Agenda

01/09/2019

Agenda de la mañana

Agenda de los diarios

 

El gobierno toma medidas en la economía de cara al primer día hábil de la semana bajo la mirada de los mercados

 

Clarín: Los bancos tendrán más dólares en las sucursales para todos sus clientes. 

Así lo dijeron a Clarín fuentes del sector bancario. Reforzaron el stock en todas sus sucursales y consideran extender el horario de atención hasta las 17. Garantizan que habrá dólares suficientes para abastecer la demanda de los ahorristas. El BCRA busca fortalecer las reservas con medidas para que los exportadores liquiden divisas más rápido, y límites para importadores.

La Nación: Cautela en el Fondo sobre los próximos pasos con la Argentina. 

La turbulenta semana financiera y política marcó no solo la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el país, sino también la evaluación de cómo continuar con el programa con la Argentina. El Fondo brindó señales que, en el mejor de los casos, fueron vistas por inversores y analistas como cautas y, en el peor, como un distanciamiento. Esta vez no hubo, como en ocasiones anteriores, un respaldo explícito a las medidas del Gobierno. Solo hubo una promesa formal de analizar la propuesta de reprogramación del plan de pagos de la deuda, que anunció el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, el último miércoles.

Página 12: El default de Macri. 

Macri bate records. Recibió una economía desendeudada y defaulteó en menos de cuatro años la deuda emitida por su propio gobierno. Además, en medio del desconcierto y la improvisación, inauguró el default en pesos y el ?corralito? de las Letes, que golpeó de lleno en las empresas y las provincias

Perfil: Dólar: medidas contrarreloj: Gobierno busca frenarlo y lleva nueva ley al Congreso. 

Con el ministro Lacunza a la cabeza, se definen resoluciones para lograr calma financiera. Plan de bancos para garantizar entrega de divisas. Empresarios piden diálogo Macri-Alberto.

Popular: Gobierno prepara nueva estrategia para contener el dólar. 

Se enviará mañana al congreso proyecto de renegociación de deuda. Duras opiniones de economistas sobre la crisis.

 

Otros temas

 

Volvió Cristina con críticas a la prensa y a Macri: ?Es un mal ser humano?. 

Acusó al Presidente porque vinculó al kirchnerismo con la suba del dólar. Y justificó sus ataques al periodismo por las críticas que recibió en su gestión. ?Nos pasamos pagando la deuda de otros y dicen que lo que pasa es por los populistas que vienen?, se defendió. (ClarínLa Nación - Página 12 - Perfil - Crónica - Popular)

Chubut, una provincia al borde del caos. 

El conflicto por la demora en el pago de los salarios de los empleados estatales tiene a Chubut al borde del caos. El incumplimiento de los depósitos generó una reacción en cadena que tiene a la provincia paralizada desde hace semanas. Los docentes están de paro desde el final de las vacaciones de invierno, la actividad petrolera se alteró, los tribunales no funcionan, el sistema de salud está colapsado y los gremios cortaron las principales rutas. (La Nación)

La Ciudad en tapa

 

Roberto Lavagna, Candidato a Presidente por Consenso Federal.

"No sirve devaluar en la puerta de una hiperinflación"

(Perfil)

 

La Ciudad en tapa

 

Paradoja en la villa 31. El gobierno invirtió como nunca, pero perdió por 47 puntos. 

El Barrio 31 -como la rebautizaron- es central en la gestión de Horacio Rodríguez Larreta. Su gobierno levantó allí la escuela más moderna de la ciudad, inauguró una cancha de fútbol con tribunas, puso un puesto de ecobicis y, lo más importante, construyó dos complejos de viviendas. Sin embargo, el oficialismo sufrió una derrota calamitosa en las últimas PASO. Rodríguez Larreta perdió por casi 47 puntos contra Matías Lammens (La Nación)

 

Internacionales

 

 

Marchas contra Boris Johnson en toda Gran Bretaña. 

Miles de británicos se movilizaron en Londres y en otras 32 ciudades del país. Piden que el primer ministro no avance con el Brexit sin acuerdo legislativo. ?No al golpe?, reclamaron por el cierre del Parlamento que impuso el nuevo mandatario (Clarín)

 

Columnas

 

Joaquín Morales Solá 
Los días que vivimos en peligro

El presidente que está es un político que no debería atemorizar a nadie. El presidente que podría sucederlo, Alberto Fernández , es un político que respeta las reglas básicas de la economía. Sin embargo, la Argentina vive momentos de temor colectivo propios de países que ya pasaron por todos los infiernos. En esas condiciones, Macri debió optar el miércoles entre una reestructuración impuesta de la deuda pública o reinstalar el cepo a la venta de dólares. Prefirió la reestructuración. Haber levantado el cepo es la última bandera que le queda. La reestructuración no es catastrófica para el volumen de la deuda total. Son solo unos 10.000 millones de dólares cuyos pagos se postergaron para más adelante, sin quita de capital ni de intereses. Pero no fue voluntario de parte de los acreedores. El resto de la deuda, la que vence el año que viene, puede tener también una postergación de pagos, pero debe ser aprobada por el Congreso.
Tampoco fue una decisión imprevista y sorpresiva para el Gobierno. Poco después de las elecciones primarias, altos funcionarios de la administración aceptaban que seguramente el país debería reprogramar los pagos de su deuda de corto plazo. Es decir, de la deuda que vence en el actual mandato de Macri. "La del mediano plazo será una decisión del próximo gobierno", aclaraban. Macri decidió enviar la de mediano plazo al Congreso con el propósito de que surja de ahí una ley con esas postergaciones aprobadas por el oficialismo y la oposición. La decisión de la oposición se demora porque aspira a reestructurar los plazos de la deuda, también sin quita de capital ni intereses, según un proyecto propio cuando sea oficialismo, si es que lo es. Alberto Fernández prefirió el silencio hasta ver el proyecto que enviará el Gobierno al Congreso. Un buen mensaje consistiría en un proyecto elaborado conjuntamente por oficialistas y opositores. Lo cierto es que la decisión de la administración de Macri, reformulada varias veces luego, provocó una salida de dólares de cajas de ahorro hacia cajas de seguridad, y una crisis importante en los fondos de inversión por falta de liquidez. Los fondos de inversión son una industria con muchos empleados, que nadie tuvo en cuenta cuando se tomaron esas medidas. Después del anuncio de la reprogramación de los pagos, perdieron una parte de sus activos. Cuando ya un daño significativo estaba hecho, la administración modificó algunos aspectos de su decisión para no seguir perjudicándolos.
Una virtud del nuevo ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, es que describe la realidad tal como es. Eso lo diferencia de su antecesor, Nicolás Dujovne, que nunca dejó de hacer promesas optimistas que no se cumplieron. Lacunza, en cambio, es valorado hasta por los opositores. "Es un buen técnico y una buena persona. Eso nos hace difícil el trabajo a los opositores", explicó un albertista. Visto a la distancia, el gradualismo fue el error original del Presidente, que termina en estos días con la explosión de una bomba tardía. 

Jorge Fontevecchia
Transiciones

Escribo esta columna desde San Pablo, en la redacción de Perfil Brasil, en una escala de dos días camino a Portugal, donde la revista Caras es la de mayor circulación también de ese país y desarrolló una señal de cable como E! Entertainment en portugués. Pero la agenda local no permite evadirme de la crisis argentina porque recibo llamadas, mensajes de WhatsApp, mails, de conocidos alarmados porque no ven condiciones de que se llegue al 27 de octubre y menos aún al 10 de diciembre sin grandes penurias.
Quizás por eso todos me parecen espejos nuestros: Bolsonaro de Macri, y Antonio Costa (primer ministro de Portugal) de Alberto Fernández. Más otro tipo de similitudes entre Lula y Cristina Kirchner, o entre los jueces Sergio Moro y Claudio Bonadio.
Haber vivido en Brasil a fines del siglo pasado dos veces, un año cada vez, reforzó mi percepción hegeliana de la historia. Sentía en este país lo que Hegel podría llamar el espíritu de la historia, una lógica que trasciende la voluntad absoluta de sus dirigentes, porque con pocos años de diferencia aquí ?pasaban cosas? parecidas a las de Argentina: fin de la dictadura, democracia, hiperinflación, convertibilidad del peso o el real uno a uno con el dólar, privatizaciones, devaluación, gobiernos de centroizquierda, planes de asistencia universal, crecimiento exponencial por el aumento del precio de las materias primas, fin del modelo, juicios por corrupción a los principales políticos, llegada de gobiernos de la derecha. Por eso me cuesta creer que Kirchner, Lula, Macri o Bolsonaro, por citar solo los más recientes, sean quienes causan los cambios y me inclino a pensar que los presidentes son cuerpos que usa la historia para seguir el rumbo fabricado por sus sociedades en sus múltiples interacciones de poder presentes y pasadas.
La semana anterior reflejé al kirchnerismo en el espejo del chavismo en Venezuela y el programa Con el mazo dando en comparación con 6,7,8: el que se emitía en nuestro país parecía de la BBC frente al venezolano. ¿Cómo pudo aquella democracia rica de los años 80, beneficiada con la mayor riqueza petrolera, lugar preferido de los argentinos que emigraban dentro de Sudamérica por su calidad de vida, libertad y posibilidades de desarrollo, convertirse en esta realidad actual más cerca de los países pobres de Africa? Y la explicación que aportan los muchos testimonios que tenemos de venezolanos emigrados a Argentina es que fue un proceso largo de décadas en las que se fue bajando escalones sucesivamente, venciendo la resistencia de muchos que terminaban sintiendo que ?ya no era su país? y emigraban, quedando proporcionalmente más aquellos con menos autonomía.

Ricardo Kirschbaum
El poder virtual, el poder real y la zozobra del país

Todavía faltan dos debates y la elección del 27 de octubre. Hace falta subrayarlo porque, con esta crisis, ese tiempo por venir es como hablar de fantasías. No lo son: lo que ha ocurrido es que todo se aceleró desde el rotundo triunfo de Alberto Fernández el 11 de agosto. Ese hecho ha transferido el poder de hecho. Para que esta situación virtual se transforme en real, aún falta que la ciudadanía vote el último domingo de octubre. El sistema pensado por Néstor Kirchner para sofocar las disidencias en el peronismo, pero que fue presentado como una forma de transparentar la política, ha tenido el efecto de una bomba de profundidad sobre la fragilidad económica argentina. Está claro que los ganadores de la primaria no son los culpables de esta anomalía, porque han obtenido una diferencia sustancial sobre el oficialismo, pero tienen por ese triunfo nuevas y concretas responsabilidades aunque no las admitan.
El presidente Macri se encuentra ante un dilema que debe resolver rápido. Gobernar esta situación sin pensar en especulaciones electorales, aunque legítimamente las conserve. Hay una sencilla y contundente razón para que lo haga, además de su posición institucional: si no estabiliza la economía se puede olvidar de la reelección, entre otras consecuencias más graves. Sería estratégico: tomar decisiones que controlen la crisis, ofrezcan alguna certeza y eviten o disipen el pánico de la gente. Esas decisiones pueden tener acuerdos tácitos de la fórmula más votada en agosto pero no expresarán en público, como quiere Macri, por razones electorales.
Por ejemplo el control de capitales, que no quiere decir control de cambios, que está en la mesa como una herramienta para poner freno a la sangría, según sostienen quienes dicen conocer las intimidad de Olivos.
El silencio que Alberto F. prometió como aporte duró hasta que en el The Wall Street Journal publicó lo que le dijo el candidato: en Argentina hay un default virtual.
Por lo tanto, no acompañará a Macri en su sacrificio.
Lo alienta a tomar medidas incluso con las que puede estar de acuerdo pero no ?cogobernará?.
En el oficialismo, hay varias posiciones. Hay quienes sostienen que no todo está perdido sino que es reversible el resultado global. Otros piensan, con más realismo, que se debe luchar por ganar una buena porción de legisladores y defender o recuperar algunas gobernaciones.
En este vaivén, está Macri, más proclive a creer en el milagro. Sigue enojado por el juego de Alberto Fernández y de Cristina Kirchner, a los que acusa de haber atizado esta frágil situación para empeorarla.
Hay todavía una buena oportunidad para mostrar responsabilidad. De los que gobiernan y de los que aspiran a volver a hacerlo. ¿Por qué ese acto de responsabilidad modificaría sustancialmente el voto?. Quedan esos casi dos meses para la primera vuelta, con la campaña y los debates que obliga la ley. La angustia de la gente es diaria y reclama de quienes aspiran a gobernarlos un esfuerzo para ponerse a tono con ese estado de ánimo.

Eduardo Van der Kooy
El campo minado de Macri y Alberto F.

En los últimos 62 años la Argentina formalizó 18 acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Atravesaron dictaduras, democracia con gobiernos peronistas y no peronistas. Ninguno de ellos pudo cumplirse sin alteraciones traumáticas. Incluso desde 1982 se registraron dos default, uno de ellos (2001) el más grande de la historia. Podrían entenderse entonces las dudas que en sus conversaciones con Hernán Lacunza, el ministro de Hacienda y Finanzas, y el candidato K, Alberto Fernández, dejó traslucir el delegado italiano del FMI, Roberto Cardarelli. Mirando siempre por encima de sus anteojos, como un profesor inquisidor, el representante técnico tomó nota de las explicaciones del Gobierno y la oposición. Nunca disimuló perplejidad.
Ocurre, quizá como razón de la raíz de muchos males, que lo que tiene horadada nuestro país en el mundo es básicamente la confianza.
Algo que hace pocos días manifestó Emmanuel Alvarez Agis, el ex viceministro de Axel Kicillof, y gestor activo de Alberto en estos días de crisis. El economista sinceró que ?el problema no es el FMI, somos nosotros?.
Sin avalar las recetas del organismo, Alvarez Agis destacó la salida razonable que en condiciones parecidas tuvieron Irak, Ucrania, Georgia y Bosnia. No omitió el fracaso de Grecia, quizás un espejo para la Argentina y Mauricio Macri. Allá Alexis Tsipras, que llegó al poder montado en la euforia de la izquierda, realizó un durísimo ajuste bajo el paraguas del FMI. Acaba de ser derrotado por la derecha que representa Kyriakos Mitsotakis.
Aquí la fusión del PJ con el kirchnerismo terminó apaleando al Presidente en las PASO.
Prólogo difícil de comprender de las elecciones generales de octubre.
La última brisa de confianza que Macri prometió recomponer en su época con una atendible apertura al mundo terminó por diluirse cuando anunció otro incumplimiento.
Habrá una renegociación de los vencimientos de la deuda, tanto interna como externa.
El Gobierno busca descomprimir los pagos en dólares para ganar plafón y enfrentar la inestabilidad cambiaria que desató la incertidumbre política. Que echó sombras sobre el camino a recorrer hasta el último domingo de octubre. Tampoco convendría confundir el árbol con el bosque: el tembladeral responde a las inconsistencias de la economía que la Argentina no ha terminado nunca de abordar, por mezquinos intereses políticos, en 39 años de democracia.
El Gobierno estuvo, precisamente, obnubilado casi 72 horas por esos intereses mezquinos.
Las marchas populares de respaldo, masivas y espontáneas, del sábado anterior lo sumergieron en un escenario de ensueños.

Corrientes
Municipalidad Lomas de Zamora
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