Agenda

17/11/2019

Agenda de la Mañana

Agenda de los diarios

A 23 días del cambio de gobierno, se intenta delinear cuáles serían las medidas que tomaría Alberto Fernández

 

Clarín: 

La polémica medida que impulsa el peronismo en el Congreso. Con los límites a la prisión preventiva, podrán pedir su libertad 8.348 detenidos. Es la cantidad de procesados sin condena firme que tiene la Procuración Federal. Hay presos por narcotráfico, lavado, trata de personas y corrupción, como De Vido y Báez. Y hay también presos por causas de lesa humanidad. Sus abogados defensores podrán reclamar la liberación y los jueces definirán en cada caso. Las excarcelaciones no serían inmediatas. Alberto F. define equipo: En sintonía con CFK, que regresa hoy desde Cuba

La Nación: 

Fernández flexibilizaría el cepo a las empresas para que giren utilidades. Cuando criticó el cepo impuesto en la última gestión kirchnerista, Alberto Fernández esgrimió como argumento que había sido negativo porque fue como ponerle una piedra a una puerta, lo que impidió el egreso, pero también el ingreso de dólares. Con el mismo principio ahora evalúa flexibilizar las restricciones dispuestas por Mauricio Macri, para permitir que las empresas puedan girar utilidades al exterior y así promover una reactivación económica. ?Lo primero que hay que hacer para flexibilizar el cepo es permitir que puedan sacar los dividendos?, dijo a la nación uno de los colaboradores de confianza del presidente electo,

Página 12: 

"Nada es más urgente que la pobreza y el hambre". Entrevista exclusiva con Alberto Fernández En diálogo con PáginaI12, el presidente electo anuncia los principales lineamientos del próximo gobierno. Advierte sobre la necesidad de recuperar la unidad latinoamericana, señala que no hay que apurarse a firmar un acuerdo sobre la deuda que pueda resultar perjudicial y adelanta que enviará un proyecto de ley para legalizar el aborto

Perfil: 

Alberto tiene Gabinete: Los 40 nombres de los elegidos para la futura gestión. Vilma Ibarra, Miguel Cuberos y Alberto Iribarne están entre los más fieles que lo acompañarán. Diego Gorgal, Gabriel Delgado y Sergio Lanziani, los pedidos de Massa y los gobernadores. La Cámpora y CFK quieren asegurarse lugares para Tristán Bauer y Juan Cabandié.

Popular: 

Tarjeta para aumentos y quita del IVA, medidas del plan contra el hambre. Alberto confirmó a Arroyo en Desarrollo Social. 

Agenda Económica

El combo de la crisis.

Mientras sigue disminuyendo el consumo de leche y carne, aumenta el de fideos, arroz y polenta. Se acentúa la pérdida de poder adquisitivo de los bolsillos y los únicos alimentos que mejoran en ventas son los más baratos y rendidores para la mesa de los argentinos (Crónica)

Agenda política

Macri, entre golpes y relax.

El Presidente descansa en Córdoba y juega al golf. El día que cayó Evo Morales hizo fútbol en Los Abrojos. Convoca a su marcha de despedida. (Perfil)

La Nota

Las árbitras se ganaron su lugar en el fútbol.

Las mujeres que dirigen partidos ya son 25. Algunas lo hacen en el fútbol femenino, pero otras son referís en la Superliga de hombres y en el Ascenso. Seis de ellas cuentan su experiencia. Discusiones, puteadas y un avance que se consolida. (Clarín)

Internacionales

Evo se siente ?ex presidente? de Bolivia y ya negocian fecha para la elección.

?Me siento ex presidente; he cumplido con mi gestión?, dijo Morales en una entrevista con CNN. La crisis en Bolivia se agravó con 9 muertos más, esta vez en Cochabamba. Y el MAS, de Evo, llamó a sesión el martes en el Congreso para ponerle fecha a la elección presidencial. (Clarín)

La violencia crece en Bolivia y enciende la alarma de la ONU. 

La violencia en Bolivia no cede y encendió las alarmas ante una posible escalada. Luego de los enfrentamientos entre policías y seguidores de Evo Morales, que dejaron anteayer nueve muertos en Sacaba, la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, advirtió que el ?uso innecesario o desproporcionado? de la fuerza puede llevar la situación del país a ?salirse de control?, mientras varios dirigentes bolivianos clamaron por la pacificación. (La Nación - Página 12 - Crónica - Popular)

Columnas

Joaquín Morales Solá
Evo, otra fractura entre Macri y Alberto

Ni siquiera comparten los amigos. Para Alberto Fernández, Evo Morales es un amigo con quien habló y almorzó hasta hace muy poco. Alberto lo ayudó a Evo en sus trajines de campaña electoral en la Argentina, antes de las elecciones que detonaron la actual crisis; aquí reside una colectividad boliviana de más de 120.000 personas que votan en Bolivia. Para Mauricio Macri, el expresidente boliviano es un conocido, un colega con el que mantenía una buena relación a pesar de las profundas diferencias ideológicas. Nunca se vieron cuando Evo Morales visitaba la Argentina con una agenda electoral. La caída de Evo Morales y su exilio en México interrumpieron cualquier suposición de transición negociada entre Macri y Fernández.
Alberto se enojó intensamente con Macri cuando este se negó a llamar golpe de Estado a la renuncia de Evo Morales o cuando el presidente argentino no le aceptó a Fernández la sugerencia de darle asilo político al líder boliviano.
Conviene desmenuzar las posiciones, porque las imágenes aparentes de frialdad de uno y compromiso del otro pueden ser engañosas. La primera constatación es que la situación de Bolivia, sobre todo en sus recurrentes momentos de crisis, fue siempre casi un problema interno de la Argentina. Existe, en efecto, una numerosa colectividad boliviana (una inmensa mayoría es seguidora de Evo) fuertemente arraigada en el país, pero también fiel a sus tradiciones y a la política boliviana. A su vez, la Argentina sigue dependiendo del gas que importa de Bolivia. El porcentaje no es mucho sobre el total del consumo nacional, pero geográficamente abastece a casi la mitad del país. Abastece primordialmente a las provincias del norte, aunque en invierno el gas boliviano llega a veces hasta el conflictivo conurbano bonaerense. El porcentaje de gas boliviano sobre el total del consumo puede confundir: el 5 por ciento en verano y el 10 por ciento en invierno. El problema es que sin ese gas, muchas provincias carecerían de la energía necesaria para la vida cotidiana. Esa dependencia dejará de existir cuando se hagan los gasoductos que llevarán el gas de Vaca Muerta a todo el país. Cuando se hagan. ¿Se harán?
Por otro lado, en Bolivia nunca desapareció del todo la amenaza secesionista de la llamada "media luna" en la zona oriental, muy distinta del occidente boliviano más indígena. La "media luna" está integrada por los departamentos de Tarija, Santa Cruz, Beni y Pando; Tarija está en la frontera misma con la Argentina. Una eventual crisis de secesión en Bolivia tendría aquí repercusiones sociales y políticas inmediatas.

Es ese contexto el que le impidió a Macri darle asilo inmediato a Evo Morales, aunque este nunca lo pidió. Podrá decirse que tampoco se lo pidió a México y que el gobierno de López Obrador se lo ofreció. Es cierto, pero México está lejos de Bolivia y dista mucho de tener la numerosa colectividad boliviana que tiene la Argentina. El gobierno argentino desconoce, además, qué gobierno surgirá de las urnas en Bolivia, si al final hubiera elecciones acordadas por todos los actores políticos de ese país. ¿Y si fuera un gobierno opositor a Evo Morales? ¿La Argentina alojaría en ese caso al líder de la oposición boliviana? ¿Por qué importa a la Argentina, se preguntó el gobierno de Macri, la crisis política boliviana? En la conversación telefónica que tuvieron, cuando Fernández le suplicó que se hiciera cargo del asilo de Evo, Macri le respondió que no podía tomar semejante decisión en medio de un proceso de transición, cuando su gobierno está a punto de terminar. De hecho, Evo Morales quebrantó las reglas internacionales del asilo político no bien llegó a México y formuló duras declaraciones públicas sobre la política de su país. Fernández no lo entendió así y, por el contrario, le ofreció a Evo el asilo argentino a partir del 11 de diciembre, el día después de su acceso al poder.

Jorge Fontevecchia
Segundo mundo

Escribo esta columna desde Brasil, donde me encuentro para una reunión mensual de Perfil Brasil. Ver cómo se ve Argentina con ojos brasileños amplía el panorama. Esta semana Brasil fue sede de la reunión de los Bric: Brasil, Rusia, India, China, los principales países emergentes, nombre que prefieren en lugar de países potencia. ?Emergentes? es un vestigio del siglo XX, cuando se hablaba de economías emergentes (Argentina calificaba entre ellas), época en que se dividía el planeta en tres: Primer Mundo (Estados Unidos, Europa y Japón), Unión Soviética y Tercer Mundo, con la China de Mao ya distanciada de los soviéticos y la India heredera de Gandhi liderando ese Tercer Mundo desde el Movimiento de Países no Alineados, del que también Argentina se sentía parte.
Con la extinción del comunismo como sistema económico, China y Rusia como accionistas importantes del Fondo Monetario Internacional y Rusia reconociendo como presidente de Bolivia a Jeanine Añez, el clásico alineamiento izquierda-derecha ya no alcanza para entender la política internacional.
Pero es comprensible que Alberto Fernández haya saltado como un resorte frente a la rotura del orden constitucional en Bolivia y sintiera que Argentina como hermana mayor tuviera que salir en defensa del ataque a Evo Morales, primer presidente descen diente de pueblos originarios de Sudamérica, aunque esa tutela pudo interpretarse por ciertos bolivianos como una pretensión de superioridad cultural de Argentina sobre Bolivia y generó la injusta furia con los periodistas argentinos que estaban cubriendo las manifestaciones en La Paz.
Pero más allá de que para los argentinos cualquier forma de rompimiento democrático representa algo especial por haber sufrido decenas de golpes de Estado durante más de medio siglo, y de que la etnia aimara es sentida como propia por también ser parte de la población del noroeste argentino, sumado a la simpatía que genera la laboriosidad de la colectividad boliviana que se asentó alrededor de la Ciudad de Buenos Aires, la comprometida reacción de Alberto Fernández adelanta la visión internacional del próximo gobierno, que podría llegar a quedar descolocada dependiendo de cómo se sucedan los cambios en la región. Si finalmente en Bolivia el partido de Evo Morales perdiera las elecciones, y si en Uruguay perdiera el Frente Amplio, al que fue a apoyar explícitamente esta semana Alberto Fernández, triunfando Lacalle Pou, quedarían todos nuestros vecinos gobernados por partidos de derecha, porque en Paraguay, desde la destitución de Fernando Lugo, las elecciones siguientes las ganó el Partido Colorado y en ambas oportunidades con un empresario como candidato: Horacio Cartes y el año pasado Mario Abdo Benítez, quien seguirá presidiendo su país hasta fin de 2023, cruzando los cuatro años del mandato de Alberto Fernández.
De ser así, Bolivia, Paraguay y Uruguay, que también limitan físicamente con Brasil, estarían más cerca de simpatizar con el elemental Jair Bolsonaro y el sofisticado pero igualmente radicalizado Paulo Guedes, el superministro de Economía de Brasil, que no dudaría un instante en sacar a Brasil del Mercosur haciendo tratados de libre comercio con la Unión Europea, con EE.UU. y hasta con China. Para entender la economía actual de Brasil, la inflación anual es de 3,7% y la tasa de interés anual en moneda local sería reducida a 4% anual, y China puso a disposición de Brasil US$ 100 mil millones para obras de infraestructura. Desde la perspectiva continental brasileña, Sudamérica sin Brasil es un insignificante ?segundo mundo? y el lugar de Brasil en el mundo no sería Sudamérica sino el Bric de las grandes potencias.

Irina Hauser
Comodoro Py espera los cambios que pueden llegar

Una pregunta común por estos días, y a las puertas del cambio de gobierno, es si el Poder Judicial actuará con los funcionarios macristas que arrastran causas por corrupción como lo hizo con los kirchneristas durante los últimos cuatro años. ¿Mauricio Macri irá preso? ¿Guillermo Dietrich, Luis Caputo, Oscar Aguad, Laura Alonso, Patricia Bullrich?? ¿Los mostrarán en pijama? ¿Habrá venganza? La respuesta es que parece difícil que algo suceda en tales términos, lo que no implica necesariamente que si hay delitos éstos queden impunes: en todo caso, si Alberto Fernández logra implementar algunas reformas que tiene en mente, deberían comenzar a operar otros parámetros que conduzcan a que el sistema funcione de otro modo y con otros principios. El futuro presidente ya piensa en diluir el poder concentrado en los doce juzgados federales porteños con sede en Comodoro Py. Su fusión con los 63 juzgados del fuero ordinario es una de las alternativas.
No es casual la reaparición de Gustavo Beliz en los equipos del Frente de Todos: es el autor original de esa idea, solo que después que la planteó durante el gobierno de Néstor Kirchner se tuvo que ir del país, porque mostró que ese reino de los jueces federales estaba atravesado por los servicios de inteligencia y exhibió una foto de su líder, Antonio Horacio Stiuso. Es evidente que si no se logra desarmar esto último no habrá un cambio de fondo. La otra pata es la aplicación del Código Procesal Penal acusatorio, que se promulgó en 2015, pero cuya aplicación Macri suspendió por decreto apenas llegó a la Casa Rosada.
Eso dio continuidad a los manejos tiempistas habituales de los expedientes y a la aplicación de la llamada ?doctrina Irurzun? que derivó en el encarcelamiento de más de una veintena de ex funcionarios por el solo hecho de haber tenido cargos políticos.
La Corte y el diálogo El nombre más firme para el Ministerio de Justicia es Marcela Losardo, amiga y socia del futuro presidente, quien ya dialoga con actores judiciales. Ambos enfurecieron cuando el Gobierno filtró vía Clarín que Alberto apoyaba el traspaso desde el Poder Ejecutivo al Poder Judicial del Programa de Protección de Testigos, que incluye a los ?arrepentidos? cuyas declaraciones se utilizaron para incrimina en especial a Cristina Fernández de Kirchner. ?Solo para no dejar pasar una noticia falsa.
Nunca fuimos consultados por semejante tema. Por lo tanto, muy lejos estamos de avalarlo?, tuiteó Alberto Fernández. La cuestión pinta cómo se maneja el gobierno saliente: abre el paraguas (no sea cosa que se sepa que sus declaraciones fueron armadas o negociadas). La otra reacción negativa vino del propio Poder Judicial, con la Corte Suprema a la cabeza.
Los supremos ya no dialogan con la Casa Rosada y la culpan por la incomunicación. En cambio, hay diálogo prolífico ?excepto en el despacho del oficialista Carlos Rosenkrantz? con el equipo de Fernández. El mensaje político tranquiliza al tribunal: ?La Corte no se toca, la Constitución no se toca, el único problema es Retiro (o sea Comodoro Py)?. El futuro gobierno empieza testear en el territorio de la Corte la viabilidad de leyes que serán determinantes para el futuro económico del país.
El poder de Comodoro Py Es obvio que todos los instrumentos de persecución judicial de opositores que Macri alentó en estos años son ahora su fantasma: uno de ellos es el poder concentrado de los jueces federales porteños y el otro es el abuso de las prisiones preventivas. Para Alberto Fernández parte de esta circunstancia puede ser capitalizada para impulsar transformaciones.
Queda claro que Macri intentará hacer aparecer algunas como propias, como ocurrió ahora con la aprobación por parte de la Comisión bicameral que aplica la reforma procesal de reglas que limitan la prisión preventiva, que tendrán fuerza ley luego de publicadas en el Boletín Oficial.

Eduardo Van der Kooy
El enigma Florencia

El sistema de la fórmula entre Alberto y Cristina Fernández empieza a sufrir desajustes. Hay una evidente discordancia de los tiempos que manejan ambos.
El presidente electo arma y arma. Sigue sumando promesas sobre futuras incorporaciones al poder que detonan interrogantes : ¿Cabrán todos en un solo gobierno? ¿O habrá que imaginarse dos, tal vez, para estar a tono con las extravagancias en América Latina? El retraso del protagonismo de la ex presidenta se explica por razones personales antes que políticas. O razones personales que, según sea la evolución de la realidad, se convertirán en un factor político insoslayable.
Cristina permanece atada al estado de salud de su hija, Florencia Kirchner. La joven sigue con su tratamiento en Cuba aunque con un horizonte incierto. Venía evolucionando de su dolencia múltiple, pero tuvo una recaída. Así se explicó la prolongación de la estancia de su madre en La Habana, que concluyó hoy.
Florencia está abrumada psicológicamente por su situación judicial. Culparía por ese presente a su familia. Algunas cosas sucedieron cuando falleció su padre, Néstor Kirchner. Máximo, su hermano y diputado, fue el encargado de administrar el ordenamiento de la herencia. Florencia, por ejemplo, fue incorporada al directorio de las empresas Los Sauces y Hotesur. Tenía 19 años.
Son las causas por las cuales está procesada y deberá enfrentar un juicio oral y público.
La joven recibió un golpe en su ánimo dañado cuando hace días la Cámara de Casación Penal rechazó su pedido para apartar a los jueces del Tribunal Oral Federal 5 (TOF) a cargo del juicio por Los Sauces. Se trata de una causa por lavado de dinero. Objetó por supuesta parcialidad a Adriana Palliotti y Daniel Obligado. Los responsabilizó de haber filtrado a los medios de comunicación información sobre su estado de salud. Se sabe casi nada sobre eso. A tal punto, que ni la Justicia tendría constancia fehaciente que la joven se esté presentando cada quince días en la Embajada de nuestro país en la isla para certificar la condición de su salud. Lo había exigido el fiscal Diego Velasco.
La situación de Florencia plantea dilemas a Cristina. Los más importantes son de índole personal y familiar. Pero tampoco puede obviarse que la ex presidenta es la vicepresidenta electa en un esquema de poder muy extraño. Donde el volumen político y electoral natural de ella contrasta todavía con la obra que, en ese terreno, realiza Alberto con denuedo cada día.
La ex presidenta tiene en lo inmediato dos tareas perentorias. Debe armar la línea en el Senado donde será su titular. Alberto ya sabe que la mendocina cristinista Anabel Fernández Sagasti será la jefa del bloque oficial.
No se trata de una grata novedad para varios senadores que responden a la vieja maquinaria de los mandatarios pejotistas.
Habría algo peor: Oscar Parrilli, electo por Neuquén, sería designado presidente provisional del cuerpo. Es decir, pasaría a formar parte de la línea sucesoria. No es un dirigente demasiado estimado. Ni siquiera por Alberto.

Salvo que, en este nuevo tiempo, el presidente electo haya cambiado de opinión.
La otra cuestión pendiente atañe a Buenos Aires. Axel Kicillof es el discípulo de la ex presidenta. Deberá aprender a realizar delicados equilibrios entre La Cámpora, a la que observa con recelo, y los intendentes del Conurbano. El gobernador electo designó a su equipo para coordinar la transición con María Eugenia Vidal. Pero en la gobernación no alcanzan a adivinar si los interlocutores son para la circunstancia o forman parte del próximo gabinete. Los intercambios nunca alcanzan la profundidad necesaria acorde a la importancia de la coyuntura. Conclusión: Kicillof estaría esperando el retorno de Cristina a la actividad para terminar de definir su equipo. Puede que exista también, como lo hace Alberto, la intención de preservar los nombres de un desgaste público prematuro.

Corrientes
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