Reserva Ecológica, el pulmón de la Costanera Sur que cumple 40 años
En el año de su 40° aniversario, la Reserva Ecológica Costanera Sur recibió una distinción que tiene un valor fundamental para el ecosistema y la biodiversidad que conforma este pulmón verde porteño: ocupa el noveno puesto mundial entre los mejores sitios para avistaje de aves y quedó sexta entre las reservas naturales de Sudamérica.
En el año de su 40° aniversario, la Reserva Ecológica Costanera Sur recibió una distinción que tiene un valor fundamental para el ecosistema y la biodiversidad que conforma este pulmón verde porteño: ocupa el noveno puesto mundial entre los mejores sitios para avistaje de aves y quedó sexta entre las reservas naturales de Sudamérica. El ranking fue elaborado por la empresa aseguradora de viajes británica All Clear, a partir del análisis de 115 destinos de observación de aves en todo el mundo. Y se analizaron ocho indicadores de lugares de observación de aves reconocidos mundialmente: cantidad de especies, cantidad especies destacadas, especies sobresalientes (raras, únicas de la zona, entre otros valores), temperatura, viento y lluvias, e incluso distancia del aeropuerto más cercano y el costo diario estimado para los turistas. Sudamérica domina el ranking, con seis destinos entre los veinte mejores del mundo. Perú ocupa los dos primeros lugares con el Parque Nacional del Manu -al este de Lima y al norte de Cusco, Patrimonio de la Humanidad Unesco, con una superficie de 1,5 millón de hectáreas- y la Reserva Nacional Tambopata, casi en el límite con Bolivia, reconocida por la población de loros y guacamayos y con una extensión de casi 280 mil hectáreas. Con otras dimensiones y la característica de ser una reserva ecológica urbana, Costanera Sur tiene 300 hectáreas y 351 especies de aves relevadas. Desde el Club de Observadores de Aves de la Reserva entienden que en los últimos años se vieron algunos cambios que explican también el lugar que ocupa en el listado. ?Por ejemplo, el circuito de pasarelas, que se amplió. Esto permite tener más y mejores miradores. Además se sumó una tendencia entre los avistadores de todo el mundo, porque vienen a Argentina a ver aves en el Litoral y en el Sur y suman uno o dos días en la Ciudad para conocer la Reserva?, explica Simón Tagtachian, fotógrafo y referente de esta actividad. De esta manera, se amplifica su difusión. La cantidad de aves que se pueden ver en la Reserva está muy asociada a la humedad, al agua. En los últimos años se fueron recuperando dos de los tres espejos de agua que, por efecto de la sequía, se habían secado. Las lagunas de los Patos y de las Gaviotas se regulaban con las lluvias. La de los Coipos, con agua del Río de la Plata, lo que le permite conservar sus niveles. Por este motivo, el equipo de conservación de la Reserva puso en marcha un complejo plan hidráulico para que todas las lagunas quedaran abastecidas por el río. Esto se ve reflejado en el número de aves: según el relevamiento del Club de Observadores de Aves que depende de Aves Argentinas (una organización centenaria) hay 351 especies, sin contar las que se consideran ?escapadas?, que no son autóctonas y pasaron por la Reserva (por ejemplo, un guacamayo, producto del tráfico ilegal). ?Como la reserva tiene diferentes hábitat, esto convoca a aves de diferentes regiones. Por eso la diversidad y la cantidad. Son cuatro habitat: lagunas y bañados, juncales y matorral ribereño, cortaderal -pastizales pampeanos- y bosques de alisos y sauces?, describe Tagtachian. También se ven en la Web Coarecs y en la cuenta de Instagram @coaregs, donde también se publican visitas guiadas y actividades. Las 351 especies de aves fueron relevadas desde la inauguración de la Reserva Ecológica, en 1986. Anualmente se ven más de 200. En 2022 se vieron 219; en 2023, 228; en 2024, 236 y en 2025 fueron 244. Entre enero y junio se vieron 200. La historia de la creación de la reserva es pura fuerza de la naturaleza. En esa zona de Costanera Sur se arrojaban escombros y restos de obra de la construcción de la red de autopistas porteñas impulsada por un plan de Vialidad diseñado durante la dictadura militar (1976-1983). La idea era ganar tierra al río para construir el Centro Administrativo de la Ciudad. Con el proyecto abandonado comenzó a darse el proceso de crecimiento espontáneo de la vegetación. En junio de 1986, el lugar fue declarado ?Parque Natural y Zona de Reserva Ecológica?. La Subsecretaría de Ambiente porteña informó que hay más de 2 mil especies de flora, fauna y hongos. ?Es el área natural protegida más visitada del país. Más de dos millones de vecinos, turistas y estudiantes la recorren anualmente?, confirmaron. En los últimos años hubo muchas obras destinadas a la infraestructura y la difusión. En junio se inauguró un Centro de Recepción de Visitantes e Interpretación. Y respecto a los incendios forestales, Ambiente informó que ?se recuperó y modernizó la red contraincendios, que atraviesa más de 10 kilómetros de caminos internos. Hay 16 brigadistas forestales certificados y personal técnico especializado?, detallaron. Durante años, los incendios asolaron la reserva. Se puede visitar un vivero de especies nativas y se sumaron pasarelas y miradores. Aves Argentinas y Fundación Vida Silvestre mantienen aquí una presencia activa: desde 2011, un centro de rescate ya recibió más de 7.200 animales de diversas especies. La Reserva abre de martes a domingos de 8 a 18, con entrada gratuita. Para hacer visitas guiadas de 90 minutos hay que inscribirse: buenosaires.gob.ar/gcaba_historico/visitas-guiadas-particulares. Además se organizan recorridos nocturnos para grupos de estudiantes de secundario, terciario y universitario, a la luz de la luna -durante el viernes más cercano a luna llena- y los sábados. Para anotarse: buenosaires.gob.ar/gcaba_historico/visitas-nocturnas.
Fuente: Clarín






