Apuran 71 nombramientos de jueces y llegarían a 302 en la gestión de Mahiques
El 18 de noviembre se renuevan los consejeros y la hegemonía de tribunales quedaría debilitada; los libertarios suman representantes y el peronismo resiste, pero fragmentado
El Consejo de la Magistratura se prepara para un cambio de época. El 18 de noviembre vencen los mandatos de casi todos sus integrantes y la gestión saliente quiere terminar lo que empezó: se prepara para convocar a un plenario esta semana, o la próxima, para intentar aprobar 71 ternas para cubrir otras tantas vacantes.
Será otro aporte para que el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, siga colocando jueces y sumando poder en los tribunales: ya impulsó 231 nuevos magistrados y ahora podrá llegar a 302. El fin de semana envió al Senado otra lista de 17 candidatos.
En ese plenario se debatirán además posibles sanciones a jueces y algunas desestimaciones de denuncias. Será la última chance antes de que termine este período, donde el estamento de los jueces tiene hegemonía.
Lo que viene después es un organismo distinto. Los jueces, que fueron eje de las mayorías durante el último período, perderían peso; el kirchnerismo llegará con menos fuerza y más dividido si el peronismo dialoguista le arrebata alguna silla; el oficialismo de La Libertad Avanza (LLA) sumará consejeros propios, y ningún bloque tendrá los votos para imponer su agenda.
Los jueces, no obstante, conservarán poder de fuego con la presidencia del cuerpo a cargo de Horacio Rosatti, titular de la Corte Suprema de Justicia.
'Va a ser un Consejo más fracturado, más atomizado, que va a negociar caso por caso', anticipó a LA NACION un integrante del cuerpo.
De los 20 consejeros, seguirán seguro dos: Rosatti y el viceministro de Justicia, Santiago Viola, representante del Poder Ejecutivo.
Antes del recambio, la Comisión de Selección, a cargo de la designación de magistrados, aceleró. Entre las 33 ternas aprobadas en las semanas previas y las 38 que elevó el 22 de octubre, el plenario tiene ante sí 71 ternas, entre ellas tres vocalías de la Cámara Federal de La Plata, dos de la Cámara Federal de Rosario y cargos en Posadas, Comodoro Rivadavia, Santa Fe y en el fuero contencioso administrativo federal con sede en la ciudad de Buenos Aires.
No es un número menor. 'Son 70 huecos menos en el mapa de vacantes', resumió la fuente. Para votar esas ternas en el último plenario, sin embargo, es necesario completar 200 audiencias y tomar 200 entrevistas personales pendientes, un trabajo que demandará tiempo. Pero la decisión de avanzar está tomada.
Las ternas que se voten en ese último plenario pasarán luego al Ministerio de Justicia, que elige un candidato y envía el pliego al Senado para que le dé acuerdo. El Presidente, finalmente, cierra el proceso con la designación por decreto.
'Este gobierno va a nombrar una parva de jueces, como no lo hicieron ni Mauricio Macri, ni Alberto Fernández ni Cristina Kirchner', dijo un consejero.
Mahiques está por terminar la tarea que se propuso al asumir hace 238 días. Ahora va por su objetivo: la Procuración General de la Nación. En el Ministerio de Justicia dicen que es difícil que suceda en el corto plazo, porque el año próximo es electoral y deberían reunirse, ya o en sesiones extraordinarias, los votos de los dos tercios de los senadores. En la Casa Rosada prefieren dar esa discusión en 2028, tras una eventual reelección de Javier Milei.
Escenario fragmentado
El cambio más profundo en el Consejo de la Magistratura está en el estamento de los magistrados. La lista Bordó, oficialista en la Asociación de Magistrados, ganó la elección del 8 de octubre con 203 votos, pero el reparto por sistema D''Hondt dejó una banca para cada una de las cuatro listas: Marcelo Gallo Tagle (Lista Bordó), Juan Manuel Culotta (Lista Compromiso Judicial, 185 votos), Gabriela Vázquez (Lista Celeste 2, 125) y Paula Castro (Lista Celeste 1, 102).
La Lista Bordó tiene hoy dos consejeros, Diego Barroetaveña y Agustina Díaz Cordero. Se quedó con uno y perdió el segundo sillón por un voto. 'En la Lista Bordó no están contentos. Ya no tienen la hegemonía', resumió la fuente.
La lista Celeste, cercana al peronismo, llegó partida en dos y logró dos lugares: Vázquez encabezó la lista más identificada con el kirchnerismo; Castro llega por la nómina que respaldó el consejero saliente Alberto Lugones.
Entre los abogados, la lista Unidad en Defensa de la Abogacía, de Alberto Biglieri, ganó con el 34% de los votos y se quedó con dos bancas: la suya y la de Claudia Sarmiento, ligada a la consejera saliente Jimena de la Torre. Orientan este espacio Ricardo Gil Lavedra y Daniel Angelici.
Itatí Demarchi Arballo, impulsada por el peronista Juan Manuel Olmos y La Cámpora, logró una banca con el 32% de los votos. Fernando Levene, de Abogacía Federal, obtuvo la cuarta, con el 26,4%. Lo respaldan el peronista Diego Molea, el radical Maximiliano Abad y el gobernador Martín Llaryora. La lista libertaria, de Luis Palomino, quedó afuera del consejo con el 7,6%.
Sumadas, las listas de orientación peronista de Demarchi y Levene superaron el 58% de los votos, un dato que destacaron desde el PJ, así como los dos lugares de la Celeste entre los jueces.
Por los académicos vuelve Molea, rector de la Universidad de Lomas de Zamora y expresidente del Consejo, elegido por el Consejo Interuniversitario Nacional. La elección del segundo representante académico está judicializada.
La batalla en el Congreso
Las ocho bancas del Congreso son las que todavía están en disputa. Los presidentes de cada cámara envían cuatro representantes a propuesta de las bancadas: dos por el bloque mayoritario, uno por la primera minoría y otro por la segunda.
En Diputados, La Libertad Avanza, hoy primera minoría, se quedaría con dos lugares: retendría el del diputado Gonzalo Roca y sumaría a Nicolás Mayoraz.
Unión por la Patria pasaría de dos a uno, y la pelea por ese lugar es interna: Cristina Kirchner impulsa que siga Vanesa Siley, mientras que Guillermo Michel, cercano a Sergio Massa, también lo reclama. Rodolfo Tailhade se va seguro.
El cuarto lugar, que hoy ocupa Álvaro González, le corresponde por número a Provincias Unidas, el bloque que preside Gisela Scaglia y que no tiene un especialista en temas judiciales. González aspira a permanecer.
En el Senado, la pelea está abierta. El regreso del peronista riojano Fernando Rejal al bloque de José Mayans dejó a Unión por la Patria con 22 senadores, uno más que los libertarios, y reabrió la disputa por la primera minoría. Patricia Bullrich y Mayans acordaron que decidirá la vicepresidenta Victoria Villarruel.
LLA propuso a Nadia Márquez y Belén Monte de Oca. El peronismo, a Eduardo de Pedro y Florencia López. Pro perdería el lugar de Luis Juez, y en el radicalismo Eduardo Vischi busca renovar frente a Abad.
'Una cosa es Martín Menem y otra Villarruel', deslizó la fuente sobre la incógnita de a quién favorecerá la vicepresidenta.
El antecedente pesa: en 2022 la división del bloque del Frente de Todos para quedarse con un lugar extra terminó en la Corte, que al final desplazó al camporista Martín Doñate y ordenó la incorporación de Luis Juez. 'Todo puede terminar judicializado', admitieron en el Consejo.
Con este reparto, ningún sector se acerca a los dos tercios de los presentes que se necesitan para aprobar ternas o acusar a un juez ante el jury. El oficialismo tendrá entre cuatro y cinco votos propios; los jueces y abogados, junto con Rosatti, otros cinco; el peronismo, en sus distintas vertientes, tendrá varios consejeros, pero repartidos entre kirchneristas y dialoguistas.
En el oficialismo hacen otra lectura. 'El peronismo duro va a estar más débil que ahora. Nosotros creo que vamos a estar más fuertes', dijo a LA NACION una fuente del Gobierno que sigue de cerca el Consejo. Y relativizó el retroceso de los magistrados: 'Los jueces, mientras la Corte tenga la presidencia, mantienen el mismo nivel de poder'. En el Consejo describen el cambio de clima con una metáfora futbolera. "Va a ser un Consejo menos tribunero y más resultadista, un Consejo bilardista', dijo un consejero. Y explicó: en la gestión saliente había 'mucha preocupación por los discursos y no salía un juez'; ahora será 'menos estridente', pero los acuerdos se votan y 'se pagan con la designación'.
Fuente: La Nación






