Internacional

16/11/2020

Trump dijo por primera vez que ganó Biden, pero volvió a insistir en el fraude

Escribió en Twitter que el demócrata se impuso en unas "elecciones amañadas". Obama reiteró que la postura del mandatario republicano "dejará daños"

Ocho días después de que se anunciaron los resultados de la elección presidencial en Estados Unidos, Donald Trump pareció admitir su derrota en un tuit publicado ayer, aunque no tardó en dar marcha atrás y denunciar de nuevo un fraude masivo sin dar ninguna prueba. 

En medio de una larga serie de airados tuits y retuits, el magnate republicano se refirió explícitamente por primera vez a la victoria de su rival demócrata, Joe Biden. 

"Él ganó porque la elección fue amañada", escribió Trump en referencia al exvicepresidente de Barack Obama. 

El jefe de la Casa Blanca volvía así a su hipótesis de un fraude masivo -que no ha sido respaldada por ningún dato concreto-, aunque las dos primeras palabras de su tuit (?Él ganó?) llamaban la atención por ser la primera vez que las pronunciaba tras el anuncio de los resultados. 

Pero poco más de una hora después, y frente a la avalancha de reacciones suscitadas por su mensaje, replicó enérgicamente en el otro sentido. "Solo ganó a los ojos de los MEDIOS FAKE NEWS", lanzó. 

?¡No concedo NADA! ¡Tenemos todavía un largo camino por recorrer! ¡La elección estaba AMAÑADA!?, añadió el presidente saliente, quien ha fracasado en su intento de ser reelegido, al contrario que sus tres predecesores Barack Obama, George W. Bush y Bill Clinton. 

Varios de estos mensajes llevaban una etiqueta de Twitter que alertaba que "esta denuncia de fraude electoral es controvertida", como ha ocurrido con frecuencia con sus últimas publicaciones. 

El viernes, Trump ya se había referido por primera vez -aunque a medias- a la victoria de su adversario demócrata al dejar entender, antes de retractarse, que él ya no estaría más al frente de la gestión de la crisis del coronavirus después del 20 de enero, día de la toma de posesión presidencial. 

Desde el mismo 3 de noviembre, cuando todavía no se conocían todos los resultados, Trump ha adoptado una postura muy beligerante, prometiendo una verdadera guerra judicial. 

Miles de seguidores suyos se manifestaron en Washington el sábado para apoyar sus acusaciones de fraude en una protesta mayormente festiva que acabó con algunos enfrentamientos con grupos rivales. Al menos 20 personas fueron detenidas, según medios locales, incluyendo cuatro por infringir la ley de armas de fuego y una por violencia contra un policía. 

Pero en cuanto se hizo pública la victoria de Joe Biden, el 8 de noviembre, la mayoría de los dirigentes del planeta felicitaron al demócrata, reforzando la idea de que nadie -ni en Estados Unidos ni en otro lugar- se tomaba verdaderamente en serio las acciones judiciales emprendidas por el equipo de Trump. 

A falta de pruebas que acrediten su hipótesis de que hubo fraudes electorales masivos, la mayoría de estos recursos han sido rechazados por los tribunales. 

Los resultados de todos los estados ya fueron anunciados por las grandes cadenas de televisión del país. Biden consiguió 306votos electorales, contra los 232 del presidente saliente: justo las mismas cifras, pero a la inversa, que en la victoria del magnate republicano -calificada entonces por él como un ?maremoto?- frente a Hillary Clinton, en 2016. 

Y varias autoridades electorales locales y nacionales, entre ellas, la Agencia de Ciberseguridad y de la Seguridad de las Infraestructuras (CISA), que depende del Departamento de la Seguridad Interior, han rebatido frontalmente las acusaciones de irregularidades vertidas por el presidente. 

"La elección del 3 de noviembre fue la más segura de la historia de Estados Unidos", afirmaron en un comunicado conjunto. "No existe ninguna prueba de un sistema de voto que se haya borrado, perdido o cambiado papeletas, o que haya sido pirateado de ninguna forma". 

El exmandatario demócrata Ba- rack Obama dio, por su parte, un paso el frente en los últimos días para denunciar la actitud de su sucesor, de la que no hay precedente en la historia política moderna de Estados Unidos

"Cuando Donald Trump ganó [en 2016], me quedé despierto hasta las 2.30 de la mañana y lo llamé para felicitarlo", recordó ayer durante una entrevista con la cadena CBS. 

Pese a reafirmar que no tiene ninguna duda sobre cuál será la resolución de esta enrarecida transición política en Washington -"Joe Biden será el próximo presidente de Estados Unidos", aseguró-, el expresidente lanzó una advertencia. "Esto deja daños", criticó al lamentar el silencio de los legisladores republicanos. "Hay millones de personas que piensan: ?Debe haber trampas porque el presidente lo ha dicho".

Fuente: La Nación

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