Agenda

17/05/2020

Agenda de la Mañana

Agenda de los diarios

 

Primer día de salidas recreativas para los menores luego de 58 días de cuarentena

 

 

Clarín:Los chicos volvieron a disfrutar de la Ciudad. 

Ayer se flexibilizó la cuarentena para los niños porteños. Pudieron salir con adultos que tienen DNI de cifra final par. Hoy lo harán los de número impar. Hubo barbijos, distancia social y también aglomeraciones.

La Nación: Al fin, al aire libre. 

Fue apenas una hora y lo más cerca de casa posible, pero para Juliana y Augusto fue el mejor momento de los últimos dos meses. Como miles de niños de la ciudad de Buenos Aires, pudieron volver a jugar un rato al sol después de casi 60 días de cuarentena.

Página 12: Y un día les niñes pusieron un pie en la calle. 

Con restricciones (sólo una hora, cerca de sus casas y acompañados), los menores de 16 años salieron a disfrutar de una Buenos Aires que los extraña. Habían transcurrido más de cincuenta días de aislamiento sin poder salir de sus hogares.

Perfil: Volvieron los chicos a las calles porteñas tras 57 días de encierro.

 

Crónica: Un sol para los chicos. 

Acompañados de sus padres, los niños coparon las calles de la Ciudad en una jornada de oroño con una tempratura primaveral.

Popular: Los chicos salieron a pasear. 

Niños con tapabocas caminando con sus padres, algunos con emoción y otros con cierto temor, fue la imagen en el primer día de las salidas recreativas autorizadas por el gobierno porteño tras casi dos meses de cuarentena. Crece la polémica entre intendentes del GBA y la Ciudad.

Otros temas

 

Crecen las alertas para contener brotes en villas del conurbano.

En medio de la preocupación por el creciente número de contagios en las villas de la ciudad de Bue-nos Aires, la atención giró hacia el conurbano bonaerense, donde se elevaron las alertas por las posibi-lidades de propagación. Si bien el gobierno bonaerense y los intendentes locales desplegaron esta semana una serie de operativos, en las villas de varios municipios imperan el temor y la inquietud porque hay sectores que no respetan las advertencias sobre las salidas o la distancia social. (La Nación)

Agenda Política

 

Definen una reforma judicial que diluye el poder de Comodoro Py.

Alberto Fernández ya tomó la decisión de avanzar con la reforma judicial, más allá de que el Congreso recién está explorando los alcances de las sesiones con participación remota. El Presidente se reunirá esta semana con la secretaria legal y técnica, Vilma Ibarra, para terminar de pulir los alcances de un proyecto que apunta a licuar el poder de los jueces federales de Comodoro Py, que son los que tramitan las causas de corrupción, pero también otros delitos complejos, como el narcotráfico y el lavado de dinero. (La Nación)

Agenda Económica

 

Los acreedores piden empezar a cobrar antes de 2023 y bonos más ventajosos.

En una semana clave por la deuda, la contraoferta de los bonistas plantea reducir el plazo de gracia que fijó Guzmán. Piden pagos más elevados por intereses y un bono que venza en 2027, en lugar del bono a cancelar en 2030. El Gobierno evalúa las propuestas y debe responder antes del viernes para evitar el default. (Clarín)

Dólar que comió voló.

El Banco Central informó que durante el gobierno de Macri se fugaron 86 mil millones de dólares. La Afip ya tiene identificadas 950 cuentas millonarias en Uruguay no declaradas, cuyos dueños fueron notificados. La próxima etapa es cruzar datos con el Central y avanzar sobre 300.000 cuentas en los destinos más usuales: Estados Unidos, Panamá y Suiza, (Pägina 12)

Arman plan antiquiebras: El Gobierno estudia salvataje a pymes hasta fin de año.

Con un proyecto de ley, el oficialismo busca evitar un cierre masivo de empresas golpeadas por la crisis. La idea es facilitar acuerdos preventivos extrajudiciales. (Perfil)

Precios gordos, bolsillos flacos.

Mientras algunos empresarios y comerciantes hacen el esfuerzo para no remarcar, otros se aprovechan del aislamiento obligatorio para aplicar subas. De febrero a abril, el Indec marcó variaciones en huevos (9%), azúcar (16%), cortes de carne como la nalga (9%), cebolla (20%) y tomate redondo (57%). La naranja, fuente de vitamina C, se disparó 83% (Crónica)

La Entrevista

 

Ernesto Araújo, Canciller de Brasil

?Brasil tiene las puertas abiertas para Alberto Fernández?

(Clarín)

Columnas

 

Joaquín Morales Solá
Un peligroso regreso al pasado

Frente al autor de un libro, Alberto Fernández aseguró que el juez Rodolfo Canicoba Corral era el ejemplo de la corrupción judicial. El libro se publicó hace varios años, cuando el actual presidente caminaba en el desierto de la oposición al cristinismo. Aquella declaración fue la consecuencia de una turbulenta reunión que Alberto había tenido con el juez como abogado patrocinante de un empresario hotelero. Ahora, su gobierno dio los primeros pasos para salvar a Canicoba Corral de una investigación en el Consejo de la Magistratura. ¿Por qué lo investigan? Porque el juez no puede explicar el nivel de sus gastos personales, incompatibles con el salario de un funcionario judicial.
Es difícil imaginar mayor coherencia entre esa investigación y la clara acusación de Alberto Fernández a Canicoba Corral de hace algunos, pero no tantos, años.
Ese cambio tan precipitado en las posiciones del Presidente es solo uno de los muchos que hubo en los últimos días. Por ejemplo, la orden presidencial de retirar a la Oficina Anticorrupción como querellante en las causas de lavado de dinero en los expedientes Hotesur y Los Sauces. O la decisión, aparentemente inexplicable, de culpar a María Eugenia Vidal, una de las figuras políticas más populares del país, de los males de la pandemia en la provincia de Buenos Aires. Empecemos por la decisión de la Oficina Anticorrupción. Su titular es Félix Crous, un exfiscal que militó activamente en Justicia Legítima; también tiene una ostensible simpatía por el cristinismo. Los casos de Hotesur y Los Sauces son algunos de los que más complican personalmente a Cristina Kirchner con la corrupción. En esos expedientes son investigados solo ella y sus hijos y los empresarios Lázaro Báez y Cristóbal López. No hay exfuncionarios en el medio. Los hoteles y edificios que habrían servido para lavar dinero son propiedad familiar de los Kirchner, en los que ningún funcionario tenía arte ni parte. Los amigos políticos del Presidente creen que esas mudanzas en las posiciones de Alberto son producto de sus encuentros con Cristina Kirchner. "Se equivoca. Puede estar rifando parte del enorme capital político que logró", dice uno de ellos.
Alberto, solo ante la decisión más difícil
La Oficina Anticorrupción era una agencia autónoma que estaba en la órbita del Ministerio de Justicia. No bien llegó al despacho de los presidentes, Alberto Fernández firmó un decreto fulminante por el que esa oficina pasó a depender directamente de la Presidencia. ¿Qué premura tenía Alberto Fernández con la OA? Ninguna. La que sí tiene urgencia para neutralizar a esa agencia es su socia política, Cristina. El exfiscal Crous señaló que aquellas causas ya están en proceso de juicio oral y público y que, por lo tanto, la OA no puede hacer ningún aporte más. Es formalmente cierto. Lo que Crous no dice es que la OA perderá, al retirarse como querellante, todo derecho a eventuales apelaciones. En su condición de querellante, podía apelar luego del juicio oral ante la Cámara de Casación, ante la Corte Suprema o, incluso, ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Si no es querellante, en cambio, solo le quedará la resignación ante una sentencia arbitraria.
Otro argumento de Crous es que esas causas ya son viejas y que la OA hizo todos los aportes que podía hacer. La historia desmiente a la coalición peronista gobernante. La OA nunca se retiró de las causas contra Menem y contra De la Rúa en tiempos del kirchnerismo, y eran causas mucho más viejas que las que ahora acosan a Cristina Kirchner. La otra razón que expuso el exfiscal fue que el lavado de dinero es competencia de la Unidad de Investigaciones Financieras, no de la OA. Otra vez una verdad a medias.

Jorge Fontevecchia
El sueño de Macri de ser Cristina (y de Cristina ser Macri)

Hay un paralelismo entre Alberto Fernández y Horacio Rodríguez Larreta más allá de compartir la primera línea en la lucha contra el coronavirus y haber aumentado su aprobación gracias a ese protagonismo.
Los dos tienen la sombra aplastante de quienes los designaron. Y ambos tienen en las elecciones del año próximo un punto de inflexión que medirá el balance de poder de los distintos sectores que integran cada coalición y el peso propio que hayan podido desarrollar en los dos años precedentes.
Las internas de la coalición gobernante lógicamente generan más ruidos, aunque no pocas veces exagerados por el interés del público antikirchnerista, que son la audiencia que sigue los medios de comunicación con mayor visibilidad, público motivado a veces por el miedo y otras por el deseo, dos elementos que van juntos en muchas neurosis, como magistralmente explicó Freud en la trasposición de afectos en ciertas fobias.
Aunque con modos más sobrios, dentro de Juntos por el Cambio se plantea una tensión similar. El ex presidente de la Cámara de Diputados 2015-2019, Emilio Monzó, uno de los pocos que criticaron abiertamente la política de Macri desde dentro, declaró que ?entre Macri y Rodríguez Larreta no hay una disputa por el liderazgo, hay una transición natural?.
Idea que no compartiría Patricia Bullrich, probable candidata a encabezar alguna lista en 2021, para quien Macri seguirá siendo el líder de la oposición.
Quien también coloca a Macri como primus inter pares es Miguel Ángel Pichetto (ver página 38), quien diferencia entre el poder político y potencialidad electoral, pero le resulta plausible pensar que ?sin Macri no se puede, con Macri no alcanza?, comparándolo con la situación del Frente de Todos cuando se decía ?sin Cristina no se puede, con Cristina no alcanza?. Los dos ex presidentes comparten ?junto con un núcleo duro de votantes muy fieles del 25%? ser los dos dirigentes con más alto nivel de rechazo, superior en ambos casos al 60%.
Probablemente el sueño de Macri sea ocupar en la oposición el lugar que hoy ejerce Cristina en la coalición gobernante: no tener las desgastantes responsabilidades del día a día, manteniendo el poder de veto ante cualquier decisión de a quien delegó la acción de gobernar. Al - go similar a lo que hizo en su exitosa gestión como jefe de Gobierno de la Ciudad entre 2007 y 2015, cuando quien realmente gobernaba fue siempre Rodríguez Larreta.
El dilema para Rodríguez Larreta es si Macri le sumará un caudal de votos comparable al que Cristina Kirchner le sumó a Alberto Fernández o el recuerdo de los últimos dos años de una presidencia tan fallida es una carga imposible de levantar. Quizás ambas internas terminen resolviéndose sin quiebres, y de la misma forma en que Cristina Kirchner comprendió que debía dejarle el centro de la escena a Alberto Fernández por su propia conveniencia, Macri termine llegando a la misma conclusión.
Y que su ?silencio patriótico? (sic) pueda ser perenne, dejándole espacio a Rodríguez Larreta para sumar los votos del macrismo duro (antikirchnerismo duro) y recuperar todos los moderados que engrosan el aumento de aprobación de Alberto Fernández, quien hoy sumó 20% del total de la población que lo votaría si las elecciones fueran mañana al 48% que obtuvo en las elecciones de octubre de 2015.
¿Soñará Cristina no con ser Macri, pero sí con poder disfrutar un hedonismo a lo Macri: ser rey/reina, príncipe/ princesa disponiendo de tiempo para el placer habiendo delegado su trabajo a un dependiente? La historia y todas las ciencias sociales han profundizado sobre las relaciones de mando.

Mario Wainfeld
Organizaciones sociales, científicos, docentes

En la semana entrante vence el plazo de la nueva fase de la cuarentena. Llegarán nuevos anuncios, se repetirá una liturgia decisionista y comunicativa que culmina en presentaciones del presidente Alberto Fernández. Déjà vû solo en apariencia: es inaplicable la alusión al día de la marmota, remanida en medio de la peste. Los gobernantes, nacionales y provinciales, tienen que recalcular medidas, adoptar decisiones drásticas en circunstancias que se modifican velozmente. Asesorarse con expertos, medir la realidad cotidiana en sus distritos, observar la experiencia de otras comarcas. La ciudad de Baradero vuelve atrás: de la cuarta fase a la primera, como consecuencia de nuevos contagios. En Santiago de Chile se encienden todas las alertas y se establece por primera vez una cuarentena total. Madrid ensaya la apertura, Roma también. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) pibas y pibes salen a la calle. Alegra verlos, emociona. La congestión preocupa o mete miedo. La CABA y el Conurbano bonaerense son el epicentro de los contagios. El despliegue de la covid-19 acentúa las desigualdades precedentes. El filósofo coreano Byung-Chul Han explica en reportaje publicado por la agencia EFE que ?la vulnerabilidad o mortalidad humanas no son democráticas, sino que dependen del estatus social. La muerte no es democrática. La covid-19 no ha cambiado nada al respecto. La muerte nunca ha sido democrática. La pandemia, en particular, pone de relieve los problemas sociales, los fallos y las diferencias de cada sociedad?. Pasó igual con el huracán Katrina en Estados Unidos: casi todas las víctimas, afroamericanas, pobres y adultos mayores. La ola de calor que azotó Europa años atrás diezmó a las personas de más edad. Si venimos más cerca: el coronavirus vino en avión, se aposentó en hábitats confortables? Los contagios comunitarios se expanden más entre la población vulnerable, barrios pobres y villas en especial. Quien no dispone de acceso al agua no puede lavarse las manos a cada rato. La desprotección data de años atrás. El macrismo gobierna la CABA desde hace más de doce. El peronismo gestionó Buenos Aires durante 29 de los 37 años de la recuperación democrática. Son distritos diferentes, claro. Rica la Ciudad, con población que no aumenta, un PBI colosal para los parámetros argentinos. La respuesta del Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta fue lenta, filo negligente. La Casa Rosada opta por no agitar las diferencias y promover acciones comunes. Quienes viven dentro de las villas son argentinos y no solo porteños. El descubrimiento de un nuevo test de diagnóstico permitirá mejores controles. Gloria y loor para los científicos argentinos a quienes Domingo Cavallo mandó a lavar los platos y la administración de Mauricio Macri asfixió presupuestariamente, destrató de modo grosero, hasta apaleó para darse todos los gustos. ¿Merece una línea el ex ministro Lino Barañao en este racconto? Tal vez una, no más. El despliegue de la CABA es adecuado, comentan desde Olivos. Llama la atención la baja tasa de mortandad en las villas. Una parte factible de la explicación que se busca: la edad promedio de sus pobladores es más baja que la media de los porteños. En los paradores para personas en condición de calle se potencia el maltrato previo. Se reacondicionan hoteles para ocupar a personas contagiadas. Se las traslada en micros que se arriman a las villas varias veces por día. Profesionales de la salud, trabajadoras sociales o funcionarios que pisan el barro comentan que el gobierno porteño llega siempre después que las organizaciones sociales. En puridad, éstas no llegan antes? están ahí. O haciendo uso de la riqueza verbal del castellano: no solo están, son de ahí.
Elogio de ñoquis, vagos y planeros: Las organizaciones se acercan al compañero o compañera que registra síntomas. Con tienen, explican, dan cuenta a los profesionales de la salud que atienden cerca. Proveen de alimentos antes de que llegue la ayuda oficial. Los famosos planeros, aquellos que supuestamente viven sin laburar, duermen poco, se multiplican.

Eduardo Van Der Kooy
Pandemia, default e impunidad

El éxito de la cuarentena puede estar por convertirse en una trampa para Alberto Fernández. La política sanitaria defensiva adoptada tempranamente ?con inteligencia-- por las falencias estructurales de la Argentina sirvió para demorar la curva de contagios.
Pero esa curva y su letalidad, concentrada en Ciudad y el conurbano, empiezan a trepar en un momento inconveniente.
Despunta el clima frío, propicio para el coronavirus y otras enfermedades respiratorias habituales. Se evidencia una fatiga social que obligó al Gobierno a un relajamiento del encierro en la instancia quizás de mayor riesgo. Todos los indicadores de la economía continúan en derrumbe. En menos de una semana, nuestro país sabrá si cae en el tercer default del siglo o si logra mantenerse de pie.
La política tampoco ofrece un paisaje atractivo. El Gobierno y la oposición empezaron a abrir el fuego después del paréntesis que impuso el miedo inicial por la pandemia.
El interior del poder exhibe, por otra parte, un par de fotografías inquietantes. La vicepresidenta galopa sobre las políticas que más le interesan. Ligadas a la administración de fondos del Estado y el Poder Judicial.
El Presidente zigzaguea, con aciertos y equívocos, entre los retos permanentes que le plantean la pandemia y la negociación con los bonistas. Son sus parcelas exclusivas del sistema diseñado.
Alberto consolidó una autoridad impensada con la emergencia. Además acumuló poder político dentro del territorio que comparte con los gobernadores peronistas. En el inicio de la gestión representó un mecanismo radial que la pandemia ha estacionado en su figura. De allí sale la estrategia general para combatirla.
El Presidente, con un Decreto de Necesidad y Urgencia, intentó atornillar aún más esa realidad. Fue el que eliminó el tope del 5% que el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, tenía para reasignar las partidas presupuestarias.
Se ha consagrado una discrecionalidad que la oposición se encargó de subrayar.
Agravada por otro par de motivos: el Gobierno se maneja sin Presupuesto, sólo con la prolongación de la vigencia del de 2019; la emisión producto de la profundización de la crisis económico-social se calcula en alrededor de 3% del PBI. Todo estimado, imposible de fiscalizar.
Propio también de las distorsiones que el virus causa sobre la democracia. Nunca, desde que fueron puestos en vigencia con la reforma constitucional del 94, una veintena de DNU presidenciales fueron aprobados de un saque sin que hubiera discusión. Se trata de un límite objetivo ?para tener en cuenta?que imponen las sesiones virtuales en el Congreso. Vacío político que Cristina Fernández supo aprovechar en el Senado.
Aquella decisión implica un empoderamiento de Cafiero. Es algo que persigue el Presidente: ?Es de lo mejor de la generación que nos va a suceder?, dice a este periodista en un cruce telefónico. Se lo nota fastidioso cuando se le recuerda los excesos de poder. O los llamados superpoderes, que le liberaron las manos cuando funcionó como ladero de Néstor Kirchner: ?No me vengan otra vez con eso?, responde.
Al Presidente se lo escucha sereno pese a la tormenta que merodea su Gobierno. Admite que la pandemia le hizo descubrir una sociedad tan desmembrada que jamás había calculado.
Ni siquiera computando la mala herencia que recibió del macrismo. Tal vez la sorpresa tenga con ver son eso. Los problemas de la Argentina datan de mucho antes. En los cuales el kirchnerismo y el peronismo también han tenido gran cuota de responsabilidad.
Mirando bien las cosas aquel empoderamiento de Cafiero es, sin dudas, también el suyo. El jefe de Gabinete no tiene aún vida política propia. Alberto hurga más poder dentro de ese frágil equilibrio que le impone la sombra de Cristina. Y la heterogeneidad del Frente de Todos. En ese juego aparece el fantasma del default.

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