Negocios y economía

30/03/2026

Avenida Avellaneda, el centro comercial de Flores que pierde ventas y donde cierran cada vez más locales

Es uno de los polos textiles más importantes de la Ciudad. A la caída del consumo se suman las compras online de ropa china y que llegan menos tours de comerciantes desde el Interior.

En la zona de la avenida Avellaneda, uno de los circuitos de venta de indumentaria más importantes de la Ciudad, los comerciantes coinciden en algo: las ventas presenciales siguen en baja y están cerrando locales. 
En las galerías y comercios de Flores, donde era habitual ver pasillos llenos y compradores llevándose bolsones de mercadería, ahora aparecen cada vez más carteles de "Se alquila" y puestos vacíos. 
El cambio se empezó a notar con fuerza el año pasado y, según quienes trabajan en la zona, los primeros meses de este año no trajeron la recuperación esperada. Las ofertas de plataformas chinas como Shein tienen que ver, pero también incide que, con menos clientes, los comercios también les rinde mejor vender online. 
"Somos propietarios. Estamos acá desde 2011 y hoy no puedo ni pagar la luz", contó a Clarín Elisa, de un local en una galería ubicada en avenida Avellaneda 2771. "Los impuestos son muy altos y nos está costando. Habíamos abierto antes de las fiestas porque las ventas habían caído mucho, pero nos clausuraron", agregó. 
En muchos negocios coinciden en que la circulación de clientes bajó notablemente, incluso en meses que históricamente eran fuertes para el circuito mayorista. 
Iván, uno de los propietarios de Blanquera Riveros, aseguró a Clarín que el cambio se nota desde hace tiempo. "Las ventas vienen muy bajas desde el año pasado. La gente ya no viene a comprar, compra todo desde la casa", dijo. 
Según contó, el impacto se notó incluso en períodos clave. "A esta altura yo tendría que tener el local lleno. Ni en diciembre hubo gente como antes", explicó a Clarín. 
Recordó además que durante años llegaban compradores de distintos puntos del país y de la región. 
"Antes venía mucho tour de compras del Interior, de Uruguay, de Brasil. Ahora hay alguno que otro, pero no como antes", agregó. Según dijo, el contexto también impactó en la estructura de los comercios. 
"Muchos locales cerraron o tienen menos empleados". 
"El gran dilema en el barrio es que ya no pueden ingresar los micros de tour de compras. Ahora los dejan por Dellepiane y ya no vienen hasta acá", explicó a Clarín Elio M., de la zapatería Sancar, ubicada en avenida Avellaneda y Bogotá. 
"Estoy acá hace 26 años y se nota mucho la diferencia", agregó. 
La misma situación describió María Isabel Mamani, encargada del local CLV, en Argerich 544. "Antes sabíamos que a la mañana venían los colectivos. Hoy en día, no", ledijoa Clarín. "Si alguien viene del Interior tiene que caminar diez cuadras cargando bolsas de mercadería porque no los dejan estacionar acá", señaló. De acuerdo con su experiencia, la caída fue fuerte. "Del 100% de gente del Interior que venía antes, hoy estará viniendo el 30%", aseguró a Clarín. 
Muchos comerciantes también mencionan que la forma de comprar ropa cambió. Las redes sociales y las ventas online ganaron terreno, algo que para algunos negocios funciona como complemento pero que también redujo la cantidad de clientes que se acercan personalmente. 
"Las ventas online ayudan, llegamos a gente que capaz no conocía la marca", explicó Mamani a Clarín. Pero aclaró que el modelo también tiene límites. "No es lo mismo ver el material o la calidad que comprar por una foto", dijo. 
También señaló que el crecimiento del comercio digital generó más emprendedores que venden desde sus casas, sin los costos de mantener un local. "Un local en Flores es caro. Muchos venden desde su casa y pueden ofrecer precios más bajos", agregó. 
El descenso en la actividad también se siente en otros comercios del barrio. "Se siente mucho la baja de las ventas, bajó un montón", contó a Clarín Nélida Silvana, encargada de Núcleo, un comercio ubicado en Nazca 460. 
Según dijo, el impacto es general entre los comerciantes. "Yo hablé con mucha gente que tiene comercios acá y todos dicen lo mismo", explicó. La encargada aseguró que el descenso fue fuerte en el último tiempo. "La venta habrá bajado más de un 60%", afirmó a Clarín. 
Además, mencionó datos que circulan entre comerciantes de la zona. "Escuché que entre enero y febrero cerraron más de 280 locales", agregó. Por su parte, Oscar Marinelli, dueño de la marca Longboard y con 26 años trabajando en la zona, también ve una combinación de factores. 
"Todavía no arrancó la temporada de invierno. La ropa depende mucho del clima: si no hace frío, nadie compra camperas", explicó a Clarín. Pero señaló que el problema es la caída general en las ventas. "Cuando se retrae la venta todo se te hace una bola de nieve: el alquiler, la luz, todo suma", dijo. 
Mientras esperan que arranque la temporada fuerte, muchos comerciantes miran con preocupación el movimiento de las galerías y los cierres. 
En una zona que durante años fue escenario de multitudes comprando ropa mayorista, hoy el panorama es distinto, con menos compradores, más locales vacíos y la incertidumbre sobre cómo seguirá el negocio en los próximos meses.

Fuente: Clarín

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