El Gobierno debió postergar su plan electoral para construir viviendas
Las críticas del cristinismo en el acto del 17 y las tensiones internas obligaron a suspender el anuncio; se suma a los problemas de coordinación en el Ejecutivo y a las diferencias entre sectores
Hace diez días, la noticia pasó de un sitio web cercano al oficialismo a ser confirmada desde la Casa Rosada: el presidente Alberto Fernández se preparaba para anunciar, en coincidencia con la conmemoración del 17 de octubre, un ambicioso plan quinquenal para construir medio millón de viviendas, a un ritmo de cien mil por año y hasta finales de 2026.
Pasaron los actos en Plaza de Mayo, en los que el kirchnerismo duro criticó al Presidente, y en el Monumento al Trabajo, organizado por la CGT y leído como un apoyo a la actual gestión. Para no "hacer competencia entre actos", el Presidente no participó de ninguno de los dos, por lo que el anuncio se fue postergando hasta el filo de la veda para anuncios de gestión, 25 días antes de las elecciones del 14 de noviembre. Y finalmente no se concretó.
"No está en la agenda del ministro", contestaron, lacónicos, cerca del ministro de Hábitat, Jorge Ferraresi, desde donde surgió el plan original, ventilado por el periodista Horacio Verbitsky en su sitio web El Cohete a la Luna. Sin instrucciones sobre el plan, Ferraresi armó su agenda del día con entrega de viviendas en Ezeiza y Avellaneda, su pago chico, una rutina que viene sosteniendo hace semanas.
Tampoco desde Presidencia informaron las razones de la postergación, mientras Fernández y buena parte del gabinete se centraban en el viaje a Comodoro Rivadavia y Puerto Madryn, en busca de los votos perdidos de Chubut, donde se renuevan tres bancas vitales para el próximo Senado, dos de las cuales quedarían para la oposición si se repitiera el resultado de las PASO.
Con el anuncio de más de $12.000 millones en obras bajo el brazo, Fernández extendió hacia la tarde su visita a la provincia patagónica, una jugada detrás de la cual distintas fuentes adivinaron el interés de la vicepresidenta Cristina Kirchner, que busca por estas horas no perder el control de la mayoría en la Cámara alta a partir de diciembre.
"Todo se hará antes de mañana", advirtieron desde uno de los pocos despachos ocupados de Balcarce 50, esperanzados en un anuncio de viviendas a las apuradas, en la jornada de vencimiento del plazo para nuevos planes gubernamentales.
Desde el Gobierno dejaron correr una opción alternativa. Si bien a partir de las cero del miércoles quedaron prohibidas las presentaciones de nuevos planes con candidatos presentes, sí está permitido anunciar "agregados a planes vigentes", aunque sin postulantes presentes o participando de los actos. "No se puede dejar de informar a la ciudadanía lo que se está haciendo", se atajó una fuente oficial.
El frustrado anuncio se da en un contexto de mensajes muchas veces contrapuestos del kirchnerismo en la previa de una campaña decisiva. En las últimas horas, por caso, la oposición rechazó la propuesta de diálogo pos-elecciones formulada por Sergio Massa, avalada por el Presidente y rechazada por miembros del cristinismo. Mientras se realizaban tres actos por separado (el cristinismo el 17, la CGT el 18 y Cristina ese mismo día), el líder del Movimiento Evita, Emilio Pérsico (que había rechazado la alternancia democrática) habló de "oficialistas que quieren dividir". El ministro de Economía, Martín Guzmán, recién había regresado de sus negociaciones con el FMI en Estados Unidos cuando Hebe de Bonafini y Amado Boudou, entre otros, pedían al Presidente desconocer "la deuda de (Mauricio) Macri".
Mientras desde la comunicación oficial priorizaron la difusión de anuncios previos, como la nueva flexibilización de medidas sanitarias vinculada con la entrada de turistas y el acuerdo de precios con los empresarios, distintos funcionarios anunciaron obras o se mostraron en distritos claves para la suerte electoral del oficialismo, con ritmo frenético y algo desordenado.
Massa, por caso, llegó a La Matanza junto al ministro de Transporte, Alexis Guerrera, y el intendente Fernando Espinoza. Recorrieron obras de remodelación de la estación Laferrere, en el principal bastión bonaerense del peronismo. Guerrera había estado anteayer en la inauguración del cruce ferroviario en La Picasa, Santa Fe, junto al gobernador Omar Perotti, cuyos candidatos a senadores nacionales ganaron la interna, pero perdieron con los de Juntos por el Cambio.
En Casa Rosada, el hiperactivo jefe de Gabinete, Juan Manzur, recibió al gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet, que también recibió una paliza electoral en las internas. Manzur, cuya hiperactividad sigue despertando recelos en el albertismo, estuvo luego en el plena- rio de Sanidad de José Luis Lingeri y acompañó a la candidata Victoria Tolosa Paz en el plenario de la Asociación Bancaria.
Con la vicepresidenta en Santa Cruz -el lunes compartió acto con la gobernadora Alicia Kirchner-y el Presidente en Chubut, el Gobierno llegó a la veda de anuncios de obras, con el plan quinquenal como asignatura pendiente.
Fuente: La Nación






