Deportes

08/04/2026

Copa Libertadores: Boca volvió con su mejor versión

El Xeneize debutó con una sólida actuación en Santiago de Chile y derrotó por 2 a 1 a la Universidad Católica. Paredes, figura de un equipo en alza, y Bareiro marcaron los goles

Boca recuperó la mística copera en medio de su repunte y debutó en la Libertadores con un triunfo ante Universidad Católica en Chile, un paso clave para empezar a encaminar el grupo en el certamen continental, su gran objetivo del año. Con Leandro Paredes en un nivel decisivo, que convirtió un gol y marcó el ritmo del equipo, y en la antesala de una seguidilla determinante que incluirá los clásicos con Independiente y River y el cruce frente a Barcelona (E) en la Bombonera, el conjunto de Ubeda entregó otra señal positiva para dejar atrás un comienzo de año inestable y mirar el futuro con confianza. La actuación de Paredes explicó en buena medida el nivel que mostró Boca en San Carlos de Apoquindo. El capitán, que jugaba su primer partido oficial en la competencia, volcó su jerarquía al servicio del equipo y, pese a cargar con una tarjeta amarilla desde los nueve minutos, fue la figura de un Boca fiable en todas sus líneas. Ubicado detrás del círculo central, delante de los zagueros y por detrás de Milton Delgado, el volante sorteó cada obstáculo que se le presentó al rival, se afirmó en el eje y desde allí manejó el trámite de su partido que se presentaba complejo y que terminó resolviendo con autoridad. Aunque Católica le asignó prácticamente una marca personal con Cristián Cuevas, encima en la salida, Boca halló caminos por los costados y, a partir de asociaciones cortas, lograba llevarle la pelota limpia al capitán para que decidiera con claridad. Así, el equipo xeneize logró romper el asedio en campo contrario y empezar a construir juego aun en un contexto trabado y áspero que impuso el local. El gol de Paredes, al cumplirse el primer cuarto de hora, aplacó la intensidad de Católica y permitió que Boca jugara con mayor serenidad, manejando el balón con criterio y cambiando el ritmo cuando el contexto lo pedía, sin perder la compostura. El césped sintético favoreció el juego por abajo, el recurso más utilizado por Boca, sostenido en el reparto de Paredes, el buen trato de Milton Delgado y la atrevida gambeta de Tomás Aranda. 
Boca terminó el primer tiempo sin remates en contra y con dos disparos contra la valla de Vicente Bernedo: el derechazo de Paredes, que se clavó abajo, y una volea de zurda de Santiago Ascacíbar, que se desprendió por sorpresa, recibió del volante y, sin dejar picar la pelota, exigió una gran respuesta del arquero. 
Boca se encontró además con un rival que evidenció limitaciones para generar peligro. Venía de golear 6 a 1 a Palestino por la liga chilena, pero le costó mucho crear situaciones de riesgo. Intentó imponer condiciones con pierna fuerte y algunos cruces bruscos, como el patadón de Gary Medel -que salió en el entretiempo en lugar de Fernando Zuqui, otro ex Boca- sobre Aranda, que quedó resentido con dificultades para pisar, aunque no logró intimidar al juvenil ni frenar el juego de Boca. 
En una cancha que le sienta bien -ganó en la Mercosur 1999, la Libertadores 2000 y la Sudamericana 2005, y solo cayó en la Mercosur 2001-, Boca mostró, sin brillar, los fundamentos que exige este tipo de escenarios: inteligencia, concentración, personalidad y foco. Lo afrontó con su peso internacional y dejó sensaciones de crecimiento y consolidación, con diez partidos sin derrotas y tres triunfos consecutivos. 
Sin sufrir demasiado, más allá de un cabezazo de Fernando Zampedri de pique al piso que obligó a la estirada de Leandro Brey y algunos remates lejanos sin peligro real, Boca fue justificando la victoria con el correr de los minutos, mientras Católica perdía orden, paciencia y formas. En ese contexto, el Xeneize empezó a encontrar espacios, creció Aranda y lastimó de contra. El juvenil tuvo una clara con un enganche en el área y una definición abierta; y, en jugadasiguiente, inició la acción que derivó en el desborde de Lautaro Blanco y el gol de Adam Bareiro, el tercero consecutivo en su cuenta personal. 
En el cierre, y con una ventaja que parecía indescontable por la diferencia, el desarrollo y el tiempo que restaba, Ubeda buscó bajar la persiana con la entrada de André Herrera por Miguel Merentiel, apostando por la tenencia y el control. En ese tramo, Boca sostuvo la postura y se defendió con la pelota, pero en una acción aislada de pelota parada, y tras una floja reacción de Brey, los chilenos alcanzaron el descuento y el final tomó ese tono vibrante propio de las noches de Copa Libertadores. 
Los minutos finales se jugaron en campo de Boca, que resistió con sus líneas de cinco bien juntas y tratando de hacer correr el reloj, mientras Católica insistía por la única vía que le quedaba: el juego aéreo. El ingreso de Marco Pellegrino por Aranda ayudó a contrarrestar la embestida, aunque los envíos siguieron cayendo hasta el cierre, generando una sensación de paridad que no se condijo con el devenir del juego. 
El festejo de los jugadores en el círculo central, de Ubeda y los suplentes en el banco, y los 2000 hinchas en las tribunas, mezcló felicidad y desahogo. Ganar en el debut, y más fuera de casa, vale mucho más que los puntos que reflejan la tabla. Y para este Boca todavía en construcción, es un lujo que vale la pena disfrutar. 
 

Fuente: La Nación

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