En la Iglesia dicen que la distancia de Milei con los obispos dificulta la visita del Papa
Molesto por las críticas eclesiásticas, el Presidente hace dos años que no recibe a la cúpula del Episcopado. En paralelo, el canciller le entregó al papa la invitación.
El Gobierno parece estar muy interesado en que el papa León XIV visite el país. Hace dos semanas el canciller Pablo Quirno le entregó en mano al pontífice la carta de invitación del presidente de la Nación que se requiere para las visitas papales a los países. Además, homenajeó a Francisco ante su tumba y visitó el llamado Templo de la Iglesia Argentina en Roma. Pero esos gestos contrastan con la actitud de Javier Milei de no recibir en los últimos dos años a la cúpula del Episcopado, pese al pedido de audiencia, lo que podría trabar la concreción de la venida del pontífice, según admiten en medios eclesiásticos.
En pos de un acercamiento ante una relación fría y distante, el canciller convocó la semana pasada a la cúpula del Episcopado a una reunión de la que participaron su presidente, el arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, y su secretario general, el obispo auxiliar de San Isidro, Raúl Pizarro. Allí, precisamente, se analizó el vínculo y se destacó ?la importancia de establecer espacios institucionales de diálogo al servicio del bien común? y ?la honda significación espiritual y pastoral? de una eventual visita papal, según consignó un comunicado de la Conferencia Episcopal.
Las posibilidades de que León XIV venga al país cobraron entidad desde que el pontífice, a poco de ser electo, manifestó su deseo de hacerlo junto con Uruguay, los dos países de la región que Francisco no visitó, y Venezuela. También dijo que quiere ir a Perú, su patria adoptiva, donde durante 20 años ejerció primero como misionero y luego como obispo. Como se especula que la gira abarcaría a los tres países, se habla de noviembre de este año como fecha posible porque en octubre hay elecciones regionales en Perú y los pontífices no visitan países que están inmersos en procesos electorales.
El propio Milei lo había invitado a ir a León XIV en la audiencia que mantuvo en junio pasado. Pero en esa entonces la relación con los obispos argentinos era fría y distante porque no había recibido en diciembre de 2024 a la cúpula del Episcopado que quería presentarle los tradicionales saludos navideños que las autoridades de la Iglesia católica siempre le presentan al presidente de turno. Ni siquiera se excusó ni contestó la carta. Eso determinó que con ocasión de la última Navidad los obispos lo saludaran en una misiva que, en este caso, Milei sí respondió.
No faltan simpatizantes del Gobierno -y otros que no simpatizan tanto- que dicen que esto se explica por la mala relación de Milei con ellos.
Complica porque los obispos son muy críticos de aspectos de la gestión de Milei desde el comienzo. Señalan que, en cambio, no fueron tan severos con las administraciones peronistas. En la Iglesia dicen que el Presidente es poco tolerante a las críticas, aunque sean respetuosas y provengan de una institución tradicional. Y que, por mandato evangélico, no pueden dejar de abogar por los pobres.
Como contrapartida, Milei parece sentirse muy cómodo con la mayoría de los evangélicos que son de un perfil conservador. El último año tuvo tiempo para recibirlos e incluso rezar con ellos en la Casa Rosada -fue la primera vez en la historia del país que cristianos no católicos lo hacían en la sede del Gobierno- como también para reunirse con referentes de la comunidad judía, cuya espiritualidad aprecia especialmente.
Si el vínculo con la Iglesia católica argentina venía siendo frío, en la última semana pasó a glacial luego de que organismos de la Conferencia Episcopal -que agrupa a todos los obispos del país- se despacharon con una muy dura carta abierta a los legisladores respecto del proyecto del oficialismo de bajar la edad de imputabilidad a 14 años, que finalmente obtuvo la media sanción de Diputados y pasó al Senado para su aprobación.
En la declaración las comisiones de Pastoral Social y Carcelaria y Cáritas Nacional afirman que, ?si bien el delito existe y no es una opción no hacer nada?, constituye ?un error abordarlo desde propuestas simplificadoras? porque consideran que esta problemática requiere un abordaje integral, a partir de ?un debate serio y responsable?, sin ?oportunismo electoral ni manipulación del malestar social?.
En cambio, la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas que agrupa al 85% de los cultos evangélicos del país, expresó su apoyo a la baja de la edad de imputabilidad, aunque señaló que ?debe entenderse como una medida de protección excepcional? y advirtió que ?la aplicación de penas será insuficiente si no se acompaña con políticas públicas que atiendan la raíz del problema?.
En el medio, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, agitó la interna católica al afirmar en la red social X que se había reunido con el obispo castrense, Santiago Olivera, y los capellanes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, quienes ?coincidieron en la importancia de avanzar en la baja de imputabilidad para que los menores que cometen delitos graves enfrenten las consecuencias de sus actos?.
Desde el Obispado Castrense aclararon luego que sus miembros consideran que los menores que cometen delitos graves no pueden estar libres, pero que ello no implica que vayan a cárceles con mayor tes, sino a establecimientos específicos donde reciban la asistencia adecuada para su reinserción.
El acercamiento que Milei procura con León XIV empieza a asemejarse al vínculo del presidente Carlos Menem con la Iglesia Católica, quien construyó una intensa relación con Juan Pablo II de la mano de su alineamiento antiabortista con el Vaticano en los foros internacionales, pero estaba distanciado del Episcopado que lo criticaba por la pobreza y la corrupción.
Es así, a casi un año de la elección de Robert Prevost, Milei parece tener claro que Francisco tuvo mucho que ver con su elección -lo puso en escena- y que León XIV sigue la línea eclesial y social de su antecesor.
Por eso, el homenaje de Quirno a Francisco es particularmente significativo. Más aún: en la Iglesia notaron que estuvo muy bien asesorado porque depositó en su tumba un ramo de rosas blancas, una flor que para Jorge Bergoglio tenía una gran significación: le aparecía un cuando le rezaba a santa Teresita pidiendo su intercesión.
Fuente: Clarín






