Agenda

26/04/2020

Agenda de la Mañana

Agenda de los diarios

 

El gobierno extiende la cuarentena hasta el 10 de mayo permitiendo salidas restringidas.

 

 

Clarín: Se podrá salir una hora, a 500 metros del hogar, y hasta con dos niños. 

Alberto Fernández anunció que el aislamiento obligatorio sigue al menos por dos semanas más. Y habilitó las salidas de las personas hasta 500 metros de sus casas durante una hora. Los chicos (no más de dos) podrán salir si son acompañados por un adulto. Las restricciones al comercio se mantienen igual en Capital, el Gran Buenos Aires y ciudades de más de 500 mil habitantes. Y se flexibilizarán en el resto del país. Las clases continúan suspendidas.

La Nación: Extienden la cuarentena hasta el 10 de mayo, pero permiten salidas. 

En línea con las previsiones, el presidente Alberto Fernández confirmó anoche la extensión del aislamiento social obligatorio hasta el 10 de mayo para evitar una mayor propagación del coronavirus. Sin embargo, sorprendió al anunciar también que desde mañana toda la población del país, aun los que integran los grupos de riesgo, podrá realizar salidas recreativas (no deportivas), siempre que lo haga una vez al día, que no se extienda por más de una hora y que no se aleje más de 500 metros de su domicilio.

Página 12: Cuarentena con paseos autorizados. 

El aislamiento se extiende hasta el 10 de mayo, pero se autoriza una salida recreativa diaria a todas las personas

Perfil: Se extiende y se ablanda. Llega al 10-M: cambios en provincias. 

Las ciudades de más de 500 mil habitantes siguen con restricciones. Habilitan una hora diaria para recreación y podrán salir los niños y adolescentes. ?Quiero que la economía vuelva a recuperarse tan pronto se pueda?. En el semestre de cuarentena la actividad caería hasta un 10%.

Crónica: Con un poco de aire. 

El Presidente prorrogó hasta el 10 de mayo la cuarentena, que seguirá estricta en los grandes centros urbanos. Sólo se permitirá que adultos y niños puedan salir a caminar hasta 500 metros de su domicilio, sin utilizar transporte público y cumpliendo con las recomendaciones. El gobierno porteño pidió tiempo para definir la implementación de la medida. Flexibilizan actividades en las provincias con menos contagios

Popular: La cuarentena sigue hasta el 10 de mayo y con salidas. 

Alberto Fernández anunció la extensión del aislamiento, indicó que en las ciudades con más de 500 mil habitantes ?seguirá como hasta ahora? y que en aquéllas con menos población los gobernadores podrán decidir excepciones. Dispuso que, en todo el país, adultos y niños podrán hacer salidas de una hora ?con fines de esparcimiento? y en un radio no mayor a 500 metros del domicilio. No se podrá correr ni hacer actividad física. Incluye a los grupos de riesgo. Cada jurisdicción dispondrá cómo controlarlo. Las clases no retornarán. Confirmaron 173 nuevos casos y 9 muertos por coronavirus.

Otros temas

 

Con aval oficial, avanzan en la Justicia las gestiones para liberar a presos.

Sectores de la Justicia, a nivel nacional y bonaerense, favorecen la liberación de detenidos desde el estallido de la pandemia. Incluso, salteando instancias de los procesos. Cuentan con el apoyo de funcionarios K. El secretario de Derechos Humanos, Pietragalla, pidió que 7 presos (5 de ellos por corrupción) sean liberados y generó tensión en el Gobierno. (Clarín - La Nación - Popular)

Otro salto en los contagios.

Hubo 173 infectados y ya suman 3.780. Los muertos fueron 9 y llegaron a 185. (Clarín - Popular)

Salud: prevén que se podrá afrontar una suba de casos.

?Venimos bien. No estamos en una situación límite. Las terapias intensivas están al 50% de su capacidad y eso nos puso en una situación más holgada?, señala Rosa Reina, presidenta de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva. Su percepción también coincide con la de los especialistas del ámbito público y privado consultados por la nación. Según indican, por el tiempo ganado desde que se confirmó el primer caso de Covid-19 en el país, los hospitales pudieron prepararse y ampliaron su capacidad en cuanto a equipos y a recursos humanos. (La Nación)

La Entrevista

 

Alberto Fernández, Presidente de la Nación.

Sus dudas, sus certezas. Los momentos de decisión. El ida y vuelta con sus colaboradores. Los pensamientos íntimos. Las distracciones. El papel de Dylan. Cómo ve el Presidente los próximos pasos.

(Página 12)

Agenda Política

 

Polémica por la ruptura con los acuerdos del Mercosur y fuerte rechazo opositor.

La decisión del Gobierno de apartarse de los acuerdos futuros del Mercosur con Canadá y Corea del Sur generó controversias. Juntos por el Cambio condenó la medida. También la cuestionaron diplomáticos y empresarios, pero la respaldó el gremialista automotriz Ricardo Pignanelli. (Clarín - La Nación)

Agenda Económica

 

Los diez acreedores más poderosos.

PáginaI12 revela cuáles son los fondos de inversión extranjeros que tienen más bonos argentinos y sus negocios con el gobierno de Macri. (Página 12)

Internacionales

 

Acusaron a Bolsonaro de un "potencial genocidio".

Ministros de salud lo denunciaron ante la ONU debido a su irracional actitud frente a  la pandemia. Medios internacionales aseguran que "ese país se merece algo mejor". Se viene un inminente juicio político. (Crónica)

Columnas

 

Joaquín Morales Solá
Gravísima amenaza a la paz social

Un contrato social y político vigente desde 1983 fue destruido por un desquiciado tuit de pocas palabras. Ese pacto implícito señalaba un nunca más a la violencia política, después de que la Argentina sufriera en los años 70 los criminales desbordes de la guerrilla y de la represión. El proceso de ruptura lo inició Graciana Peñafort, directora de Asuntos Jurídicos del Senado, quien escribió, en una clara y pública presión a la Corte Suprema, que el tribunal "debe decidir ahora si vamos a escribir la historia con sangre o con razones, porque la escribiremos igual".
Se refería a la presentación de su jefa, Cristina Kirchner, ante la Corte para que esta le informara si es constitucional una reunión telemática del Senado en la que se tratará el proyecto de su hijo, Máximo, sobre un impuesto a las grandes fortunas. Si el tuit de Peñafort, alta funcionaria del Senado, ya era una amenaza a la paz social, el mensaje escaló hacia una fase mucho más grave cuando la propia Cristina retuiteó aquella frase de Peñafort. "Imperdible", la calificó, y la hizo suya. Cristina ya no está sentada en su casa ni dedicada a la tramoya política en el Instituto Patria; es la vicepresidenta de la Nación. ¿Existe la amenaza de una guerra civil? ¿De una resucitación de la lucha de clases? ¿De un regreso a la violencia política en alguna de sus formas? Ninguna historia se escribe con sangre si no hay violencia en el medio. Cualquier alternativa es posible.
A Cristina Kirchner le costó siempre (y mucho más a sus seguidores) entender que las palabras violentas son el precedente necesario de los hechos violentos. El kirchnerismo frenó en su momento el proceso en el que los grupos insurgentes de los años 70 admitían que la vía armada había sido un error. Lo hizo cuando convirtió la acción de la guerrilla setentista en una hazaña épica. Ni Néstor ni Cristina Kirchner tuvieron participación alguna en la defensa de los derechos humanos durante la dictadura ni habían participado antes de la sublevación armada. Se construyeron como héroes tardíos de una revolución que no fue. En rigor, ni siquiera conocían profundamente el proceso de revisión del pasado que ocurrió desde 1983 con el juicio a las juntas militares. Tampoco sabían que la democracia promovió contratos implícitos para restablecer la paz social. Uno de esos contratos, tal vez el más importante de todos, es el que acaba de romper Cristina Kirchner haciendo suya una frase desgraciada de su abogada predilecta. Era el que impedía la restauración de la violencia política o la incitación a ella. Llama la atención que ni el Gobierno ni gran parte de la dirigencia política hayan tomado distancia de semejante desvarío.
Tampoco la vicepresidenta tiene en cuenta que cuando presiona bruscamente a la Corte lo está haciendo una imputada en muchas causas por supuesta corrupción que planteó apelaciones ante ese tribunal, que este no resolvió aún. Una de esas apelaciones, la más inconcebible de todas, es la que reclama una auditoría de toda la obra pública desde 2003 hasta 2015. La estrategia es perfecta: nunca llegaremos a conocer los resultados de esa auditoría, si es que la Corte la autoriza. Solo el paso del tiempo declararía inocente a Cristina. Entonces, ¿la presión la ejerce la vicepresidenta de la Nación o la imputada que tiene expedientes en trámite en la Corte? Pasa algo parecido con Peñafort, que es abogada de Amado Boudou.

Jorge Fontevecchia
Comienza el siglo XXI

Quien mejor bautizó al siglo XX fue el historiador inglés Eric Hobsbawm, para quien fue ?el siglo corto? porque comenzó en 1914 con la Primera Guerra Mundial y terminó en 1989 con la caída del Muro de Berlín. Desde entonces, distintos eventos compitieron por ser el referente inaugural del nuevo siglo y hasta ahora ninguno parecía superar al atentado que derrumbó las Torres Gemelas de Nueva York y la irrupción del terrorismo como nueva amenaza de guerra mundial.
Pero la aparición del coronavirus, además de minimizar a todos los fundamentalismos como intimidación para la humanidad, promete dejar fuera de competencia a cualquier evento imaginable por los cambios que perdurarán aun mucho después de que se haya extinguido su amenaza.
La epigenética estudia cómo los factores externos y nuestra relación con el medio ambiente influyen en nuestro ADN. En el ciclo Pensando el Coronavirus de Radio Perfil el genetista Jorge Dotto explicó que ?la exposición a traumatismos como la Segunda Guerra Mundial o a períodos de falta de alimentos hace modificaciones en unas etiquetas que tenemos en el código genético que se traspasa a la próxima generación?.
Ciertos cambios de conductas que producen las crisis dejarán su estela en el comportamiento futuro objetivizando una nueva subjetividad.
La herencia epigenética del coronavirus en el futuro la estudiará la biología evolutiva; para el presente nos sirven experiencias pasadas.
Albert Camus en La peste escribió: ?El problema de la peste no es tanto cómo ataca a los cuerpos sino cómo desnuda las almas?.
Lo que reflejó Boccaccio en su célebre libro Decamerón con la peste negra del siglo XIV, que tanta reminiscencia trajo el coronavirus porque también se trataba de zoonosis, en lugar del murciélago, de la pulga de la rata negra.
Decamerón narra cómo, tratando de escapar de la plaga, siete mujeres y tres hombres, todos jóvenes, se van de Florencia a hacer aislamiento social en las afueras durante una cuarentena de diez días y describe en clave erótica y trágica la inteligencia humana, la fortuna y el amor en un ?Gran Hermano medieval?.
La peste negra habría matado a la mitad de la población europea de entonces y fue tomada por sus contemporáneos como una señal de que el fin del mundo se avecinaba.
Lo que en cierto sentido sucedió porque acabó el mundo medieval y surgió el mundo del Renacimiento.
La aceleración del tiempo hace que las eras que se midieron en siglos en la historia hoy se reduzcan a décadas y el coronavirus esté dando inicio a un siglo XXI dentro del cual puedan suceder varias eras.
En esta época donde un microbio derroca la arrogancia de Trump, Boris Johnson y Bolsonaro, otro aprendizaje del pasado aplicado a este presente son los trabajos del filósofo francés Bruno Latour, especializado en sociología del conocimiento científico, y concretamente su libro La pausterización de Francia-Guerra y paz de los microbios, donde narra la historia de Louis Pasteur, el bacteriólogo francés, padre de la microbiología e inventor a fines del siglo XIX del proceso que terminó llevando su nombre ?la pasteurización? para eliminar parte o todos los gérmenes de un producto, y cómo la difusión de los avances de Pasteur cambiaron para siempre los comportamientos sobre la higiene de su época.

Mario Wainfeld
La variada agenda del Presidente

La teleconferencia del viernes con los gobernadores entonó al presidente Alberto Fernández. Todes apoyan la prolongación de la cuarentena, aún quienes gobiernan provincias con pocas personas infectadas.
A semejanza del fallecido presidente Néstor Kirchner, atravesando circunstancias asombrosamente diferentes, AF empatiza con quienes gestionan, atienden cuestiones prácticas, toman decisiones. Un sentido común compartido los emparenta.
La noche del viernes, las instituciones le allegaron otra buena noticia: el fallo de la Corte Suprema ante el pedido de declaración de certeza impulsado por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. ?Una decisión inteligente? expresó el primer mandatario, la mejor dentro de lo posible. El jurista que sigue siendo asumía cuan discutible es la competencia del Tribunal en un asunto de esa naturaleza. Dicho de otro modo, cuán audaz fueron la movida de Cristina y la presentación de la abogada Graciana Peñafort.
Y comprendió ?como todo el mundo salvo el editor de la tapa del diario Clarín? que la mayoría estableció que el Congreso puede reglamentar su forma de funcionar y, por ende, las sesiones remotas. Una resolución política en el sentido cabal de la palabra. La Corte, explica el abogado devenido presidente, cierra el paso a posibles fallos de jueces provinciales haciendo lugar a medidas cautelares contra nuevas leyes (el impuesto a las grandes fortunas, la primera) por vicios de procedimiento. La jurisprudencia nacional concede esa potestad a cualquier magistrado de primera instancia. Algo que parece disparatado para cualquier profano? en buena medida porque lo es. Dicho escenario quedó bloqueado por la prudencia de cuatro de los cinco integrantes del Tribunal.
El restante, el presidente Carlos Rosenkrantz, se cuadró como un soldado del establishment y argumentó como un sofista.
El derecho ocupa una parte menor en la cabeza y las inquietudes del Presidente. La vida y la salud, primero.
? ? ? Las reuniones con el comité de expertos lo llevan a leer y estudiar sobre la covid- 19. Hasta una larga conversación con el presidente francés, Emmanuel Macron, se centra en intercambios de consultas e impresiones sobre la pandemia. Formas de contagio, investigaciones nuevas, a veces preocupantes.
Fernández está conforme con cómo se ralentizaron los contagios desde el inicio de la cuarentena. El pico, predicen sin certeza los especialistas, se trasladó hasta junio.
Hubo y queda margen para mejorar la infraestructura hospitalaria. ?Estamos mejor armados?, transmite Fernández, atento a la relativamente baja tasa de muertes que tiene la Argentina.
La mañana del sábado pensó en el anuncio que se informa en estas mismas páginas.
Asimismo dedicó buen tiempo a reunirse con el ministro de Economía, Martín Guzmán. Entre la vida y la economía, se ocupó de ambas.
Es imperioso, concuerdan Guzmán y el Presidente, reconstruir un mercado de capitales en pesos. El lanzamiento de nuevos bonos y letras se orienta en ese sentido. El ministro prepara anuncios en ese sentido, nunca demoran mucho en la coyuntura.
El canje de deuda se conversó. Guzmán es hostigado por los acreedores privados y sus portavoces autóctonos, lo que seguramente prueba que está cumpliendo bien su deber. En el inicio del regateo, el Presidente prefiere evitar proyecciones aunque resalta los elogios del economista Jeffrey Sachs a la propuesta argentina.
? ? ? ?A veces noto mucha impaciencia?, discurre Fernández discutiendo con quienes le dicen que apresure la reapertura de la economía. Muestra el mapa-semáforo: según su cálculo a ojímetro, las zonas rojas atañen a más de la mitad de la población argentina, aunque a menos porcentaje del territorio nacional.

Eduardo Van Der Kooy
¿Alberto sabe lo que hace Cristina?

Tenemos que estar alertas porque esta crisis no es solo sanitaria sino también política. Los medios de comunicación y los ciudadanos no deberían dejarse distraer totalmente por la pandemia. Naturalmente es importante seguir las noticias de la enfermedad. Pero es igualmente importante poner el foco en la política y presionar a los políticos para que hagan lo correcto?.
La advertencia fue formulada hace pocos días por el historiador y filósofo Yuval Harari, en una entrevista que publicó el diario La Vanguardia, de Barcelona.
Harari, autor de libros notables, el último de ellos titulado ?21 lecciones para el siglo XXI?, refirió en su concepto a una mirada global. No a un país en particular. Envolvería a Europa, Estados Unidos y América Latina.
El historiador israelí cree que los gobiernos están tomando decisiones en este tiempo dramático que marcarán el futuro inmediato de la humanidad.
?La historia se está acelerando. El viejo libro de reglas está quedando hecho trizas y el nuevo se está todavía escribiendo. Hemos entrado en un momento histórico de mucha fluidez?, sostiene. Harari recalca la importancia ahora de la fiscalización ciudadana para conservar los equilibrios democráticos, incluso en la emergencia, y para que exista una distribución justa de los fondos que promueve cada Estado. Sentencia: ?Quien gobierne en los próximos años no tendrá la capacidad para revertir lo que suceda ahora?.
La Argentina entra, sin dudas, en cada una de aquellas consideraciones del historiador israelí. Porque la pandemia parece haber establecido una suerte de equiparación temporaria en el mundo. Veamos: el potente avance del Estado, que no sólo ha pasado a regir la vida individual. También su intervención plena en la maquinaria económica. Tampoco se advierten otros remedios a la luz del derrumbe que provoca la pandemia. La tensión social resulta gigantesca. Aunque aquella deuda pública en algún momento tendrá sus consecuencias.
Quizás nuestro país exacerbe aspectos políticos- institucionales que, aún en la crisis, otras naciones ?no sólo las desarrolladas?se empeñan en resguardar. La estrategia sanitaria aquí parece haber relegado todo lo demás.
Alberto Fernández transmite la sensación, dentro de las dificultades objetivas, de sentirse cómodo en dicho contexto.
La política sanitaria está siendo acordada con los gobernadores. Eso suena indiscutible.
También representa un límite para el desenvolvimiento de otras facetas político-institucionales.
Los resultados asoman por el momento razonables aunque el pico de la enfermedad no haya llegado todavía. En eso coinciden dos de los actores principales: Ginés González Garcia y Fernán Quirós.
Desde varios lugares del mundo ?la Organización Mundial de la Salud (OMS) es uno de ellos? se está observando el caso argentino.
Existe una razón: se trata de un país con una honda crisis económica precedida de más de una década, recursos estructurales precarios, cerca de un 40% de pobres y un endeudamiento que lo tiene en las orillas del default. Bajo esas condiciones viene capeando el temporal.
Habrá que ver cómo sigue.
La Argentina, según los observadores, tendría un espejo. La prensa mundial resalta la forma en que Angela Merkel afrontó en Alemania el embate de la pandemia. La similitud vendría por otro costado. La llamada ?anomalía griega?. También la bella nación mediterránea ha tenido su default, con tres rescates, y lleva una década de recortes en su economía que se contrajo un 26%. Atenas conocía las debilidades de su sistema sanitario. Agravado por una población envejecida y la cercanía geográfica con Italia, donde el coronavirus desató una de las mayores tragedias en Europa. Un adicional: Grecia lidia con los campos de refugiados que casi ha logrado blindar. Algunos fueron trasladados hasta Luxemburgo. Padece de 2500 infectados y 130 fallecidos.

Corrientes
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