El mejor pádel del mundo llegó a Buenos Aires y la previa se vivió al sol debajo del Obelisco
Los fanáticos podrán ver el circuito profesional en Villa Soldati. Los cracks argentinos quieren continuar con el legado del legendario Belasteguín.
De una casona de Acapulco a los pies del Obelisco porteño. De la primera cancha de pádel de la historia, inventada en 1969 por el mexicano Enrique Corcuera García y Pimentel, a esta genial iniciativa impulsada por la marca Bullpadel y el Gobierno de la Ciudad, atracción en la semana en que el circuito profesional llega a Buenos Aires, donde miles de fanáticos se acercarán al Parque Roca para ver de cerca a los mejores jugadores del mundo.
La moderna canchita, genérica pero preciosa, con césped artificial azul, herraje azabache y paredes de acrílico, se terminó de instalar el sábado, desafiando a la lluvia.
Por suerte salió el sol y en este par de días allí se llevaron a cabo clínicas, partidos amateurs, presencias de famosos y sorteos; por la noche, iluminada, la postal fue todavía más bella. Y ayer se llevó a cabo el evento principal, en el que estuvieron algunas de las figuras que disputarán el certamen junto con el jefe de Gobierno, Jorge Macri.
Fue un mediodía diferente para el Obelisco, que a fin de mes cumplirá 90 años desde su inauguración. Los colectivos asomaban la cabeza y miraban con melancolía, quizá recordando alguna volea en la red cuando a la paleta nadie le decía pala, como ahora.
?Es el segundo deporte que practican los argentinos: el que juega al fútbol, juega al pádel; el que hace rugby, juega al pádel?, sostiene Hernán Stambulsky, gerente de marketing de Bullpadel, la empresa que estuvo más de un año haciendo gestiones para jugar a pádel en Corrientes y la 9 de Julio.
Tras el boom de los 80 y mediados de los 90, y la crisis que arrasó con todo en 2001, el pádel renació en la Argentina después de la pandemia. Se trataba de un deporte practicable en épocas en que el distanciamiento le ordenaba la vida a la humanidad.
Pero esta versión renovada del pádel llega con otro "aura", como dicen los chicos: donde había cemento y frío ahora hay elementos más estéticos, menos riesgo de lesiones y mucho vínculo social.
Hasta lo puede jugar el aficionado que no tenga pareja, en lo que se llama modalidad "cancha abierta": ir al club a un horario pautado, pagar un valor que ronda los 25 mil pesos y pasar tres horas armando partiditos con otros "solos". Por algo, los más suspicaces ya lo definen como el nuevo Tinder. Como siempre, lo importante es pasarla bien.
En las carteleras y pantallas del Times Square porteño, aparecen publicidades de Colapinto, Del Potro y de todos los muchachos de la Selección, pero ninguna con las estrellas del pádel.
?Es cuestión de tiempo?, dice uno de los encargados de transportar a los jugadores, que posaron para las fotos y luego subieron en grupos de cuatro hasta la cima del Obelisco, el paseo abierto al público que es furor desde su apertura el año pasado.
Los curiosos, algunos con sus viandas en la hora del almuerzo, se acercaron para ver lo que pasaba en esa cajita vidriada. Sonó el himno, en su día, interpretado por una banda militar que tuvo que esforzarse para ganarle a los martillos rompepavimentos y el frenesí incesante del tráfico.
Fuente: Clarín






