Mundial FIFA: Paraguay se reconstruyó con Alfaro para voltear a Alemania y poner un tinte épico
Se clasificó a los octavos de final tras empatar 1-1 en 120 minutos e imponerse 4-3 en la definición por penales, con Gill de figura al atajar los remates de Havertz y Woltemade.
Después de un debut en el que Estados Unidos lo zarandeó de principio a fin, en una de esas palizas de las que cuesta levantarse, Paraguay se reconstruyó en tiempo récord. Con sangre y garra guaraní. Volvió a su esencia, la que le inculcó Gustavo Alfaro desde el primer día: defensa fuerte y cerrada, esfuerzo solidario, ir a cada pelota como si en ella fuera la vida. Exprimirse hasta donde dé el cuerpo, y un poco más también.
Todo eso le inspiró tener a Alemania enfrente. Cohesión grupal y también el héroe de ocasión, representado en Orlando Gill, el arquero de San Lorenzo que atajó dos penales (a Havertz y Woltemade) en una definición dramática, inclinada a favor de Paraguay por 4-3, tras estar dos remates arriba, una diferencia que se esfumaba por los fallos de Sanabria (desviado) y Balbuena (atajó Neuer). Pero Tah le erró por mucho al arco y José Canale, que hace poco supo lo que es consagrarse en el Maracaná con Lanús, consumó la victoria más importante de Paraguay en su historia en los mundiales. Atrás habían quedado el 1-1, 120 minutos de entrega absoluta y unos penales que le dieron un tinte épico a la clasificación. Paraguay espera por el ganador de la llave Francia-Suecia.
Alfaro tomó a un Paraguay desorientado en las eliminatorias y lo condujo a un Mundial después de 16 años. Atravesó la etapa de grupos con lo justo, en el tercer puesto, entre apuros y sufrimiento, factores que pueden erosionar a cualquier otra selección, pero que para Paraguay son combustible para seguir andando. Alemania no sale de su larga noche mundialista. Quedó eliminada jugando a nada, tibia e irresoluta. No gana un playoff desde la final de 2014 ante la Argentina. En los dos mundiales siguientes se despidió en primera rueda y ahora duró un suspiro más, tras el doble cachetazo sudamericano (Ecuador y Paraguay).
En el primer tiempo, a Alemania se le quedó impregnada la parsimonia que la llevó a la derrota contra Ecuador. Como si no hubiera aprendido la lección, o creyera que por solo presencia todo iba a cambiar. En el ambiente futbolístico alemán se debate y cuestiona la decisión que Nagelsmann toma con respecto a Kimmich, a quien ubica de lateral, cuando hace rato que en Bayern Munich dirige el juego como volante central. Aun desde una posición más marginal, Kimmich siguió monopolizando la pelota: en la primera etapa dio más pases (62) que todo Paraguay (52), pero no encontró compañeros desmarcados que se fabricaran espacios.
Paraguay llegó dos veces hasta el área alemana en el primer período. Ambas fueron a través de córneres. En el primero, Neuer tapó ante Alonso; en el segundo, tras un centro que había sido despejado, la inmediata recuperación siguió con el pase limpio de Almirón a Galarza Fonda, que puso la asistencia para el cabezazo de Enciso, increíblemente descuidado en el punto de penal. El autor del 1-0 confirmaba que es la pieza ofensiva guaraní de mayor vuelo internacional; sabe con la pelota, tiene un tren inferior potente y en los últimos metros es resolutivo.
Alemania cayó en todas las celadas que Paraguay le tendió en la primera etapa. El apretado 4-4-2 de Alfaro fue indescifrable para la lectura que hizo Nagelsmann. Sané no podía con Alonso; Cáceres no le perdía el paso a Wirtz; Galarza Fonda y Almirón retrocedían por las bandas para doblar marcas; Cubas y Bobadilla desnudaban la falta de ideas de Pavlovic y Nmecha.
Havertz y Undav, que por primera vez en el Mundial compartieron la titularidad por el centro del ataque, no se complementaban. A Musiala tratan de encontrarle el momento para que vuelva a aflorar con la creatividad que tenía antes de la grave lesión. Fue al banco por primera vez e ingresó a los 18 minutos de la segunda etapa. Alemania tenía la pelota para nada; hacía todo al mismo ritmo, monocorde, muy controlable para Paraguay.
El primer cambio en Alemania fue la entrada de Goretzka, que ya no es titular en Bayern Munich. Llegó al empate más por la insistencia en los centros que por alguna variante novedosa. ?De todo laberinto se sale por arriba?, escribió Leopoldo Marechal, y de esa encerrona Alemania se escapó con un centro cruzado de Wirtz y la peinada de Havertz, que se anticipó a un Canale implacable hasta ese momento.
A Paraguay le empezó a pesar físicamente el partido; su resistencia le demandaba un gran desgaste. Con los músculos agarrotados, la rueda de los cambios se activó. Recambio de gladiadores y línea de cinco. Alemania no tenía más recursos que los centros (total de 51). Un cabezazo de Tah parecía darle el 2-1, pero el VAR detectó un leve foul de Anton sobre Gill. Paraguay estiró todo hasta el alargue y los penales. Le esperaba un festejo interminable.
Fuente: La Nación






