Agenda

15/03/2020

Agenda de la Mañana

Agenda de los diarios

 

Ante el aumento de casos de Coronavirus, el gobierno suspendería las clases en todo el país

 

 

Clarín: Suspenderían las clases en el país y cierran la frontera a extranjeros. 

El Gobierno aceleró varias medidas para frenar la extensión del coronavirus. Ya no darán clases los docentes de más de 60 años, no podrán ir las embarazadas ni los alumnos con patologías. El Nacional Buenos Aires y el Pellegrini frenaron la actividad. Y el Ministerio de Educación anunciaría hoy la suspensión de las clases desde mañana. Los extranjeros no residentes en el país no podrán entrar si estuvieron en lugares de riesgo en los últimos 14 días. Habrá más controles en Ezeiza, Aeroparque y en todos los pasos fronterizos.

La Nación: Crecieron los casos y suspenderán las clases por 14 días en todo el país. 

A partir de mañana y por las próximas dos semanas, se suspenderán las clases en todos los niveles educativos para intentar frenar el avance del nuevo coronavirus, que ayer alcanzó los 45 casos positivos en el país. El Gobierno lo anunciará hoy, luego de una reunión entre expertos y funcionarios nacionales que liderará, después de las 14, el ministro de Educación, Nicolás Trotta. La medida fue anticipada anoche a la nación luego de una reunión que mantuvieron Trotta y el ministro de Salud, Ginés González García.

Página 12: Más cerca de la suspensión de clases. 

Once nuevos casos de coronavirus en el país y el Gobierno evalúa nuevas medidas.

Popular: Coronavirus: Ya hay 45 casos, limitan el ingreso a extranjeros y podrían suspender las clases. 

El gobierno intensificará los controles en las fronteras, mientras se confirmaron 11 nuevos infectados. Podrían anunciar la suspensión de las clases. El ministro de Producción dijo que no permitirá que ?se especule con la vida de la gente? y lanzan más controles de precios y abastecimiento. El Ministerio de Trabajo autorizó a ?establecer condiciones? para realizar tareas desde el hogar. Coordinan los corredores sanitarios para repatriar argentinos a partir del martes. Clausuraron locales nocturnos y anticipan que puede ser el fin del negocio de la noche.

Agenda Económica

 

El PBI caería hasta 2,7%.

Es el impacto estimado de la pandemia sobre la marcha de la economía. (Clarín)

El Gobierno busca acotar los efectos económicos.

En la última semana la prioridad del Gobierno fueron las medidas sanitarias para controlar la expansión del coronavirus en el país. Pero ahora también necesita abordar los posibles efectos económicos de la crisis. Por este motivo, mañana el ministro de Economía, Martín Guzmán, encabezará una reunión especial para abordar posibles medidas de asistencia a los sectores más afectados por la parálisis. (La Nación)

Se dispara el stockeo por el coronavirus.

En los últimos tres días se triplicó la venta online y crecieron hasta 50% las compras en supermercados. El Gobierno aplicaría la Ley de Abastecimiento por faltantes de productos. (Perfil)

Agenda Política

 

Alberto F recalcula: Cambia ejes de gestión y espera mayor recesión por el virus.

Por el shock externo, el Presidente relega el arreglo de la deuda, la legalización del aborto y la reforma judicial. Economistas empeoran pronósticos de caída del PBI y se aleja una posible reactivación. Menos exportaciones y caída del turismo y el comercio, claves. (Perfil)

Deportes

 

River profundiza su pelea con la AFA: no abrió el club y perderá puntos.

La Copa Superliga arrancó con cuatro partidos (ganó Boca) y un escándalo. River cumplió con su anuncio: cerró el club por medidas precautorias contra el coronavirus y el cotejo con Atlético Tucumán no se disputó. La escena fue surrealista: decenas de policías, cuatro árbitros, dirigentes y utileros de Atlético Tucumán, la escribana Marisa Galarza, el gerente de Infraestructura del club y periodistas en la vereda, donde se labró el acta. River, en puja con la AFA, perdió el partido, le serán descontados 3 puntos y recibirá una multa. (La Nación - Crónica - Popular)

Internacionales

 

Controles policiales para salir de Barcelona.

Tanto en España como en Italia crece la militarización de las grandes ciudades. Hay retenes en las autopistas y estaciones ferroviarias. Ayer dieron positivo la esposa del jefe de gobierno español, Pedro Sánchez, y dos funcionarios de Bolsonaro. (ClarínPerfil)

Columnas

 

Joaquín Morales Solá
La política en tiempos de la peste

Ni el mundo ni el país ni el Gobierno son lo que eran hace apenas una semana. La pandemia del coronavirus convierte a pujantes y multitudinarias ciudades en urbes sombrías, en guerra contra un enemigo que nadie ve. La Argentina no es una excepción ni podría serlo. La agenda de Alberto Fernández cambió dramáticamente cuando se detectaron aquí los primeros casos de la peste. Todo indica, además, que las cosas solo comenzaron en el país. Nadie sabe cómo evolucionará aquí la crisis sanitaria. ¿Será tan devastadora como en Italia y, en cierta medida, España? ¿O podrá ser prudentemente contenida como en Alemania? Tales incertidumbres llevaron al Presidente a modificar drásticamente la política inicial de su ministro de Salud, Ginés González García, quien prefería detenerse en el dengue y el sarampión cuando al mundo lo estremecía una enfermedad muy contagiosa, desconocida, sin vacuna y sin remedio. Hizo bien. Dejó atrás la etapa del nopasanadismo y entró rampante en la de duras decisiones similares a las de los países más azotados por la pandemia. Se adelantó, tal vez porque sabe que su gestión será evaluada por la administración de la nueva enfermedad. En la fase actual en la que está el Gobierno, no pueden -ni deben- descartarse otras medidas severas para frenar la proliferación de la enfermedad, que tuvo altos grados de mortalidad en algunos países.
Una especie de paréntesis en el proceso de globalización afecta también al gobierno de Alberto Fernández. Sucedió lo que parecía imposible, no por obra de una decisión política, sino por la acción de un virus loco e incontrolable. Si la globalización es la libre circulación de personas, bienes y servicios, es fácilmente comprobable que el tránsito de las personas se detuvo en seco y que el de bienes y servicios está seriamente afectado. La globalización volverá, y tal vez con más fuerza de la que conocimos. Pero no sucederá en los próximos tiempos. La primera conclusión es que una economía mundial seriamente dañada es una mala noticia para todos los países, incluso la Argentina. O sobre todo para la Argentina, siempre tan frágil. De hecho, el país está en el umbral de un default porque debe reestructurar deudas por 68.000 millones de dólares. Algunos economistas renombrados encogen esa cifra a 40.000 millones de dólares. Sea como fuere, la cifra no es grande y el default no debería ser una opción. "No quiero ser el presidente de un país en default", dijo el Presidente en las últimas horas. Funcionarios de su gobierno aceptaron, no obstante, que podría existir en las próximas semanas un default técnico. Esto es, que no se pague un vencimiento, aunque el default formal sucederá solo un mes después. Alberto quiere esquivar hasta esos tecnicismos.
La propuesta del Gobierno no es un misterio. Consiste en conseguir tres o cuatro años de gracia (sin pagar intereses ni capital) con una fuerte reducción en la tasa de interés. Si en esos años de gracia no se acumularan los intereses (que es lo que propone la administración), significará también en los hechos una quita en el capital de la deuda. Antes de la crisis del coronavirus, el valor de los bonos argentinos rondaba entre el 50 y el 60 por ciento. Nadie quería un canje en esas condiciones. Pero después de la brutal caída de los mercados financieros y bursátiles del mundo (la más grande en las últimas tres décadas), el valor de los bonos se desplomó a un rango de entre el 35 y el 40 por ciento. El Gobierno cree ver en los bonistas privados mejor predisposición ahora que antes de la crisis. También es cierto que el valor actual de los bonos coloca a estos muy cerca del nivel en el que son apetecibles para los fondos buitre. Los fondos buitre no negocian. Ellos especulan con el largo plazo y con los juicios en los tribunales norteamericanos, donde ya hay jurisprudencia contra los impagos de la Argentina.

Jorge Fontevecchia
Sobre la desgracia

?Me alegra que una vez le toque al peronismo gobernar sin tener qué repartir y que esta vez sea un gobierno no peronista el que le pase la bomba sin explotar a ellos?, sostienen algunos antiperonistas.
En Estados Unidos sucede algo similar en el Partido Demócrata: se alegran de que hayan bajado las acciones porque perciben la directa relación entre Bolsa en alza y mayor intención de voto para candidatos del Partido Republicano.
Y aunque no se atrevan a decirlo, verían con cierto agrado que el coronavirus hiciera más estragos en la economía norteamericana, así disminuirían las posibilidades de que Trump fuera reelecto.
Pero la situación de Argentina es bien distinta a la de Estados Unidos, cuya economía se recuperó fuerte los últimos tres años, cuando Trump dejó atrás la crisis de 2008/9 que le tocó ir superando a Obama, mientras que desde entonces Argentina no logra crecer y los últimos dos años de Macri fueron un epílogo desastroso.
Alberto Fernández se debe estar preguntando por qué a él le viene a tocar la explosión del coronavirus en marzo, en medio de su renegociación de la deuda.
Justo cuando había apostado a una sola bala de plata: que una renegociación exitosa de la deuda cambiara el humor recesivo de la economía argentina e iniciara un círculo virtuoso tras más de una década de estanflación. ?Cuando llega la desgracia, nunca viene sola, sino a batallones?, escribió Shakespeare.
Pero la mayor desgracia es merecerla y, dentro del peronismo, ya antes de saber de la existencia del coronavirus varios gobernadores se venían inquietando por la falta de un plan económico que trascendiera la renegociación de la deuda y sacara a la Argentina de círculo vicioso de caída de actividad, caída de recaudación, nuevo ajuste (vía impuestos o reducción de gasto) y nueva caída de actividad. Entre ellos el gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, esposo de la presidenta provisional del Senado, Claudia Abdala, elegida para ocupar la tercera posición en sucesión del mando por Cristina Kirchner y ante quien había transmit ido su preocupación por la falta de un plan económico.
Pero la desgracia puede tener un poder transformador: ?La desgracia descubre al alma luces que la prosperidad no llega a percibir?, sostenía Pascal.
La desgracia es capaz de hacer abrir los ojos hasta a los más ciegos, es una maestra que sabe mucho, y una amiga que no engaña como la felicidad, sostuvo el dramaturgo Ventura Ruiz Aguilera.
Fue la desgracia de la hiperinflación lo que llevó a la sociedad a apreciar las ventajas de combatirla con éxito a comienzos de los 90, más allá de que la corrupción y la ambición re-reeleccionista de Menem se consumiera con los años sus frutos, convirtiéndola en un fin en sí mismo. Fue la desgracia del default de la deuda a comienzos de siglo lo que hizo a la sociedad asumir pérdidas y adecuarse a las circunstancias para volver a crecer ayudada por la fortuna, también luego malgastada por la misma ambición re-reeleccionista de distintos nombres con el mismo apellido.
Hace diez días Roberto Lavagna declaró: ?Le dije a Alberto Fernández que no creo que sea un momento adecuado para hacer un consejo económico y social, porque veo en los distintos sectores ?empresariales y sindicales? una actitud de no querer ceder en nada. Con la rigidez actual, desde los productores de Vaca Muerta hasta los jubilados, pasando por jueces, diplomáticos y sindicatos, todo el mundo se mantiene en su posición y es difícil cambiar?.

Raúl Kollman
Iguacel, testigo en la causa de Vialidad

El Tribunal Oral Federal número 2 (TOF2), que encabeza el juicio por la obra pública en Santa Cruz, confirmó que en principio se realiza la audiencia clave de este lunes en la que va a declarar como testigo el ex titular de Vialidad Javier Iguacel, denunciante original del expediente. Es probable que al principio de la audiencia haya un planteo de suspensión de alguno de los abogados. Es que la sala es reducida y en el juicio hay trece imputados, con uno o dos abogados cada uno, más el equipo de la fiscalía, el equipo de la Oficina Anticorrupción, los jueces Jorge Gorini, Rodrigo García Uriburu y Andrés Basso, y además los asistentes a las audiencias que son públicas, pero que en este caso serán más porque la audiencia es de mayor relevancia dado que va a declarar el que puso en marcha la causa.
Uno de los puntos neurálgicos del testimonio de Iguacel estará, justamente, en la pregunta sobre por qué hizo la denuncia cuando la auditoría que él mismo mandó a hacer no advirtió mayores irregularidades en las obras.
En el juicio sobre el caso Oil Combustibles, el jueves pasado, los jueces les pidieron a los participantes y asistentes que mantengan un metro de distancia entre uno y otro. No es sencillo: el abogado de un imputado necesita consultar con su cliente y no es fácil mantener la distancia.
Además, está el antecedente de que en el juicio por la obra pública, el lunes pasado, uno de los abogados pidió cosas tan elementales como que pongan jabón y papel higiénico en los baños cercanos a la sala de audiencias, en Comodoro Py. Como la Corte Suprema recién resolverá el martes que viene, los integrantes del tribunal ratificaron que la audiencia del lunes se hace. Al menos por ahora.
Después de varias postergaciones y de seis audiencias en las que los testigos fueron dirigentes políticos que no aportaron nada de nada sobre las obras en sí, este lunes le toca el turno a quien supuestamente debería hablar sobre las cuestiones concretas del expediente. Iguacel es un testigo de la fiscalía, de manera que su testimonio estará en línea con la acusación.
Un dato notorio es que la causa nació a raíz de una auditoría que mandó a hacer Iguacel al día siguiente de asumir. Pero no ordenó verificar la construcción de rutas de los 24 distritos del país, sino de uno solo: Santa Cruz. O sea que apuntó de entrada nomás contra el kirchnerismo. Y el estudio realizado por dos ingenieros y un contador ?Justo Romero, Martín González Oría y Marcelo Bianchi? llegó a conclusiones llamativas: que no se pagó nada que no se haya construido; que la diferencia fue de apenas el 0,1 por ciento entre lo pagado y lo construido; que las construcciones fueron de buena calidad y que los atrasos resultaron los normales de las obras realizadas por otras empresas en Santa Cruz y en distintas provincias.
Como aquel estudio dejó poco resquicio para la acusación, en el juicio actual el centro parece ser la existencia de sobreprecios, algo que no estaba ni en la auditoría ni en la denuncia de Iguacel.
En una ampliación, el ex titular de Vialidad mencionó que tres obras sobre la ruta 3, que se volvieron a licitar, terminaron adjudicadas a un menor valor.
En realidad, esas tres licitaciones las ganó CPC, la empresa de Cristóbal López y Fabián De Sousa. Las obras se interrumpieron porque CPC no las pudo hacer por conflictos con la Vialidad macrista y hoy están abandonadas.
En el interín, en esa obra CPC perdió 50 millones de pesos.

Eduardo Van Der Kooy
Pesadilla que invita a un replanteo

Muchas veces aquellas personas inclinadas a aplicar sólo el sentido común, en circunstancias dramáticas y críticas como las que atraviesa el mundo por la nueva pandemia, aciertan más que otras que irrumpen con conocimientos específicos. O apenas para ganar notoriedad. También colaboran para no desordenar una comunicación que, en esta época, por su diversidad ?oficiales y sociales por las redes-- parece espolear demasiadas veces el caos y la angustia general.
Valió la pena, a propósito, escuchar al alemán Jurgen Klopp. No es un académico. Entrena al Liverpool de Gran Bretaña que acaba de ser eliminado de la Champion League por el Atlético Madrid. Un periodista, en rueda de prensa, lo interrogó sobre qué pensaba del coronavirus. ?¿Por qué a mí?. Yo solo llevo una gorra de béisbol y estoy mal afeitado. Si te pregunto a ti ?replicó-- estarías en el mismo rol que yo. No es importante lo que digan las personas famosas.
Hay que hablar de las cosas de la manera correcta y no las personas sin conocimiento, como yo?, concluyó.
Sus palabras podrían resultar aleccionadoras en medio de la megacrisis sanitaria internacional. En especial, para la clase dirigente.
También para medios de comunicación que a veces, en circunstancias como estas, extravían el foco. Habilitan la voz de cualquier opinador, como si se tratara simplemente de un espectáculo.
Los políticos de los gobiernos occidentales, en general, vienen corriendo detrás de la pandemia. En esa competencia desigual muchos comentarios resultan desafortunados o fatales. Donald Trump minimizó la gravedad del coronavirus sólo tres días antes de cerrar las comunicaciones aéreas con Europa. Y declarar la emergencia. Algo similar sucedió cuando el problema, mutado ahora en tragedia, invadió Italia. Aunque habrá que esperar explicaciones complementarias para emitir un juicio consistente.
En el otro extremo, tal vez la mayor crudeza corrió por cuenta de la premier de Alemania, Angela Merkel. Sin pestañear, en conferencia, anotició a sus conciudadanos que el 70% podría sufrir el contagio de la nueva enfermedad. No se sabe de escenas callejeras de pánico. ¿Qué hubiera ocurrido si una confesión similar se hubiera hecho en España, donde augurios más cautos causaron corridas?. ¿O en alguna nación de América Latina?. Muchas veces la moderación responde a los temores de la clase dirigente según las raíces del colectivo cultural que conducen. De donde provienen.
También a la miseria de la especulación política.
Cuando quedan rezagados respecto de la realidad, afloran los reproches que se vuelven en su contra.
El gobierno de Alberto Fernández no ha escapado en la Argentina a ninguna de aquellas lógicas. Imposible que ocurriera.
También sucedió por motivos parecidos o diferentes (económicos y sociales) en administraciones precedentes. De distinto y del mismo signo político que el actual. Mas allá de la voluntad de los gobernantes, en cada caso emergieron señales similares: improvisación en un contexto de precariedad. Se trata de una cuestión estructural que nuestro país ni siquiera, en 37 años de democracia, ha logrado paliar.
La situación, claro está, resulta especial. La Argentina está social y económicamente quebrada. Carga sobre sus espaldas una deuda que no está en condiciones de afrontar. Intenta renegociarla cuando las finanzas del mundo se derrumban. Todo el futuro asoma condicionado a la evolución de la enfermedad.
Nadie sabe hasta donde recrudecerá en nuestro país. Las previsiones oficiales hablan que lo peor estaría por venir. Tiene lógica.

Corrientes
Municipalidad Lomas de Zamora
Municipalidad de Ushuahia
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