El ATP de Buenos Aires será vendido y pasaría a ser de superficie dura
Con fondos sauditas, ATP adquirirá el Argentina Open, que seguirá en Palermo, pero rediseñado
El ATP de Buenos Aires, el torneo de tenis más importante que se realiza en la Argentina (desde 2001), cambiará de dueño: dejará de pertenecer a la empresa Tennium (propietaria mayoritaria desde el segundo semestre de 2017) y pasará a manos de la propia Asociación de Tenistas Profesionales (ATP), que reacomodará el calendario en 2028, a partir del ingreso de un Masters 1000, el de Arabia Saudita.
Ya está ?aprobada? la venta de la licencia y ?sólo falta la firma?, una acción que se demoró por cuestiones impositivas del calendario en el hemisferio Norte y que debería ser resuelta en las próximas semanas, aseguraron distintas fuentes a LA NACION. Tal lo adelantado por este medio en marzo pasado, la ATP, entidad que administra el tenis masculino profesional, comprará el Argentina Open y, además, realizará un contrato con Tennium para que la compañía siga operándolo por cinco años. La transacción se realizará con los fondos que recibe la institución desde SURJ, la división deportiva del fondo soberano de inversión de Arabia Saudita.
El campeonato permanecerá en el Buenos Aires Lawn Tennis Club (existe un contrato firmado hasta 2033) y, momentáneamente, no cambiaría de superficie ni de categoría. Pero ello sí ocurriría en 2029. La ATP haría crecer su propio activo (el certamen porteño) subiéndole la jerarquía (de 250 a 500) y transformándolo con la superficie que domina el calendario: la dura. Eso iría de la mano con el deseo del ATP 500 de Río de Janeiro, que desde hace tiempo quiere cambiar a canchas duras para poder atraer a jugadores mejor posicionados en el ranking.
Al comprar las licencias de los torneos, lo que procura la ATP es tener autonomía en sus decisiones y profundizar la intención de eliminar más competencias 250, confirmar nuevos upgrades a la categoría 500, acortar la temporada (para que los tenistas tengan más descanso) y potenciar el rediseño del tour, poniendo la atención en los campeonatos que entregan más puntos y dinero en premios, que son los de Grand Slam y los ?ahora nueve, diez en 2028? Masters 1000. En ese rediseño, hay dos certámenes mexicanos que pueden salir del calendario: el 500 de Acapulco y el 250 de Los Cabos, ambos, sobre superficie dura. El anuncio de la temporada 2028 se haría oficial en agosto próximo.
Si el Argentina Open crece a la categoría 500 y pasa a superficie dura, los nuevos dueños deberán hacer una fuerte inversión para realizar las nuevas canchas donde ahora están las de polvo de ladrillo y, también, para mejorar las condiciones edilicias del estadio del court central (en octubre se cumplirán cien años de su construcción), mejorar las instalaciones de la hospitalidad y ampliar la zona comercial, los pasillos de acceso y el patio de comidas.
Durante el último torneo de Roland Garros, los ejecutivos de Tennium, compañía que tiene su sede central en Barcelona, se reunieron en París. La empresa acaba de desprenderse de uno de sus campeonatos, el que se jugaba en Bruselas, Bélgica (bajo techo, en cancha dura). Se lo vendió a la federación de tenis de Italia, el país que hoy tiene a los dirigentes de mayor peso en el tour. El nuevo certamen cambiará de fecha, ciudad y superficie (césped, seguramente en Milán), pero, así como ocurrirá con Buenos Aires, Tennium seguirá operándolo, aunque en este caso por dos temporadas.
Por otro lado, la empresa española, que desembarcará próximamente con funciones en el Campeonato Argentino Abierto de polo, que se desarrolla en Palermo, sigue sin tener una mirada negativa o apocalíptica sobre el lugar que tendrá la gira sudamericana ATP en el futuro. Opinan que la visita a Buenos Aires del presidente de la ATP, el italiano Andrea Gaudenzi, en febrero pasado (también estuvo en el Río Open), tuvo como fin un diagnóstico de la ?cultura tenística? del público argentino y observar la capacidad de operación de los hasta ahora propietarios del torneo. Gaudenzi se habría ido satisfecho por lo visto en la región. El desembarco saudí en el tenis altera el mapa y los cambios empiezan a llegar.
Fuente: La Nación






