Mundial FIFA: El vikingo Haaland fue una locomotora imparable y dejó a Brasil sin Mundial
El goleador metió un doblete y clasificó a Noruega para los cuartos de final, en otro batacazo en la Copa del Mundo.
Hay quienes dicen que el tren noruego Flamsbana, que conecta el pueblo de Flam, a orillas del fiordo de Aurland, con la línea principal Oslo-Bergen en la estación de montaña de Myrdal, es el más lindo del mundo. Hablan de un trayecto de ensueño, inolvidable. Puede que sea verdad. Pero existe otro tren, llamado Erling Haaland, que es el más potente y el más famoso del país escandinavo. Y con dos goles de esa máquina de poder imparable, Noruega dio la gran sorpresa y eliminó del Mundial a un tibio Brasil, que se despidió en octavos de final dejando una imagen opaca y preocupante, más allá de que tampoco se esperaba demasiado del equipo de Ancelotti.
Claro que nadie gana un partido solo. Haaland fue la figura del encuentro y, con justicia, se quedará con la tapa de los diarios: suma 7 goles e iguala a Messi y Mbappé como máximos anotadores. Un escalón más abajo en el podio se ubica el arquero Orjan Nyland, que contuvo un penal a Bruno Guimarães en el primer tiempo y regaló una de las atajadas más espectaculares del torneo en el segundo, al evitar un gol en contra.
Es una estrella Haaland, qué duda cabe. En las enormes pantallas ubicadas en las afueras del MetLife de Nueva Jersey, su rostro promociona distintos productos. El Vikingo es una empresa en sí mismo. Es verdad que llegó al Mundial a la sombra de figuras de la talla de Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Kylian Mbappé, Neymar y Lamine Yamal. Pero si algo le faltaba para derribar esa barrera era una actuación memorable como la que brindó ayer. Y su logro tiene bastante de hazaña, porque es capaz de llevar a un seleccionado humilde como el noruego hasta lo más alto. El goleador no se conformó con depositar a su país en una Copa del Mundo después de 28 años; ahora eliminó al pentacampeón, que terminó con Neymar y Vinicius llorando sobre el césped.
Cuesta entender la decisión de Carlo Ancelotti de ubicar a Vinicius como delantero centro. Ha sido una constante en todos los comienzos de los partidos de Brasil en este Mundial. Señalar que se trata de un error del entrenador italiano sería una arrogancia. Ni siquiera Pep Guardiola podría afirmarlo con semejante contundencia. Pero hay algo que ni al propio brasileño parece terminar de convencer. Sus mejores acciones nacen cuando recibe perfilado sobre la izquierda. Allí apunta al arco y acelera; allí encuentra espacios. El delantero del Real Madrid sufrió en los cruces ante Marruecos y Japón y elevó su nivel en los segundos tiempos, cuando se recostó sobre la banda.
De todos modos, Brasil tuvo dos situaciones clarísimas en la etapa inicial y en ambas apareció Nyland: primero, al contenerle el penal a Guimarães; después, al ganarle un mano a mano a Vinicius. Ancelotti movió el banco para el complemento: mandó a Vinicius a la banda y desplazó a Martinelli hacia el centro. Poco después, sumó a Endrick por Cunha, y el delantero del Lyon desperdició un mano a mano en la primera que tuvo. Nyland le tapó otra chance a Rayan. Brasil avanzaba más por obligación que por ideas. Todo hasta que Carletto decidió ubicar a Neymar como referencia de área y desplazar a Endrick a la banda. Fue un tiro en el pie. Encima, a los pocos segundos el ingresado Schjelderup pinchó la pelota hacia la zona que Haaland jamás pierde y el goleador anotó el 1-0. Fue un mazazo. Todos en el estadio entendieron que la eliminación de Brasil era prácticamente inevitable. Mucho más después de que Haaland recibió por la izquierda y clavó la pelota abajo con un zurdazo. El descuento de Neymar apenas sirvió para quitarle el 10 a la actuación del arquero Nyland.
Dice adiós Brasil, incapaz de imponerse a los rivales europeos en las eliminaciones directas de los Mundiales: perdió las últimas 6. Pero esta historia trata de Haaland, el hombre que consume 6.000 calorías diarias a base de salmón y que finalizó tocando el bombo a la hora del ya mítico ?Row?, el nuevo ?Haka? planetario. ?Tenemos poquísimas chances ante Brasil?, había declarado tras la clasificación ante Costa de Marfil. Esas oportunidades dependían, sobre todo, de él. Y de que alguno de sus compañeros lograra poner la pelota en la ?zona Haaland?. Lo hizo Schjelderup. El Vikingo se encargó del resto. Que no fue otra cosa que escribir la página más gloriosa de la historia del fútbol noruego.
Fuente: Clarín






