide la abreacción y estrangula el flujo de la vida.

Ricardo Kirschbaum
El giro al centro, recurso electoral que suma poder

El indisimulable corrimiento al centro de Alberto Fernández, verificable tanto en su dis curso de tono moderado como en gestos políticos, puede ser leído como una estrategia electoral y de acumulación de poder interno.
Luego de ser el candidato más votado, el compañero de fórmula de Cristina Kirchner, puso énfasis en el carácter de coalición que tiene el Frente de Todos: el peronismo aliado al kirchnerismo. Para ser más gráfico, reveló que su gabinete, en el caso de ganar la Presidencia, reflejará esa coalición (ya se habla de Eduardo ?Wado? de Pedro como ministro de Justicia, un K más político que ideológico, de Felipe Solá o Jorge Argüello a la Cancillería, y de Martín Redrado). Pero fue más allá en su definición cuando dijo que en su hipotético gobierno habrá 24 gobernadores con un Presidente. Quiso rescatar el federalismo, que durante el kirchnerismo estuvo absolutamente ausente. Mucho más, mostrar que su eje de poder se apoyará en los jefes territoriales. Un mensaje interno.
Esta estrategia, para algunos, rescata la ?avenida del medio? por la que aspiraba a crecer Sergio Massa, porque reforzaría la idea de que nuclearía así a la mayor parte del peronismo y actuaría, en un futuro no muy lejano, de contrapeso a los sectores más radicalizados del kirchnerismo. A ese polo, Fernández aspira a que se acerque hasta el gobernador de Córdoba.
Ese rumbo de acumulación busca bajar los miedos de un viraje ?venezolano? y aplacar temores del mercado, que se acentuaron por declaraciones del candidato sobre los bonos y la reestructuración de la deuda. Sergio Massa estuvo en Nueva York y Washington, usando contactos que le facilitó Rudolf Giuliani, para insistir que Fernández no seguirá el camino de Maduro. Si lo consiguió o no, se verá en los mercados.
Así como Fernández se corre al centro, Cristina Kirchner se mantiene en la media sombra.
Sustrae así un elemento central de la campaña electoral de Macri, que el jueves pasado reclamó que la ex presidenta saliera al ruedo. El objetivo del reclamo es obvio: primero, está diciendo que Cristina es la más fuerte de la fórmula opositora, y segundo, que la polarización es más nítida con ella y sus seguidores que con la versión mansa que cultiva Alberto.

Macri aspira a descontar la pérdida de votos y acortar diferencias. Necesita de un discurso épico que devuelva el entusiasmo pero, además de encontrar el tono y el modo, el Presidente debe transmitir la convicción de que es posible. No basta con reconocer el sufrimiento económico del ajuste ni con la convicción de que el rumbo hacia la estabilidad, que saltó por los aires el 11 de agosto, mejorará todo en el futuro si se le ofrece a la gente la misma receta del presente, que determinó el voto bronca.
Buscarán, además, que sus opositores expliquen cómo harán lo que prometen. En esas explicaciones en las que subsisten posiciones divergentes (Venezuela, por ejemplo), el oficialismo pretende remontar la empinada cuesta hasta el balotaje. Objetivo casi inalcanzable.

Eduardo Van der Kooy
Los planes de Alberto F.

Alberto Fernández se encarga todas las semanas de repasar el espinel de los gobernadores peronistas.
Parece poseer conciencia de dos cosas. Allí reside el sistema de poder que le permitirá equilibrar la relación de fuerzas con los sectores del kirchnerismo duro en un conglomerado heterogéneo como el Frente de Todos. Ese mismo sistema pudo haber sido el que le habilitó trepar en las PASO, impensadamente, hasta el 47% de los votos. Una cifra que, sólo con su clientela, Cristina Fernández nunca hubiera podido alcanzar.
Al fin, la ex presidenta lo puso donde lo puso para que el candidato K produjera tal disparada.
Pero una vez producida, si se llega a confirmar la tendencia en octubre, podría ensayarse alguna disección. Cristina conserva el núcleo duro, donde el progresismo K se mixtura con sectores de la izquierda. Alberto tendría derecho a sentirse propietario de los votos peronistas y de sectores moderados que se corrieron hacia él por la crisis económica. Con la esperanza de que conserve capacidad para establecer algún corsé sobre la ex presidenta.
No hay noticias de que los gobernadores peronistas hayan reanudado diálogo con Cristina. Alberto dijo ya dos veces que gobernará con ellos. Los viejos y los nuevos, por mentas, saben lo mal que la pasaron durante los ocho años que la mujer ejerció el poder. Ni siquiera lo hace José Manzur, que estuvo un lapso como ministro. El gobernador de Tucumán es ahora un virtual coordinador de Alberto. Aunque existen tareas que el candidato de ninguna manera delega.
Los últimos días conversó varias veces con Omar Perotti. El gobernador electo de Santa Fe eludió a la ex presidenta en la campaña pero jugó muy fuerte por el candidato K el domingo de las PASO. Fernández tuvo que dirimir una pequeña diferencia con el ex intendente de Rafaela. Ambos pretendían contar en sus equipos ?en el caso de Alberto todavía hipotético?con una misma persona: la ex vicegobernadora María Eugenia Bielsa. La arquitecta perdió la interna provincial con Perotti. Pero aportó a su victoria cerca de 14% de los sufragios. Tuvo una discreta presencia en la campaña nacional.
La balanza se inclinó, por lógica, a favor de Alberto. Bielsa será, si gana en octubre o en el balotaje, su ministra de Vivienda. Se trata del único casillero que el candidato K tiene abrochado. Aunque los rumores intensos movilizan infinidad de aspirantes. Alberto tomó sus precauciones antes de comunicarse con ella. Porque se trata de una dirigente con carácter drástico. Tuvo ocasión de conocerla en 2004 cuando asistió a una cena en Rosario, como epílogo de una disertación en épocas de Néstor Kirchner. Supo después de otras peripecias. La negativa de Bielsa frente a dos pedidos de Cristina para que se postulara como candidata a la gobernación. Una de esas veces mantuvo un acalorado intercambio en Olivos con la ex presidenta que concluyó con palabras destempladas. Otro antecendente: renunció a la banca provincial en desacuerdo con la estrategia global de Agustín Rossi, el jefe del bloque de diputados kirchneristas en el Congreso.

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