Negocios y economía

19/11/2020

Advierten que en Navidad podrían faltar juguetes por las trabas para importar

Según una cámara del sector, les impidieron traer al país el 80% de la mercadería prevista. Y, como la industria local no da abasto, alertan que para las Fiestas la gente podría hallar muy pocas opciones, con precios disparados. En el Gobierno lo niegan

A sólo 35 días de la Nochebuena, y a unas pocas semanas de que padres, tíos y abuelos salgan en masa a buscar regalos para los chicos, el rubro más tradicional de los obsequios está envuelto en incertidumbre. Se trata de los juguetes y la gran duda es si habrá desabastecimiento, por una combinación de trabas para importarlos y problemas en la producción local. 
Importadores y jugueterías ya alzan la voz anticipando un diciembre crítico, con góndolas semivacías, pocas opciones y encima a precios que por la escasez podrían dispararse. Pero desde la industria local y el Gobierno, aunque admiten inconvenientes, descartan un escenario tan negativo. 

Las señales de alarma llegan desde la Asociación Argentina de Empre sas de Juguetes y Afines (Aadeja), que agrupa a importadores, conocidas jugueterías y a algunos fabricantes. Su titular, Alejandro Caffaro, aseveró a Clarín: "El panorama es sombrío. Sin una solución urgente, habrá escasez. Los chicos van a quedarse sin juguetes en Navidad. Y miles de jugueterías, en peligro de desaparecer ante una caída de ventas que podría superar el 50% en un mes clave". 

¿Por qué ocurriría eso? En la entidad lo explican así. El Gobierno, según denuncian, viene demorando "arbitrariamente" y "sin justificación" la aprobación de los permisos de importación y mantiene así trabado el ingreso del 80% de lo que buscaban traer para este fin de año. "Entran cantidades homeopáticas y de forma imprevisible", se queja Caffaro. 

Por otro lado, en la Aadeja aseguran que toda esa mercadería no podrá en estas Fiestas ser sustituida por la industria nacional. Es que, por la pandemia, aquí las plantas aún no logran trabajar a pleno y encima sufren faltantes de piezas e insumos clave, todo lo cual demora hasta 60 días las entregas, según argumentan. 

"Lo importado es clave. Siempre fue el 60% del mercado, lo más publicitado y en muchos casos no tiene sustituto. Sin eso, habrá góndolas vacías y precios más caros", dice Caffaro, dueño de la cadena Osito Azul. 

De ocurrir eso, todo lo importado sin reemplazo nacional sería lo primero en escasear. Típicamente, los juguetes mecanizados, electrónicos o a radiocontrol. También los inflables para pileta y buena parte de los de marcas de afuera, desde Paw Patrol y Barbie hasta Avengers y Lego. 

"Son los que salen más en TV y los más pedidos", define un juguetero experimentado, que dice estar ya "estirando" en las góndolas la mercadería que tiene para cubrir los huecos. 

En cambio, podría resultar más fácil adquirir los productos que se fabrican acá, como muñecas, camiones, masas, juegos de encastre, monopatines, triciclos, andadores, toboganes y hamacas, entre otros. 

En la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), que agrupa a los fabricantes locales, prefieren definir el panorama como "atípico" y "de transición" entre un modelo de importación excesiva y una nueva etapa que busca priorizar la oferta local para que recupere terreno. 

El problema pareciera estar en los tiempos que esa transformación demanda, más aun en el contexto actual. "Nos estamos preparando para aumentar fuerte la producción, pero volver todos a funcionar las 24 horas sin capacidad ociosa será un proceso gradual", explicó a Clarín Emmanuel Poletto, el presidente de la CAIJ. 

Según el empresario, por la cuarentena las plantas pasaron meses sin funcionar y aún tienen mucho personal inactivo. Y además, están con "problemas de abastecimiento de plásticos, el insumo principal". "Entonces, se están enfocando en producir menor cantidad de modelos, y eso puede afectar la variedad de productos", detalló Poletto. Pero afirmó que, aún en estas condiciones, y dado que "por la crisis había stocks", habrá juguetes para los chicos. 

"Hay buena expectativa. Había jugueterías que tenían el 90% de sus productos importados, y hoy quizás deberán rearmarse. Pero no habrá escasez. Caminando y buscando online, la gente encontrará qué regalar, con opciones desde $ 250", confía Poletto, quien proyecta -para la mercadería nacional- precios 40% a 45% mayores que los de un año atrás. 

Similar optimismo se escucha en el Ministerio de Desarrollo Productivo, organismo a cargo del régimen de importación, donde niegan trabas y demoras arbitrarias. Según explican, en todo el comercio exterior, el 92% de los pedidos de importación se autorizan en menos de 72 horas hábiles y el resto queda pendiente por "errores de carga, inconsistencias y faltantes de información", por no pasar controles o por "indicios de actitudes desleales". "No se están realizando exigencias o imponiendo criterios adicionales", aseguran. 

Y, respecto de los juguetes, afirman: "El mercado hoy viene creciendo en su demanda y estamos acompañando sus requerimientos para sostener ese crecimiento según las previsiones que informa el sector, tanto para juguetes de producción nacional como para importados. En este marco, no vemos que haya indicios de faltantes en las cantidades a abastecer". Pero en Aadeja replican: "Eso no es lo que ocurre. Si los permisos salieran, ¿para qué reclamaríamos?". 

En pocas semanas se sabrá cuál de los pronósticos acertó. Mientras tanto, para los más precavidos, anticipar la compra no parece mala idea.   
 

Fuente: Clarín

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