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19/03/2026

Cambia el patentamiento de los remedios: se espera más variedad, pero no hay garantía de precios más bajos

El Gobierno derogó una norma del kirchnerismo que dificultaba el registro de medicamentos. Dicen que es para alinear el sistema argentino con los estándares internacionales.

Hace 14 años, las cámaras de laboratorios farmacéuticos y las propias empresas con sede en el país atraviesan tirones -entre unos y otros- con las propias autoridades de los gobiernos de turno-, por lo que todos llaman la ?resolución conjunta?, una normativa de 2012 que hasta ahora limitaba la variedad de productos farmacéuticos y biotecnológicos susceptibles de ser patentados, lo que -según se quejan algunos en el sector- facilitaba las copias de remedios. Ahora, en cumplimiento de un pedido expreso de Estados Unidos en el reciente acuerdo comercial bilateral, el Gobierno derogó esa normativa. 
El primer paso de lo que todos entienden como un cambio de modelo se dio ayer con la derogación de la resolución de 2012, texto que lleva el acuerdo de tres áreas del Estado: el Ministerio de Salud, el de Economía y el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI). 
La medida elimina las pautas que regulaban el examen de patentes de invenciones químico-farmacéuticas. Según el texto oficial, el objetivo es alinear el sistema argentino con estándares internacionales, fortalecer la protección de la propiedad intelectual y promover la innovación y la llegada de nuevos medicamentos. 
Mientras, las cámaras de la industria farmacéutica se expresaban sobre esta novedad, vale preguntarse si todo esto podría cambiar en algo la oferta de medicamentos disponible en las farmacias de Argentina; es decir, la variedad de marcas y presentaciones y -lo que más importa- los precios. 
El Gobierno explica que desde ahora, el mercado debería enriquecerse con más novedades, tanto con la llegada de nuevas marcas como de más moléculas (remedios) que hasta ahora no estaban disponibles en el país. Cuando se consulta por el impacto en el bolsillo (¿habrá un cambio sustancial o un reordenamiento, en ese sentido?) no hay tantas precisiones sobre los precios de los futuros medicamentos, más allá de una que compartió con este medio Alejandro Cacace, subsecretario de Reformas Estructurales (de la Secretaría de Simplificación del Estado, dependiente del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, área conducida por Federico Sturzenegger). 
Y es que el artículo 2 de la resolución dada a conocer este miércoles plantea un esquema "transitorio", que garantiza cierto statu quo: ningún dueño de una patente que a partir de ahora se registre en el país podrá impedir la venta o reclamar compensaciones económicas al responsable de un producto "copia" de ese original que ya se estuviera comercializando. El Gobierno cree que esto no es menor, pensando en los casos en que la versión nacional de cierto remedio (como pasa con varios de alto costo) sea más barata que el original. 
Sin embargo, para los medicamentos del futuro, los que todavía no existen, la cosa será distinta, explicó Cacace: "Desde ya, la patente es un monopolio por tiempo deter- 
minado, que genera el incentivo para que esa droga exista en primera instancia". 
Más allá de lo polémico o incorrecto de impulsar la existencia de copias, Clarín le repreguntó al funcionario por el tema precios. Sin copias, regirían los valores de los remedios originales, presuntamente más caros. Cacace en este punto fue enfático: "El problema de los altos precios de medicamentos en Argentina no son las patentes -casi inexistentes hasta ahora- sino por la concentración del mercado y la integración vertical con las droguerías y la distribución. Por eso impulsamos la venta online libre". 
En cualquier caso, la lectura de que habrá más variedad de remedios se basa en la premisa de que, hasta ahora, la Argentina tuvo vigentes medidas restrictivas para el patentamiento y que, levantadas esas barreras, nuevos actores se sentirán estimulados a aterrizar con sus productos acá. Una vez vencidos los plazos de vigencia de las patentes, los precios deberían bajar por la mayor competencia, entre otros etcétera. 
El argumento de que el ingreso de productos desde afuera promoverá que los precios bajen, es una realidad poco palpable por ahora, que se vino escuchando para más de un rubro. Sin embargo, el mundo farma tiene rasgos completamente propios, que vale la pena comentar. 
Uno de ellos es que, con esta derogación, el Gobierno está respondiendo a un pedido histórico de la industria multinacional con asiento en el país. Por eso se explica que, consultados por este medio, desde CAEME, la cámara que nuclea a esas empresas, hayan dicho que consideran "muy positivo todo avance que contribuya a fortalecer la seguridad jurídica y la previsibilidad en materia de propiedad intelectual" y consideraran "la actualización del marco normativo" como un paso "fundamental para generar un entorno más previsible para la inversión, la investigación, el desarrollo y la incorporación de avances en salud". 
Son empresas que hace años señalan que el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI, el organismo responsable) pone en valor las distintas restricciones normativas (como las de la resolución derogada ahora) cada vez que el laboratorio que solicita la patente es de bandera extranjera. 
Clarin reporta este tema desde 2023. Según datos oficiales del INPI para 2025, prácticamente no ha pedidos de patentamiento de farmacéuticas nacionales. Si bien la mayoría de los otorgamientos de patentamiento son a empresas extranjeras, la tasa de rechazo a esas compañías ronda el 90%. 
Considerando que es la ANMAT la que habilita que un remedio se pueda comercializar en el país, ¿por qué es tan importante esto del patentamiento? Por lo explicado arriba, y es que, si el creador de cierto remedio (o de cualquier otro producto) no puede patentar en el país donde pretende vender, su invención -al no estar protegida por el Estado- podría ser copiada por terceros. Con ese riesgo latente, ¿para qué molestarse en llevar su producto a ese lugar? 
La industria multinacional está a favor del cambio, pero la nacional se opone. 
Volviendo a la Argentina, en la vereda de las multinacionales los argumentos son interesantes y atendibles. Pero parafraseando las explicaciones de años de la industria nacional, esas copias, al mismo tiempo, dieron lugar a miles de puestos de trabajo y al desarrollo de un sector productivo y tecnológico importante, que en más de un caso está pudiendo incursionar en la exportación. 
El segundo argumento atañe obviamente a los precios, y así lo explicaron desde CILFA, la cámara más grande del sector. En primer lugar, destacaron que "uno de los principales problemas que debe enfrentar la industria para lanzar medicamentos genéricos o biosimilares son las denominadas solicitudes de patentes de "evergreening"; patentes que protegen innovaciones menores, relativas a medicamentos ya conocidos, pero que no aportan efectos terapéuticos ni ningún otro valor, salvo preservar monopolios y obstaculizar durante años el lanzamiento de medicamentos competidores". 
Luego de destacar la gran participación en el mercado que tiene varios biosimilares (copias) de remedios vendidos por esta parte del sector, dijeron que "los ahorros generados por el lanzamiento de remedios genéricos y biosimilares fueron estimados por la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) en US$ 2.214 millones anuales, a precios de septiembre de 2024. Si se agregan los ahorros generados por nuevos lanzamientos o moléculas no incluidas en el estudio de FIEL, el ahorro puede estimarse en uno US$ 3.321 millones para el año 2025".

Fuente: Clarín

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