Suman 41 mil los desaparecidos en Venezuela: desesperada búsqueda de sobrevivientes entre los escombros
La tragedia que golpeó al país caribeño se encamina a constituir una de las peores de su historia en cantidad de víctimas y daños. Desnudó carencias de equipos especiales y a nivel sanitario.
Grupos de rescatistas, integrados por civiles voluntarios y bomberos, con graves carencias de equipos adecuados, buscaban sobrevivientes este jueves entre los escombros de cientos de edificios desplomados como consecuencia de los peores terremotos que asolaron a ese país en un siglo, 24 horas antes.
Según datos oficiales, suman 235 los muertos y 4.300 los heridos, pero son cifras en extremo relativas. Hay al menos 41.000 personas desaparecidas, un dato que se mantenía un día después del desastre y que, según los especialistas, estaría indicando la dimensión dramática que tendrá como saldo este gravísimo episodio.
Un día después, los rostros somnolientos y asustados de los caraqueños, tras haber vivido el horror de una noche que nunca olvidarán, amanecieron este jueves haciendo colas en las estaciones de gasolina y supermercados para abastecerse, por temor a que les falte el combustible y la comida para sobrevivir a la tragedia que los dejó literalmente en la calle.
La tragedia se produjo en un día feriado por la conmemoración de la Batalla de Carabobo, con la gente en sus casas, muchos de ellos presenciando el partido que disputaban Brasil y Escocia. El impacto también se vio agravado por la ausencia de normas de construcción antisísmica en buena parte del país, donde hay edificios muy antiguos y por las dificultades para disponer de equipos especializados de rescate en las primeras horas posteriores al desastre.
Un rescatista entrevistado por la Cadena SER de España, Moisés Belloch, dijo que están operando con deficiencias logísticas y falta de equipos adecuados. En varios puntos afectados, vecinos y policías comenzaron los rescates con recursos improvisados, solicitando cuerdas, linternas y herramientas básicas para intentar llegar a las personas atrapadas entre los escombros.
Los terremotos, de magnitud 7,2 y 7,5 se encuentran entre los más fuertes que han golpeado Venezuela en más de un siglo y pudieron sentirse en toda la región. La región costera de La Guaira, al norte de Caracas, la capital, registró algunos de los daños y víctimas más graves, según las autoridades.
Al cierre de esta edición, el régimen registró 235 muertos y 4.300 heridos.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) dijo que el primer terremoto, de magnitud 7,2, tuvo su epicentro al oeste de Morón, en la costa caribeña del país, unos 170 kilómetros al oeste de Caracas. El sismo ocurrió a una profundidad de 22 kilómetros. Apenas poco menos de un minuto después, el USGS reportó un segundo terremoto de magnitud 7,5, con una profundidad de 10 kilómetros y un epicentro a 16 kilómetros al suroeste de Morón.
Aunque Venezuela se encuentra cerca de múltiples fallas geológicas, su posición entre las placas Sudamericana y del Caribe hace que los terremotos de gran intensidad sean mucho menos frecuentes que en otras partes de América Latina. Algunos especialistas sostienen que pudo tratarse no de dos terremotos, sino de uno extendido y con dos epicentros. Es materia de estudio en adelante, aclaran.
El anterior mayor terremoto de la historia del país se produjo en enero de 1929, con una magnitud de 6,9 en la escala de Richter. El sismo disparó un tsunami que destruyó la ciudad de Cumaná, en el estado Sucre, y dejó 800 muertos.
Esta tragedia que se anuncia como muy superior en el nivel de daños y víctimas, obligó a evacuar edificios en lugares tan lejanos como la Amazonia brasileña, a unos 1700 kilómetros de Caracas, donde el principal aeropuerto del país resultó dañado y fue cerrado, lo que dificultó la llegada inmediata de ayuda.
En La Guaira, el maestro jubilado Juan Alberto Mendaño trepó entre los restos y pasó junto a un cadáver cuando vio a una mujer que estaba atrapada y hacía señas con la mano pidiendo ayuda. ?Dios quiera que la rescaten pronto?, dijo Mendaño. ?La escuchábamos gritar y no podíamos hacer nada?. En otro complejo de apartamentos dañado, los residentes gritaban los nombres de personas desaparecidas: ?¡Mirna! ¡Marquitos!?.
Ofertas de ayuda llegaron desde países alrededor del mundo, incluso de Estados Unidos, que a comienzos de año capturó al entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en una sorpresiva operación militar.
El desastre natural supone un gran desafío para la presidente encargada, Delcy Rodríguez, la exvicepresidente de la dictadura chavista que asumió el cargo en enero tras la captura de Maduro. Venezuela enfrenta un profundo desorden económico desde hace más de una década, y muchas personas rechazan la legitimidad del movimiento político que representa la dirigente porque consideran que el país continúa bajo un régimen autoritario.
El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, hermano de la jefa de Estado, dijo que las autoridades estaban trasladando equipos de rescate desde otras partes del país hacia La Guaira, calificada como ?zona de desastre? por el régimen.
?Hay decenas de edificios colapsados y estamos en este momento en labores muy arduas de rescate para salvar las vidas que Dios nos permita salvar?, indicó Rodríguez. Imágenes de la televisora estatal mostraron a tres niños, cubiertos de polvo pero con vida, que recibían ayuda para salir de entre los escombros en La Guaira.
Los datos oficiales indican que serían 346 los edificios que se desplomaron, entre ellos diez grandes torres en la capital venezolana. Otras construcciones que siguen en pie sufrieron daños que las hacen inhabitables. Mucha gente está, por ello, acampando en las plazas.
?Teníamos miedo de que los edificios se nos vinieran encima?, dijo María Cristina Díaz, una trabajadora de limpieza de 41 años. ?Pasamos frío. Mi mamá, mi hija y yo no pegamos un ojo, pero no queríamos pasar la noche solas en casa?.
?Hemos tenido que dormir en el Parque del Este con mi familia dentro del auto porque mi apartamento está tan dañado que no sabemos si se puede desplomar con otro sismo?, relató a Clarín un vecino de Los Palos Grandes que acampó con su familia en el estacionamiento del parque público.
La tragedia puso en evidencia la precariedad de los servicios de atención a los ciudadanos. Caracas no cuenta con suficiente alojamiento para los damnificados ni un cuerpo de bomberos para atender emergencias de gran escala. Esto ha obligado a los vecinos a pasar la noche removiendo concreto a mano, iluminados apenas con teléfonos móviles y plantas eléctricas privadas ante la falta de maquinaria pesada oficial.
Pero el impacto en el servicio sanitario es más grave. Los hospitales públicos de Caracas presentan desabastecimiento de materiales, medicina y equipos médicos, por lo que la atención de los heridos es casi nula.
Fuente: Clarín






