Agenda

19/01/2020

Agenda de la Mañana

Agenda de los diarios

Se realizó el acto homenaje a Alberto Nisman a 5 años de su muerte

 

Clarín: Duras críticas a Alberto y Cristina en el acto de homenaje a Nisman.

No fue un suicidio, fue un magnicidio? afirmó el documento de los organizadores de la movilización a la plaza frente al Colón. Estuvo la madre del fiscal muerto y asistieron políticos opositores, pero sin identificación partidaria. Acusaron al Presidente y a la vice de ?pactar una candidatura a cambio de impunidad?. Recordaron que Cristina Kirchner fue denunciada por Nisman de ?encubrimiento? a Irán en el caso AMIA. También hubo actos en otras ciudades.

La Nación: Fuertes reclamos en el acto por Nisman. 

La Plaza del Vaticano, junto al Teatro Colón, fue ayer escenario del reclamo de esclarecimiento de la muerte de Alberto Nisman. Con su madre, Sara Garfunkel (foto), como figura central y la presencia de legisladores y exfuncionarios de Cambiemos, en el acto por el quinto aniversario de su fallecimiento se leyó un documento muy crítico contra el kirchnerismo y se repitió el leitmotiv: "¡Justicia perseguirás! No fue un suicidio, fue un magnicidio". En el texto que leyeron ocho de los organizadores acusaron a Cristina Kirchner por la muerte y a Alberto Fernández de ser "aliado de la mentira".

Página 12: La oposición macrista en acción. 

El acto en la plaza Vaticano a cinco años de la muerte del fiscal Alberto Nisman.

Perfil: Marcha-homenaje al fiscal. 

Críticas a CFK y al gobierno. 

Popular: Reclamo de justicia por el fiscal Nisman. 

Cientos de personas participaron del acto en la plaza Vaticano por el 5° aniversario de su muerte,

Otros temas

Vínculos entre narcos y policías, detrás de la violencia en Rosario.

La nueva víctima es un joven de 22 años. El Gobierno atribuye la ola violenta a las purgas policiales. (Clarín -  Popular)

Fue a pasar el fin de semana a Gesell y lo matan en una disco.

Después de una pelea entre dos grupos en el boliche, fue atacado por la espalda a la salida y lo patearon en el suelo. Era de la Capital, tenía 18 años y estudiaba Derecho en la UBA. Hay 11 detenidos, casi todos rugbiers de un club de Zárate. (ClarínLa Nación - Crónica - Popular)

Agenda Política

Aborto: el Gobierno amplía el proyecto para reducir resistencias.

Alberto Fernández evalúa que el proyecto que impulse su gestión para legalizar el aborto tenga la forma de una política de salud pública más integral de protección a la mujer embarazada. Una iniciativa más amplia que contemple no solo la posibilidad de la interrupción legal del embarazo, sino también una ayuda del Estado a las embarazadas en situación de vulnerabilidad. El Presidente, reconocen en su entorno, tiene la intención de transitar por ese camino preservando el diálogo con la Iglesia. (La Nación)

El poder paralelo de Máximo.

La agenda influyente del hijo de Cristina: esta semana se reunió con el Presidente, Kicillof, intendentes, empresarios, y negocia con la oposición. De la sombra a la rosca política. (Perfil)

Agenda Económica

Pacto con las petroleras: Habrá incentivos a la inversión y menor suba de naftas.

En extraordinarias, aprobarán estabilidad fiscal, flexibilidad laboral y desregulación para exportaciones de crudo. A cambio, autorizarían alzas en surtidores por debajo de la inflación. (Perfil)

La Entrevista

Félix Crous, Titular de la Oficina Anticorrupción.

"El regreso del kirchnerismo influirá en los jueces"

(La Nación)

La Entrevista II

Marcela Losardo, Ministra de Justicia.

 "Nuestro objetivo es cambiar la imagen y el funcionamiento de la justicia"

(Página 12)

La Entrevista III

Malena Galmarini, Directora de AySA.

?Fue asesino lo que hicieron con la empresa?

(Página 12)

Columnas

Joaquín Morales Solá
El retorno de los juicios populares

No tienen el aspecto caricaturesco de los juicios populares de Hebe de Bonafini. Tampoco están rodeados de numerosos fanáticos dispuestos a agraviar en nombre de una idea. Y no carecen de profesionales del derecho sentados en el estrado del tribunal como sucedió en los juicios populares de Plaza de Mayo. Pero los juicios éticos anunciados contra jueces, fiscales y periodistas por un grupo de juristas argentinos y del exterior no son menos peligrosos ni más humanos. Son, simplemente, una grave parodia de los juicios estalinistas destinados a difamar a las personas. Un tribunal autodesignado, que no está inscripto en ninguna Constitución (mucho menos en la Constitución argentina). Los supuestos jueces de ese tribunal son, a la vez, abogados defensores de los dirigentes políticos acusados o presos por corrupción, que se convirtieron de pronto en jueces de los jueces que investigan a sus defendidos. Asombrosa instancia judicial.
El anuncio del juicio ético fue hecho por el abogado argentino Eduardo Barcesat, que tiene (o tuvo) una fuerte vinculación con el Partido Comunista local. Es conocida su simpatía hacia Cristina Kirchner y es también abogado defensor del empresario Gerardo Ferreyra, uno de los dueños de Electroingeniería, empresa que pasó en una década de ser una pyme de Córdoba a una de las más grandes corporaciones argentinas. La causa de los cuadernos decapitó a esa empresa, porque terminaron presos tanto Ferreyra como su socio, Osvaldo Acosta. El juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli, juez y fiscal de esa causa, serán algunos de los funcionarios judiciales juzgados por el tribunal que presidirá Barcesat, que tiene sede en Madrid.
periodistas cuyos nombres adelantó el presidente de ese increíble tribunal son los de Daniel Santoro, Jorge Lanata y Luis Majul. Voceros cercanos a ese engendro jurídico señalaron que se agregarán más nombres de jueces, fiscales y periodistas.
No se explicó nunca por qué la sede está en Madrid cuando se juzgarán los casos de Cristina Kirchner, Lula da Silva, Dilma Rousseff y Rafael Correa, entre otros latinoamericanos, estos, desde ya, como víctimas. Los periodistas y jueces que serán juzgados en su condición de culpables son también, hasta donde se sabe, de América Latina. Es probable que estén evitando cometer un delito en la Argentina, por ejemplo, donde la Constitución no prevé tribunales especiales para juzgar la ética de nadie. El principal delito por el que se juzgará a jueces, fiscales y periodistas es el de haber practicado el lawfare, una especie de guerra judicial que supuestamente descerrajan sectores del Poder Judicial en complicidad con medios periodísticos para condenar por hechos de corrupción a dirigentes políticos progresistas. Es decir, a Cristina, a Lula y a Correa.
Nunca se explicó tampoco por qué en esa lista no están los expresidentes de Perú, casi todos presos; hay uno, Alan García, que se suicidó en abril pasado, minutos antes de ser encarcelado. Los expresidentes peruanos y Correa están siendo juzgados por el mismo delito: haber cobrado sobornos de la constructora brasileña Odebrecht para que esta empresa recibiera multimillonarios contratos de obras públicas. Los peruanos, de centroderecha, son culpables; Correa, de centroizquierda, es inocente. Este es el mejor ejemplo de que el lawfare es solo un pretexto ideológico. Incluso, cuando el papa Francisco se refirió al lawfare lo hizo aludiendo exclusivamente al caso de Lula, que fue apartado de la carrera presidencial (era quien tenía la mayor intención de votos) y puesto preso por un juez que terminó siendo ministro de Justicia del candidato que ganó, Bolsonaro, un acérrimo opositor de Lula. Una paradoja: en la Argentina, Bonadio es el único juez realmente amigo del papa Francisco desde hace 30 años.

Jorge Fontevecchia
Cristina, Scioli, Macri, Alberto, Cristina

Hay fechas que dejan marca. Los de más de 40 años recuerdan dónde estaban cuando se derribaron las Torres Gemelas de Nueva York. La mayoría de los argentinos recordamos dónde estábamos cuando se conoció la noticia de la muerte del fiscal Alberto Nisman. La noche de ese domingo 18 de enero yo llegaba a San Pablo para la reunión periódica de Perfil Brasil al día siguiente. Qué distinto era todo a comienzos de aquel enero de 2015. En Brasil Dilma Rousseff comenzaba su segundo mandato habiendo sido cómodamente reelecta, el Partido de los Trabajadores de Lula era electoralmente dominante y Bolsonaro, un diputado desconocido nacionalmente. En la Argentina que presidía Cristina Kirchner, Scioli era el candidato a las elecciones de octubre con más intención de voto mientras Macri marchaba tercero en las encuestas. Hoy, el fracaso del gobierno de Macri generó condiciones de posibilidad al triunfo de Alberto Fernández y al regreso de Cristina Kirchner. En solo cinco años el ciclo político cambió dos veces ciento ochenta grados cada vez, completando un círculo que nos deposita en algo parecido al mismo lugar. Cinco años perdidos.
La politización de la causa de la muerte del fiscal Nisman obedece a la relación del hecho con la posterior facilitación de la derrota electoral del kirchnerismo y el triunfo de Macri. El fiasco del go bierno de Macri con la victoria de Alberto Fernández y el regreso de Cristina Kirchner fomenta esa sensación de circularidad, pero en realidad refleja el recurrente tropiezo de proyectos económicos aspiracionales: integrarse al Primer Mundo. Mientras que, al revés, Brasil pareciera siempre poder lograrlo.
Paulo Guedes, el actual superministro de Economía de nuestro mayor vecino, y más relevante en la conducción del país que el propio Bolsonaro, formado en la hiperneoliberal escuela económica de la Universidad de Chicago, es lo más parecido a Domingo Cavallo que tuvo Brasil. Y con las mismas ideas de mejora de la competitividad, baja del gasto público e impuestos, más privatizaciones, puso en marcha la economía de Brasil que, después de años de estancamiento y caída como en Argentina, este 2020 espera crecer casi tres por ciento mientras que para nosotros en el mejor de los casos se proyecta menos uno.
Tener la posibilidad de haber vivido y actuar en los países aumenta mi personal frustración con la recurrente crisis económica que la Argentina pareciera no poder superar. Y aunque la inflación sea una consecuencia y no la causa, sospecho que sin solucionar el problema de la inflación no habrá recuperación duradera. Lo que nos diferencia del resto de Latinoamérica que ha podido crecer en las últimas dos décadas mientras nosotros no, de países como Brasil pero también de México o Perú, que tuvieron los mismos descalabros de devaluaciones y alta inflación, es que pudieron acabar con esa volatilidad y tener moneda.
Poner como prioridad la inflación luce intuitivamente contraepistémico: si la inflación es el síntoma del desorden, lo primero es ordenar la economía y luego la inflación cederá sola. Así hemos probado durante períodos de casi un año no emitir (2018), que dólar no aumente (2017), que casi no haya déficit fiscal (2019), todas herramientas que contribuyen a bajar la inflación, pero siguió habiendo alta inflación.
Alberto Fernández viene sosteniendo que él está cumpliendo las promesas de su campaña. Una de ellas, quizá la más repetida, era ?volver mejores?. Lo que implicaría no aceptar convivir con inflaciones anuales cercanas al treinta por ciento. Y que, una vez que el ministro Martín Guzmán haya renegociado la euda externa con éxito, al comienzo del otoño próximo, se lance un plan integral que, sin desatender la generación de incentivos al crecimiento y la redistribución de la renta, ponga foco en la primera causa de la recesión y el mayor empobrecimiento de quienes menos tienen, que es la inflación.

Alfredo Zaiat
Kristalina Georgieva peronista

El gobierno de Alberto Fernández adelantó que no repudiará la deuda contraída por la administración Macri con el FMI y con acreedores privados, y que pretende liderar una veloz y amigable renegociación de esos pasivos.
La tecnoburocracia del Fondo Monetario quiere cerrar rápido un acuerdo con Argentina para, de ese modo, dejar atrás su (ir)responsabilidad de financiar, con el préstamo más grande de la historia del organismo, el fiasco político y económico de Macri. Los acreedores privados están ansiosos por concretar pronto una redefinición de las condiciones de la deuda argentina para evitar pérdidas aún más abultadas de las padecidas con el macrismo, y poder entonces comenzar un nuevo ciclo de negocios.
En la confluencia de esos intereses se delimita el territorio del crucial frente de la deuda. Esta coincidencia no significa que hasta alcanzar el objetivo final, o sea el cierre de los respectivos acuerdos, no haya eventos que puedan alterar el ánimo de cada una de las partes. Pero resulta evidente que existe voluntad de los principales protagonistas de evitar que el actual default virtual se transforme en uno descontrolado, con costos inmensos para la economía argentina, para la reputación y finanzas del FMI y para el patrimonio de los grandes fondos y bancos de inversión de Wall Street.
La presencia de estudios de abogados junto a fondos buitre rondando alrededor de la deuda argentina, los rumores interesados que se distribuirán en solícitos medios de comunicación sobre el ritmo de las tratativas y movimientos especulativos con las paridades de los bonos serán el contexto de una negociación que involucrará miles de millones de dólares. La clave será no caer en esas trampas de confusión puesto que existen intereses divergentes, en especial entre los propios acreedores privados, e incluso los que pueden aparecer entre los técnicos del FMI y la geopolítica de los Estados Unidos de Trump.
A favor de la posición argentina es que la actual titular del FMI, Kristalina Georgieva, comparte los principales postulados económicos y sociales del gobierno de Alberto Fernández: cobrar más impuestos a los sectores de mayor capacidad contributiva, transferir más recursos a los grupos sociales que se ubican en la base de la pirámide de ingresos y aumentar, si es necesario, el gasto social.
Con esas ideas Georgieva estaría en condiciones de afiliarse al peronismo pero, se sabe, la última palabra en el Fondo la tiene Estados Unidos. En el Vaticano Georgieva afirmó en Davos, Suiza, que ?hemos tenido interacciones muy constructivas hasta ahora con el nuevo liderazgo en Argentina. Hablé con el Presidente, con el ministro de Hacienda y ahora con el staff que trabaja con el equipo de Argentina?.
Para agregar que ?estamos buscando hacer lo que podamos para ayudar a Argentina. Estamos de acuerdo con la necesidad de restaurar la economía y abordar el aumento de la pobreza que ha afectado negativamente a muchos argentinos?.

Eduardo Van der Kooy
La dama muda

Ha pasado más de un mes del nuevo gobierno y resulta difícil afirmar que sus principales coordenadas de poder están trazadas de modo definitivo.
Alberto Fernández posee, sin dudas, el gran protagonismo. El plano público es para él.
Viene disipando los temores derivados de una construcción política que supo desafiar la lógica: la sombra de Cristina Fernández, dueña del liderazgo natural del oficialismo pero relegada por voluntad propia a la vicepresidencia, no lo está menoscabando.
Esa fotografía del amanecer no indica que la cuestión de fondo haya sido resuelta.
Cuatro años están por delante. Los grandes conflictos aún no tomaron cuerpo. Apenas se insinúan. Habrá que ver, entonces, cómo supera el examen la existencia objetiva de un poder bifronte latente. Cómo se supera la contradicción de la densidad y papeles invertidos en la ecuación presidencial.
El Presidente y su vice encontraron en este corto tiempo una fórmula imaginativa.
Alberto monopoliza la palabra pública que, aún con la incidencia inocultable de Cristina, se esmera por no apartar de la moderación.
La vicepresidenta permanece muda.
Un esfuerzo. Una curiosidad.
La cronología desnuda tal silencio. Cristina se exhibió como es desde que ganó las elecciones sólo en una oportunidad. Cuando debió declarar el 2 de diciembre pasado por el juicio de la obra pública. Que tuvo como beneficiario al empresario K, Lázaro Báez.
Emergió autoritaria, provocadora e intimidante.
Rememoró lo peor de sus cadenas nacionales en los ocho años de mandato.
Desde que asumió, en cambio, se limitó solo una vez a comandar la sesión del Senado por la Ley de Emergencia y difundió un saludo de fin de año a través de las redes.
Tal vez, la vicepresidenta se haya convencido de algo que había puesto en práctica en alguna de sus campañas. Su mejor versión asoma siempre cuando se envuelve con un perfil bajo. Alejada de las controversias y las altisonancias. Sabiendo explotar antes su imagen carismática para tantos que su palabra habitualmente prepotente que espanta a otros tantos.
Siguiendo el recorrido, se puede afirmar que la vicepresidenta ha tenido tres momentos cumbre. En los cuales hizo valer el liderazgo emocional por sobre las decisiones políticas. Ninguno, hasta ahora, logró superar aquella campaña asombrosa como viuda después de la muerte de Néstor Kirchner en 2010. De esa manera logró arrasar en las urnas en 2011. La maniobra del año pasado contó con un componente bien estratégico.
Que por primera vez denotó la comprensión política sobre ella misma. Ungió a Alberto candidato y le cedió la línea de fuego. Así consiguió desalojar a Mauricio Macri. Ahora exhibe su segundo plano y el silencio como puntos fuertes del comienzo de la nueva gestión.
Cristina también mechó entre esos aciertos una cantidad de desatinos.

Corrientes
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