Negocios y economía

06/12/2019

Aceitera Vicentin: por "estrés financiero" busca renegociar deudas por $23.340 millones

Su principal acreedor es la banca pública, con 86% de los pasivos. Dijo que fue afectada por las altas tasas de interés y "las crisis recurrentes".

El rumor se regó como pólvora en pocas horas: la aceitera Vicentin, una de las principales agroindustrias de la Argentina, había entrado en cesación de pago a sus proveedores. Cientos de productores, corredoras de granos y empresas vinculadas al negocio de la exportación encendieron sus luces de alarma y finalmente en la mañana de ayer la propia compañía emitió un comunicado en el que confirmó que había "iniciado un proceso de reestructuración de pagos a partir de una situación de estrés financiero que afecta actualmente a la empresa".

De todos modos, Vicentin -con una facturación anual de alrededor de u$s3.000 millones- hasta ayer no mostraba ningún tipo de inconveniente o atraso en el pago a sus acreedores, incluso, según se desprende del último informe del BCRA, a la fecha no cuenta con ningún cheque rechazado. A la par, su deuda bancaria que asciende a poco más de $23.340 millones se encuentra toda en situación 1 (sin atrasos en los pagos), de ese total el 79% está contraída con el Banco Nación y el 7% con el Banco Provincia, el resto está atomizado entre diversas entidades bancarias. Así es que hoy los principales acreedores de la compañía son los bancos públicos.

Quizás la única señal a tener en cuenta fue que durante noviembre pasado la empresa anotó apenas 331.000 toneladas de DJVE (declaraciones juradas de ventas al exterior), mientras que otras compañías registraron en el mismo período más de 3.300 toneladas (por ejemplo Cargill) y otras 2.100 toneladas (ACA). Un dato llamativo porque en estos últimos días antes del cambio del gobierno, productores y empresas exportadoras se están apurando a concretar ventas antes del inminente aumento de las retenciones.

Mientras tanto fuentes de la firma explican que justamente recurrieron a esta medida antes de que el panorama se torne aún más complicado y que por el momento solo está en conversaciones con los bancos acreedores. A su vez el comunicado oficial enviado por la empresa detalla: "Vicentin lleva invertidos más de 900 millones de dólares en la actividad productiva en el país en los últimos 10 años, esas inversiones efectuadas en sus plantas de molienda, biodiésel, etanol y en los puertos para promover la logística operativa han tenido un correlato positivo en el aumento significativo de las toneladas de molienda y exportación pero se han visto negativamente afectadas por un contexto de crisis recurrentes, aumento de tasas de financiamiento, cierre de mercados y el incremento permanente del costo argentino".

Un capítulo aparte son sus acreedores por afuera del sistema bancario, es decir, los productores que le vendieron sus granos, las firmas de logística, servicios e insumos que hoy dependen de la continuación y cumplimiento de esta empresa que tiene 90 años de trayectoria en la Argentina y es liderada por el ex presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, Alberto Padoán. Para todos ellos por el momento no hay una respuesta certera y desde la empresa, más allá de que intentan llevar tranquilidad, no establecen ningún tipo de plazo para el pago de las obligaciones asumidas que alcanzarían los u$s350 millones. Antes buscan negociar con los bancos.

Para cuantificar lo que significa el default de Vicentin solo hace falta detallar su negocio. La firma es uno de los principales jugadores en el negocio de molienda de oleaginosas con una capacidad de 29.500 toneladas diarias, incluyendo su participación en la planta de biodiésel Renova que tiene en asociación con la multinacional Glencore. Del total de su facturación anual que ronda los u$s3.000 millones, el 85% corresponde a exportaciones. La molienda de oleaginosas representa un 85% de sus ingresos, el 15% restante se distribuye entre biocombustibles 7% y otros (fundamentalmente trading de cereales) el 8%.

Es además el mayor ?crusher? de Argentina en términos de capacidad instalada y es la mayor productora de biodiésel del país y está entre los diez exportadores más grandes de Argentina y entre los primeros cinco de su sector.

A su vez, el grupo cuenta con dos terminales portuarias sobre el río Paraná, a través de la cual canaliza sus exportaciones.

Por otra parte Vicentin tiene bajo su órbita al frigorífico de carne vacuna FRIAR y en el segmento lácteo a ARSA, la sociedad con la que compró el negocio de postres y yogures a SanCor. Rápidamente desde la casa matriz salieron a despegar de la situación a ambas compañías y aclararon que ninguna está siquiera cerca de la cesación de pagos.

Finalmente, con este escenario planteado desde el sector se arriesgan en proyectar que la salida más conveniente para la empresa sería vender alguno de sus cuantiosos activos. La planta de biodiésel Renova sería número puesto ya que su socio, la multinacional Glencore, contaría con la espalda financiera necesaria para quedarse con el otro 50% a cambio de una millonaria cifra que ayudaría a Vicentin a salir de su laberinto.

Fuente: Ámbito Financiero

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