El algodón logró una cosecha récord pero sin compradores
Argentina pasó de importador a exportador. Casi no hay demanda: la industria textil está paralizada.
En el Chaco al algodón lo llaman por su nombre en guaraní, mandiyú. Y eso no ha cambiado. Pero la calidad del algodón que se recolecta ahora en esa provincia, en Santiago del Estero y en Santa Fe tiene poco que ver con la de décadas atrás. A tal punto, que en los últimos 20 años Argentina pasó de ser importador de fibra a convertirse en exportador. Una combinación de nuevas semillas, maquinaria de última generación y mejor manejo hizo posible altos rindes para alcanzar las 300.000 toneladas en este 2020. Pero con la pandemia el reto es otro. Con una industria textil que parece sucumbir aquí y en el mundo, la actual cosecha récord no tiene compradores. Como le pasa al petróleo. Así, los productores más chicos están resignados a una drástica rebaja en el precio, aceptando unos $ 10.000 por tonelada, cuando debería cotizar el triple. El cultivo es caro y para crecer necesita que el ingeniero agrónomo no le quite el ojo. Además, requiere una inversión suculenta, de US$ 800.000 por hectárea, mientras se da pelea sin descanso al picudo que suele hacer estragos.
En esta cuarentena, con los locales y plantas cerradas, la industria textil no cuenta con capital para stockear. Muchos productores decidieron entonces hacer fardos para guardarlo. Y se encontraron que falta alambre para poder atarlos. Decididamente, no es una historia entre algodones.
Esta producción, a diferencia de otras, se encuentra muy regionalizada en una cadena que une a semilleros, productores, deslintadoras, desmotadoras, comercializadores, maquinaria agrícola, hilanderos y exportadores en la misma zona. Esos actores, según cuentan, están en contacto con los gobernadores Omar Perotti (Santa Fe), Jorge Capitanich (Chaco) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero). En una reunión por zoom, tan habitual en estos tiempos, se barajó la posibilidad de financiar con $ 4.000 millones a productores medianos y chicos promoviendo el uso de ?warrants? (derechos de compra) como instrumento financiero.
Fuente: Clarín






