Roemmers suma otro laboratorio nacional: compró Craveri
La firma vendida ya se había desprendido de varias de sus principales marcas y atravesaba problemas financieros. Estaba en manos de la tercera generación de la familia fundadora
La operación, que según fuentes del sector habría rondado los u$s 60 millones, incluye las plantas productivas, las marcas y el traspaso de cerca de 310 empleados. De esta manera, la compañía fundada en 1886 dejará de estar controlada por la tercera generación de la familia Craveri.
Fundado por Giovanni Batista Craveri, el laboratorio llegó a posicionarse entre los jugadores históricos de la industria farmacéutica local. La empresa cuenta con dos plantas productivas en la Ciudad de Buenos Aires, una en Caballito y otra en Villa del Parque, además de un proyecto industrial en Pilar. Entre sus productos más reconocidos aparecen la metformina Islotin y la diosmina Diosmin, vinculados a tratamientos para diabetes y flebología.
En paralelo, la compañía también buscó diversificarse.
En 2019 lanzó BIFE, un proyecto de carne cultivada en laboratorio para el que invirtió alrededor de u$s 200.000. La iniciativa apuntaba al desarrollo de proteína animal mediante cultivo celular, aunque nunca logró escala comercial.
"El mercado farmacéutico argentino no muestra crecimiento real en unidades desde 2009", explicó el directorio de Craveri en una comunicación interna difundida por el portal especializado Pharmabiz. Entre los motivos, mencionó la creciente concentración del mercado y el aumento de las exi gencias regulatorias, que incrementaron los costos operativos.
Pharmabiz agregó que, en ese contexto, la empresa venía perdiendo participación dentro del mercado local. Según auditorías de ventas en farmacias citadas por medios especializados, Craveri pasó del puesto 29 del ranking en 2017 al 36 en la actualidad.
La publicación también detalló que, en los últimos años, el laboratorio comenzó a desprenderse de algunas de sus principales marcas. En 2018 le vendió el antimigrañoso Tetralgin al propio Roemmers por cerca de u$s 5,8 millones al tipo de cambio de ese momento. Más adelante transfirió el antidepresivo Duloxin a la brasileña Eurofarma y también avanzó con la venta de Telpres y Trip D3.
Según datos relevados del Banco Central y publicados por medios del sector, Craveri acumulaba pasivos por unos $ 9330 millones y registraba cheques rechazados por falta de fondos durante este año.
Para el grupo se trata de otra adquisición dentro del raid de compras que aceleró en los últimos años. La más reciente había sido la compra de Sidus, concretada en 2025. Fundado en 1938 y controlado hasta entonces por la familia Argüelles, ese laboratorio contaba con una planta en Pilar con capacidad para producir 10 millones de unidades al año, además de licencias vinculadas a marcas dermatológicas de la francesa Pierre Fabre y productos para medición de glucosa de Lifescan.
Según había publicado Pharmabiz en ese momento, Sidus arrastraba una fuerte caída en ventas y problemas financieros desde hacía varios años. Entre marzo de 2022 e igual mes de 2024, sus ventas en unidades habían caído más de 40%. Además, la empresa se había desprendido de marcas históricas como Tafirol, Gluco Arrumalón y Apasmo.
Fuente: El Cronista Comercial






