River revive de la mano de Coudet y la casa ahora está en orden con los cuatro triunfos consecutivos
Algunos retoques del nuevo técnico hicieron más eficaz al equipo y ya se ve una idea concreta de su sistema. Aparecen pibes como Meza y Pereyra y los viejos conocidos levantaron su nivel.
Afloraron las emociones en el Monumental cuando se divisó la cabellera blanca del Beto Alonso, ídolo eterno de River que hace 40 años inmortalizó un 2-0 a Boca en el que hizo los dos goles, uno con pelota naranja, la tarde de la vuelta olímpica en la Bombonera. Hubo recuerdos por Malvinas y homenaje a los ex combatientes. Y el domingo de Pascuas terminó con sonrisas y paz porque el equipo de Eduardo Coudet goleó a Belgrano de Córdoba para quedar en la segunda posición de su zona en la Liga Profesional y llegar envalentonado al debut en la Copa Sudamericana, que será el miércoles contra Blooming en Bolivia.
La victoria de River en Núñez no solo fue importante para confirmar el buen arranque de Coudet, que ganó los cuatro partidos que dirigió, sino también porque el equipo del Chacho mejoró bastante en el juego con respecto a los otros encuentros y venció a un duro rival, dirigido por Ricardo Zielinski, quien si bien ya había vuelto al Monumental, lo hizo por primera vez con Belgrano tras hacer historia en 2011. Pero el conjunto cordobés mostró una pálida imagen en Núñez. Solo Zelarayán dio la cara.
River suma confianza. Gana y lo hace bien y prácticamente no lo hace goles. De los últimos cuatro encuentros, apenas le hicieron uno (de penal, de Huracán), lo cual remarca la seguridad de Beltrán y de la defensa (que ayer tuvo a Bustos y Viña como laterales, ante las ausencias de Montiel, lesionado, y Acuña suspendido), especialmente de Martínez Quarta.
River fue dominante a partir de la posesión y el buen manejo de la pelota, a pesar de que el campo de juego no estaba bien, tras los recitales de AC/DC y el resembrado anticipado para que esté pronto en óptimas condiciones. También con la postura de jugar mayormente en campo rival. Y ya en la primera etapa pudo haber convertido más de un gol si Driussi, de buen partido, hubiera tenido más fortuna con la red. Y más allá de algunas lagunas paseras, resueltas por las intervenciones de Beltrán, sobre todo cuando respondió a un difícil cabezazo de Passerini, el equipo del Chacho se fue al descanso con la ventaja, que llegó recién cerca del final del primer tiempo.
Después de una jugada sucia en la mitad de la cancha, Galván, que había iniciado con una recuperación, terminó empujando el rebote que dio Cardozo ante la definición de Driussi. El Gordo, apoyado por Colidio, que volvió a la titularidad y se mostró más suelto como segunda punta, había tenido otras tres chances, pero una dio en el palo, otra se fue apenas desviada y la siguiente se la quedó el arquero de Belgrano, que tuvo bastante trabajo también por las desatenciones defensivas de sus compañeros.
Y eso quedó confirmado en el segundo gol de River, cuando hubo otro mal rechazo de Maldonado y Juan Cruz Meza lo aprovechó para poner la pelota en la cabeza de Colidio, quien volvió a convertir después de ocho meses y medio.
La mano de Coudet empieza a verse. No solo con el 4-1-3-2 que definió como esquema en el inicio de ciclo como entrenador de River, sino que empieza a tomar decisiones importantes y a darle cada vez más lugar a los pibes.
Ahora, rescató al chico Meza, que volvió a jugar en la Primera tras siete meses y tuvo una participación decisiva en el encuentro, jugando por derecha. E hizo debutar al delantero Lautaro Pereyra. También, con la inclusión de Colidio, que retornó tras una suspensión de dos fechas y jugó como para ganarse el lugar en la formación titular. Y dejó en cancha casi todo el partido a Galván, que le ofrece alternativas en el medio, y volvió a ser determinante. Redondeó el marcador con un toque sutil tras un exquisito pase de Aníbal Moreno.
Yael Falcón Pérez no adicionó minutos y terminó el partido con el tiempo cumplido. El Monumental deliró con la goleada y se acordó de Boca, el eterno rival al que recibe en dos semanas. La casa está en orden.
Fuente: Clarín






