La guerra por Zanella frena una inversión de $ 3000 millones
La Emilia (Motomel) quiere llevar a la planta de San Luis a 1500 unidades mensuales en tres años. Apunta contra la transparencia del acuerdo entre el dueño de la empresa concursadayelotro oferente, IMSA (Corven)
Hace un mes, a través de una solicitada, Zanella le exigió a La Emilia, fabricante de la marca Motomel, que desistiera de sus "ilegítimas acciones" legales, acusándola de ser la "eventual responsable" de la quiebra de la compañía.
"Nosotros contestamos a la solicitada diciendo que nuestra oferta sigue en pie", responde Marcelo Meller, presidente de la acusada. "Es, por lo menos, curioso por qué no se hace lugar a nuestra propuesta, siendo el doble de la otra existente", replica.
La pelea judicial en torno a la venta de la marca y la fábrica de Zanella en San Luis, asegura el empresario, frena una inversión de $ 3000 millones que La Emilia proyecta hacer en esa instalación.
Desde 2008, el suizo Walter Steiner, dueño de Zanella, buscó, primero, un socio que inyectara capital. Después, directamente, vender la empresa. Por lo menos, tres negociaciones se habrían caído en instancia de due-dilligence. Una, con un importante fabricante local de artículos de electrónica.
Meller se reunió con Steiner en octubre del año pasado. Pero no hubo acuerdo con la forma en la que el suizo exigía el pago. Como el concurso de la empresa todavía está abierto, La Emilia optó por hacer una oferta en el juzgado. Se presentó el 22 de noviembre. "No nos dejaron ver el expediente", dice Meller.
No obstante, el 3 de diciembre, La Emilia oficializó su propuesta: $ 245 millones por la marca y la fábrica de San Luis, con un plan para garantizar sus 70 empleos. Agustín Ruta, titular del juzgado Civil, Comercial y de Minas Número 4, la rechazó al día siguiente.
La Emilia recusó al magistrado por parcialidad y pidió la nulidad del concurso. La causa, de momento, cayó en el juzgado 3, de Valeria Celeste Benavídez, quien aprobó la oferta. Zanella se opone: en forma privada, firmó un acuerdo con IMSA, importadora de la marca taiwanesa Kymko y entre cuyos accionistas está la fabricante Corven Motors, por $ 117 millones.
Finalizada la feria judicial, las partes esperan que la Cámara de Apelaciones de San Luis decida sobre el planteo de La Emilia. Si eso ocurre, la causa volverá a Benavídez.
"Si la jueza decide, incluso, abrir una licitación, estamos dispuestos a que se haga una compulsa de precios para que se la lleve el que más ponga", asegura Meller. "Si perdemos, queremos perder bien", sugiere.
El empresario se mantiene con la guardia alta. Como el acuerdo del concurso original data de 2003, el 95,5% de esa deuda ya está licuada, asegura. Y, después años de acreedores que desistieron -o no se les verificaron sus deudas-, el único dato concreto del pasivo pos- concursal son u$s 7 millones, que corresponden a una aseguradora china.
Meller duda sobre la posibilidad de levantar el concurso si la marca, que es el 80% del activo actual de la empresa, se compra a sólo u$s 2 millones. "Se quiere vender la marca a precio vil", advierte.
El peor de sus escenarios sería que, una vez que la Cámara se expida, Steiner encuentre la forma de levantar el concurso y, así, transferirle la marca a IMSA sin necesidad de autorización judicial.
Según Meller, la suya es la única propuesta que garantiza la continuidad de la fábrica puntana. "Hablamos con el Gobierno de San Luis y está muy interesado. Pero, obviamente, depende de la Justicia", aclara, sobre el funcionamiento republicano en los pagos de Alberto Rodríguez Saá.
"Estamos muy interesados en Zanella. Nos da una sinergia muy importante con nuestra marca", asegura. "Para nosotros, es una operación estratégica. Buscamos liderar el mercado y Zanella es una marca muy fuerte. Siempre fue referente de producto y tecnología. Queremos que vuelva a ese lugar", agrega.
En su planta de San Nicolás, La Emilia tiene una capacidad de 16.000/18.000 motos por turno. Actualmente, hace 3500/3800 en uno. Emplea a 370 personas, de las cuales 180 son en la línea de montaje. A partir del próximo semestre, empezará a fabricar motos con marca Suzuki.
Su proyecto es que San Luis concentre la producción de Zanella. "En tres años, deberíamos estar llevando la planta a no menos de 1500 unidades mensuales", afirma Meller. Eso crearía, en ese tiempo, 500 nuevos empleos, entre puestos directos e indirectos.
Los $ 245 millones de la compra se efectivizarían de un solo pago, con fondos propios, y buscará financiamiento banca- rio para el resto de la inversión en San Luis. Aunque la propuesta original no lo contempló, La Emilia también está dispuesta a quedarse con la planta central de Zanella, en Caseros. "No estamos cerrados. Menos, si se ofrece al precio que figura: u$s 400.000. Sería un gran negocio inmobiliario", dice. Sería difícil, en estos momentos, pensar en otra cosa: con persianas bajas y despidos que continúan, desconoce en qué estado se encuentra el inmueble, ni si conserva -o no- stocky maquinaria.
Fuente: El Cronista Comercial






