Deportes

18/04/2022

Ortelli ya es leyenda: se despidió del Turismo Carretera a pura emoción

El siete veces campeón de la categoría colgó el casco en La Pampa, donde terminó 12° y fue ovacionado.

Una jornada histórica se vivió ayer en el autódromo de Toay. Una jornada a pura emoción y a pura pasión, que marcó la última función de Guillermo Ortelli como piloto. El siete veces campeón del Turismo Carretera y emblema de Chevrolet se despidió de las pistas acompañado por sus colegas, su familia y una multitud de fanáticos del automovilismo nacional, que no quiso perderse la oportunidad de alentarlo por última vez.
"¿Qué decir? Con lo que me hizo vivir la gente este fin de semana, con el apoyo de mi familia, de la gente de Salto y del equipo JP. ¿Qué más puedo pedir?", comentó emocionado quien a los 48 años se sentó por última vez detrás del volante de un auto de la máxima categoría local.
Ortelli fue el gran protagonista del fin de semana. Tanta locura desató su presencia en Toay, que al de Salto le costó ingresar el sábado al autódromo pampeano con su motorhome.
Tuvo que hacerlo a paso de hombre, porque la gente lo escoltó desde la ruta y no lo dejó solo en ningún minuto.
Y hasta se perdió la tradicional reunión de pilotos que le levanta el telón a cada fecha.
"No sé cómo agradecer tanto cariño y tanto respeto. Siempre me sorprende. Y ese es uno de los motivos de es- ta carrera. Me retiré en San Juan, pero debíamos una carrera como ésta, para que el público pudiera asistir y poder agradecerles todo el afecto durante tantos años", comentó en charla con Carburando antes del arranque de la actividad en La Pampa.
Y no fueron solo los fanáticos de Chevrolet, la marca de la que es ídolo y con la que consiguió sus siete títulos, los que se acercaron a despedirlo.
Los hinchas de todas las marcas reconocieron al bonaerense por su impresionante trayectoria y lo mucho que le dio a una categoría en la que debutó en 1994 y que lo tiene como el segundo más ganador. Hasta los de Ford, el clásico rival del Chivo, llevaron carteles y banderas con saludos para el bonaerense.
"En el TC vivimos un folclore muy pasional y hay mucha rivalidad, pero no existe la pelea ni la violencia. Por eso agradezco mucho el respeto de los hinchas de las otras marcas también: Ford, Dodge, Torino... Eso es impagable", reconoció un emocionado Ortelli.
Un rato antes de la final se dio el gusto de volver a recibir todo ese cariño. Porque "El Rey" se subió a la caja de una camioneta, con una gran corona en la cabeza, y se paseó por el autódromo saludando al público. Y la gente se acercó como pudo para tocarle la mano o al menos brindarle un gesto de apoyo a la distancia.
Guillermo recibió además un reconocimiento especial de la ACTC, que le entregó un trofeo con el número 408, el mismo que identificó su auto.
Esa cifra tiene un significado especial: es el número de competencias que el heptacampeón corrió en el TC.
Aunque había avisado que el principal objetivo del fin de semana era disfrutar, su espíritu competitivo no lo dejó correr por correr. "Sé que cuando me ponga el caso, voy a querer competir", había avisado. Así lo hizo. Salió a dar pelea y tras largar 28°, llegó a liderar la prueba por un par de vueltas antes de hacer el ingreso obligatorio a boxes para cambiar neumáticos y terminó en el 12° lugar.
"Siento que hice una carrera linda, de las que me gustan a mí, en la que siempre fui presionando e insistiendo", comentó Ortelli, quien tras cruzar la meta fue escoltado por los coches de sus colegas en su camino a boxes. Y esquivó a la gente que invadió la pista para saludarlo una vez más y tocar su coche al paso.
Para aumentar más su alegría, la victoria quedó en manos de su compañero de equipo, Agustín Canapino.
Mientras que Santiago Mangoni, el otro piloto del JP Carreras, se subió al segundo lugar del podio.
"Si hubiera tenido que elegir a alguien para que ganara esta carrera, habría elegido a Agustín. Conozco a este animal desde pichón. Su papá me dio un campeonato, una experiencia increíble y tengo los mejores recuerdos de Alberto", agregó Guillermo, que se fundió con un sentido abrazo con el arrecifeño. Sus palabras emocionaron a Canapino, quien con los ojos húmedos aseguró: "Mi viejo estaría muy feliz hoy".
Fue un domingo inolvidable. Para Chevrolet, que se llevó un doble podio y despidió a lo grande a una leyenda viva. Y para el automovilismo argentino, que disfrutó de la última función de Guillermo Ortelli como piloto. "Estoy feliz, no me guardé nada, lo di todo y me voy tranquilo. Ese es el premio más grande que me puedo llevar", sintetizó sus emociones. Y el automovilismo le dice gracias.
 

Fuente: Clarín

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