Agenda

31/05/2020

Agenda de la Mañana

Agenda de los diarios

 

Preocupación por el desarrollo del coronavirus en las villas

 

 

La Nación:Los intendentes del GBA cuestionan la estrategia sanitaria en las villas. 

El efecto de Villa Azul se expandió inmediatamente por todo el conurbano, donde intendentes peronistas y movimientos sociales cuestionan la estrategia que allí impuso la gobernación bonaerense para enfrentar el coronavirus. Rechazan la posibilidad de aislar otros asentamientos y reclaman mayor volumen de testeos ante la amenaza de una propagación de los contagios, que ya impactó en al menos ocho asentamientos.

Página 12: La cuarentena en Villa Itatí y Villa Azúl.  

Un recorrido por ?el ejemplo claro de la desigualdad?

Crónica: Héroes en la primera línea de batalla. 

Los cascos blancos colaboran en los barrios populares para frenar el avance del COVID-19. "Crónica" recorrió la 1-11-14 y la Isla Maciel para reflejar cómo se vive en estos dos asentamientos representativos de la Ciudad y el cornurbano. 

Otros temas

 

Más protestas contra la cuarentena.

Caravanas de autos reclamaron frente a la Quinta de Olivos y otros en Tigre. Hubo una marcha opositora en el Obelisco y médicos pidiendo más protección. (Clarín - Perfil - Popular)

Temor en el campo por una ola de ataques.

Productores agropecuarios de diferentes regiones de la pampa húmeda denuncian que hay una creciente ola de ataques y delitos en el campo contra sus instalaciones en los últimos meses. ?Desde roturas de silobolsas, destrucción de rollos, matanzas de lechones hasta quemas de lotes sembrados, los hechos se multiplican y el hartazgo es cada vez más grande?, dice Javier Rotondo.(La Nación)

Un asesinato complica al gobierno de Manzur.

Tras un peritaje balístico no quedan dudas en Tucumán sobre la responsabilidad policial en el asesinato del peón rural Luis Espinoza, cuyo cuerpo fue encontrado la semana pasada en Catamarca. Nueve uniformados están detenidos por ese crimen, pero la magnitud del escándalo político llevó al gobernador Juan Manzur a lanzar una reforma en la estructura de mandos de la policía, en un intento de contener las críticas de la oposición. (La Nación)

Cayó el ?hombre del mortero?.

En diciembre de 2017, se registró una batalla callejera frente al Congreso, con fuerzas de seguridad hostigadas durante varias horas por manifestantes que buscaban impedir el debate de una reforma previsional. (La Nación - Crónica - Popular)

Ayudar a los que más necesitan.

El Gobierno confirmó el segundo pago del Ingreso Familiar de Emergencia. (Página 12)

Agenda Económica

 

El Gobierno hará otra oferta por la deuda y se toma 10 días más para evitar el default.

El ministro Guzmán dará a conocer una tercera propuesta a los bonistas con los que negocia el canje de parte de la deuda privada argentina. Y extenderá la negociación, que vence el martes, por otros 10 días para tratar de alcanzar un acuerdo. La última oferta de los acreedores fue considerada ?insufiente? por el Gobierno pero, en los mercados, confían en la posibilidad de un arreglo. Comienza una semana clave para definir si se evita el default. (Clarín)

Se viene reforma impositiva: Estudian cambios en Ganancias y Bienes Personales.

El oficialismo quiere modificar el esquema tributario. Se analiza recargar a grandes contribuyentes y empresas y aliviar a los pequeños y medianos. Renovación del monotributo y tasas a lo financiero. (Perfil)

La Entrevista

 

Fernán Quirós, Ministro de Salud de la Ciudad

?El virus muestra las injusticias que tiene la sociedad?

(Página 12)

Internacionales

 

Con el despegue del Falcon 9, empezó la carrera del turismo espacial privado.La compañía Space X, del multimillonario Elon Musk, envió ayer al espacio al cohete Falcon 9 junto a la NASA. Partió de Cabo Cañaveral con dos astronautas y hoy llegarán a la Estación Internacional, donde permanecerían hasta agosto. Hubo tensión, aplausos y la expectativa de que pronto se pueda viajar a la Luna. (ClarínPerfil - Crónica - Popular)
Columnas

Joaquín Morales Solá
La revancha de Cristina contra Macri

A mediados de 2016, poco después de que el gobierno de Macri forzara la renuncia del juez Norberto Oyarbide por acciones y riquezas incompatibles con la función de un magistrado, el entonces ministro de Justicia, Germán Garavano, se reunió con otro juez: Rodolfo Canicoba Corral. Le pidió la renuncia por orden de Macri porque las versiones sobre las prácticas deshonestas del juez eran constantes. El juez se negó a dimitir en una tormentosa reunión con el ministro.
Canicoba Corral es el mismo juez que está a punto de ser absuelto en el Consejo de la Magistratura, por obra y gracia del cristinismo, de serias acusaciones sobre enriquecimiento ilícito. No solo Macri y Garavano cuestionaron la integridad moral de ese juez; también lo hizo públicamente el actual presidente, Alberto Fernández. Con semejantes antecedentes, no hay lugar para dos conclusiones, sino para una sola: Canicoba Corral no puede seguir siendo juez. Su destino depende, no obstante, del voto de la diputada Graciela Camaño, que en el Consejo tiene ahora el poder de desempatar entre cristinistas y opositores.
Coronavirus hoy en la Argentina y el mundo: minuto a minuto y las novedades
Detrás del caso Canicoba Corral se esconde una amplia estrategia de los seguidores de Cristina Kirchner. Y de ella misma. La primera parte de ese plan consiste en exhibir poder para destituir (o para salvar) a jueces. Bastará con un solo caso para disciplinar a muchos jueces. La segunda parte refiere a la necesidad de revancha de la expresidenta. Ella y su familia no solo deben ser liberados de culpa y cargo, sostiene; también los exfuncionarios de Macri (y el propio Macri) deben ser procesados, como le pasó a ella. Ojo por ojo. Olvidó el consejo de Confucio: "Antes de emprender el viaje de la venganza, cava dos tumbas". Una será para el vengador (la vengadora, en este caso).
¿Qué tiene que ver Canicoba Corral con esa estrategia? El juez investiga una causa por la prórroga de las concesiones de autopistas que podría terminar con el procesamiento del exministro de Transporte Guillermo Dietrich. Si el juez se esforzara un poco más, a través de Dietrich podría llegar hasta el propio Macri. Es una causa pobre. Pero cualquier cosa sirve. Hubiera sido más preocupante para Macri si ese juez tuviera la causa del Correo. No la tiene. La causa penal por la empresa postal de la familia Macri está en manos del juez Ariel Lijo. Otra causa se tramita en el fuero Civil y Comercial, pero en el despacho de la jueza Marta Cirulli. La fiscal Gabriela Boquín, de Justicia Legítima, es la que impulsa esta última causa, que podría complicar, si se declarara que hubo una quiebra fraudulenta, a los hijos de Mauricio Macri. El expresidente les donó a sus hijos sus acciones en el Correo. ¿No sería la revancha perfecta? Los hijos de Macri complicados en la Justicia, como lo están los hijos de Cristina.
Seguramente Macri se equivocó cuando su gobierno trató de resolver la vieja querella entre el Estado y el Correo. Había conflicto de intereses, pero el propio Macri anuló las decisiones sobre el Correo antes de que tuvieran vigencia. Es igualmente cierto que ese conflicto, demasiado viejo y complejo, no lo puede solucionar el gobierno actual, influenciado por tanto rencor contra el expresidente. Sin embargo, es la causa que provoca uno de los mayores entusiasmos del cristinismo para terminar con Macri sentado frente a los jueces. O con los hijos de Macri.

Jorge Fontevecchia
Remedio antidistopías

Dos distopías igualmente aterradoras se adueñan de los pensamientos de no pocos argentinos. Cuando se regrese plenamente a la nueva normalidad y la lucha contra el coronavirus no sea el principal problema, la crisis económica será de tal magnitud que se producirán hechos de violencia y saqueos iguales o peores a los de finales de 2001. Los incendios y actos de vandalismo y destrucción que hoy se producen en algunos estados con mayor población de negros en los Estados Unidos no solo es un problema racial. Al igual que con Kosteki y Santillán en 2002, que la policía haya asesinado a un manifestante negro es apenas la mecha que activó una bomba gestada por causas que tienen mucho más que ver con la economía y la pobreza: los negros, y también los latinos e inmigrantes, son quienes más están sufriendo las muertes por coronavirus y quienes más sufren el deterioro económico que genera la recesión del parate. Es la directora del diario Financial Times en Estados Unidos, Gillian Tett, una de las voces más escuchadas en Wall Street, y no un líder de izquierda quien en el reportaje largo de esta edición (ver página 38) dice: ?Hay una demanda en Estados Unidos para que los trabajadores ocasionales obtengan mejores beneficios después del coronavirus. El Banco Mundial y el FMI reconsideran sus operaciones. En general, habrá discusiones sobre equidad, responsabilidad social, inclusión laboral y reforma de la asistencia sanitaria. Si eso lleva a un intento de abordar las reformas de política de manera coordinada, podríamos pensar en un mundo mejor. Pero también hay que considerar que lo que sucede es que la ira y el dolor que se han desatado después del shock económico pueden alimentar una mayor polarización. Será un período peligroso y las cosas pueden volverse más negativas. Estamos viendo un creciente proteccionismo, una creciente xenofobia, una creciente sensación de desigualdad entre ricos y pobres. El Covid-19 no afectó de igual manera a las personas: golpeó mucho a los pobres y creó resentimiento. Y si ese conjunto de ira aumenta, podría ser mucho peor. Cuando salgamos de la crisis nos enfrentaremos a una economía mala, pero también a una enorme carga de deuda, particularmente en Occidente. La deuda obligará a los gobiernos a elegir quién va a pagar esa deuda y cómo. Espero lo mejor pero también soy consciente de los riesgos de lo peor?. La otra distopía es que, como los países desarrollados podrían calmar a sus poblaciones con nuevas formas de New Deal y la recreación de otras maneras de Estados de bienestar, en la empobrecida Argentina no hay resto y la única forma de no producir ese incendio será consumirnos el stock de capital y ahorro para asistir cada vez más a la creciente cantidad de pobres. Consumirnos el futuro castigando toda forma de generación o stock de riqueza para sobrevivir en el presente nos irá empobreciendo estructuralmente, como le pasó a Venezuela, que alguna vez fue un país rico. La vulgata de esta distopía es por un lado Susana Giménez, quien se fue a residir a Uruguay y tiene ?terror de que nos quieran convertir en Venezuela? y por otro Dady Brieva, que dijo: ?Si tarde o temprano vamos a ser Venezuela, seamos Venezuela ahora?. Frente a ambas distopías aterradoras, el primer remedio es del orden de la voluntad: rebelarse frente a la idea de la inevitabilidad de la decadencia. El segundo remedio es del orden de la razón: lo contrario a la decadencia es el progreso, que tiene como dínamo el conocimiento. 

Raúl Kollman
Con ganas de salir de a poco y con mucho cuidado

Ocho de cada diez argentinos piensan que la cuarentena fue exitosa, aunque casi la mitad de la población sigue estando preocupada porque alguien de su familia se contagie el virus.
No obstante, a buena parte de los ciudadanos les parece bien que el aislamiento sanitario se vaya flexibilizando y al mismo tiempo manifiestan que tienen miedo de lo que pueda ocurrir con esa apertura.
El mensaje sería: ?vayan avanzando, pero con cuidado?.
La imagen positiva de Alberto Fernández sigue en niveles altísimos ?ocho de cada diez personas opinan bien o muy bien de su gestión, incluyendo obviamente votantes de Cambiemos? y hay acuerdo casi total (90 por ciento) en que manejó de la mejor manera la crisis sanitaria. La popularidad va y viene, pero todos estos diagnósticos contrastan de manera categórica con el insólito término de infectadura que se lanzó el viernes (ver aparte).
Las conclusiones surgen de una encuesta ?especial para PáginaI12? realizada por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), que lidera Roberto Bacman. En total se entrevistaron 1.542 personas en todo el país, respetándose las proporciones por edad, sexo, nivel económico? social, y lugar de residencia. Como la situación de la covid-19 es muy distinta en CABA, las ciudades de más de 500.000 habitantes y el resto de la Argentina, el CEOP segmentó las opiniones en cada una de esas franjas. La encuesta se terminó de procesar este viernes.
Bacman afirma que ?los datos de este estudio salen al cruce de la discusión que se ha instalado en nuestro país acerca de la importancia de la cuarentena. En tal sentido, al menos desde la perspectiva de la respuesta de la opinión pública ante esta pregunta, la cuarentena ha sido primordial y necesaria para contener el avance de la enfermedad y evitar la importante cantidad de muertes que se produjeron en países de Europa, como ser Italia, España, Francia o el Reino Unido y en la actualidad se están desencadenando en países de nuestro propio continente, tal el caso de Estados Unidos y Brasil, especialmente. En las últimas semanas comenzó a visibilizarse en nuestro país un movimiento anticuarentena. Primero voces sueltas, luego llamados a cacerolazos que resultaron poco categóricos. El fin de semana anterior se pudieron ver algunas marchas; con distintos argumentos, muchos de ellos extraños y hasta falaces. Como frutilla de la torta, el viernes pasado se conoció la carta abierta cuestionando con dureza la estrategia del gobierno para combatir la covid 19 y calificando la situación como infecta-dura?. La impresión del consultor es que esos movimientos ?cacerolazos, caravanas, carta abierta? fueron y son débiles justamente porque hay consenso en la sociedad sobre lo adecuado que resultó la cuarentena.
En general, la aprobación de la estrategia es pareja en todas las franjas: va del 79 al 81 por ciento, un poco más entre hombres que entre mujeres; tiene mucho respaldo entre personas mayores de 60 y en las grandes ciudades, pero en ninguna segmentación está por debajo del 79 por ciento.
En términos de opinión pública, es casi unanimidad.
Como en todo el mundo, en la Argentina se plantean cuestiones relacionadas con la flexibilización.
Sólo hay un 13,8 por ciento de los encuestados a los que directamente les parece mal, o sea no quieren ninguna apertura. Del otro lado, un porcentaje mayor, 33,5 por ciento están de acuerdo y no ponen casi ninguna condición.
Sin embargo, el porcentaje que representa prácticamente a la mitad de los argentinos, el 48 por ciento, afirma que está bien la flexibilización pero que le da miedo.

Eduardo Van Der Kooy
Cristina marca la agenda

La Argentina se asoma al peor momento de la pandemia justo cuando escala la tensión política y social. Sería natural, un poco, por el desgaste que significa la prolongada cuarentena. Tampoco la clase dirigente está habituada a una cohabitación entre oficialismo y oposición. Se trata de una cultura forzada en este tiempo. Incide, además, el desacople que se puede empezar a advertir entre las agendas de Alberto y Cristina Fernández.
El Presidente está enfrascado en la lucha contra el coronavirus. También junto al ministro de Economía, Martín Guzmán, sigue ocupado con la renegociación de la deuda para evitar el default. En ambos pleitos logró hacer causa común con la oposición. El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, ha evitado cualquier roce con Alberto desde que aterrizó la pandemia. Es el símbolo de Cambiemos en este combate contra una enfermedad que, casi exclusivamente, ha quedado circunscripta a la Ciudad y el Conurbano. La coalición opositora, hace semanas, firmó un documento de respaldo a las tratativas del Gobierno con los acreedores.
Ese frente presidencial para afrontar la crisis, sin embargo, sufre ataques. El fuego procede de filas amigas. Denotaría un par de problemas: la falta de reconocimiento todavía a la autoridad presidencial; la puja ideológica interna en el Frente de Todos que toma hervor en un momento inconveniente.
Una punta de lanza es Axel Kicillof. El gobernador de Buenos Aires es el principal delegado de la vicepresidenta. No pierde ocasión de disparar críticas contra Rodríguez Larreta. De modo personal o a través de portavoces.
Posee un acompañamiento de valor enorme: el diputado Máximo Kirchner.
El hijo de Cristina. Luego de cada arremetida el Presidente parece impelido a no quedar descolocado. Radicaliza su discurso. Incluso se priva de tomar decisiones que sonarían muy sensatas en la emergencia.
Nunca respondió dos solicitudes de audiencia que le formuló la jefatura de Cambiemos.
La tirria de Cristina con Rodríguez Larreta viene de lejos. La tiene en verdad con demasiadas personas. Rasgo de su personalidad.
Resulta llamativo, en cambio, que en medio de la negociación por la deuda haya dado impulso la última semana a la Comisión Bicameral que se propone investigar el endeudamiento tomado durante los cuatro años anteriores por el gobierno de Mauricio Macri. Aquella comisión es presidida por el senador José Mayans. Otro obediente de la vicepresidenta. La maniobra a desenmascarar sería una presunta fuga de capitales.
Los fundamentos kirchneristas son lineales.
El ex presidente se habría endeudado como lo hizo sólo para favorecer a los amigos. Hay circulando, a propósito, un desopilante informe que elaboró el Banco Central que comanda Miguel Pesce. El relato omite, claro, una parte sustancial. La necesidad de préstamos, tomados con mala pericia, fue la derivación de la herencia pesadísima que Macri recibió de parte de Cristina.
La historia deparó otras novedades. La Agencia Federal de Inteligencia (AFI), que conduce Cristina Caamaño, denunció una red de espionaje en dicho organismo en épocas macristas. Se hizo un pedido de indagatoria contra el ex jefe de la AFI, Gustavo Arribas y contra el propio Macri. Caamaño pretende la imputación del ingeniero porque ese organismo depende del jefe de Estado. El fiscal que impulsa la investigación es Jorge Di Lello.
Un peronista que llegó al mundo judicial en la década de los 90.

 

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