Fuerte protesta por los femicidios y en contra del Gobierno en el 8M
La violencia contra las mujeres volvió al centro de la escena, al igual que las consignas políticas contra Milei.
Los carteles con sus nombres y los de muchas otras mujeres, todas representadas con figuras negras, cubrieron desde el mediodía las rejas del Congreso. Reflejaron los reclamos de diversas familias que integran la red "Atravesados por el Femicidio".
"El femicidio sí existe", se leía en otro de los carteles. En una nueva jornada del 8M, este reclamo volvió a ser protagonista en la marcha principal desarrollada ayer desde las 16.30 entre el Parlamento y la Plaza de Mayo, un día después del Día de la Mujer, que fue conmemorado con diversas iniciativas en otros puntos del país.
La protesta fue intencionalmente planeada para que coincidiera con la jornada laboral y, de esa forma, lograra mayor visibilidad. El cierre fue con la lectura de un documento de fuerte contenido político.
En ese sentido, el colectivo Ni Una Menos convocó en el cruce de Santiago del Estero y Avenida de Mayo bajo la idea de "Unirlas luchas contra el saqueo". Llamaron a defender "la vida de las mujeres frente al ajuste, el hambre y la violencia".
Hubo otros puntos de encuentro. Los docentes que se plegaron se reunieron en la Avenida de Mayo y Salta. En tanto, el Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) decidió reunirse a partir de las 15.30 en este centro de estudios, en Santiago del Estero al 1000, y salir desde ahí hacia el Congreso.
Pasadas las 17, las agrupaciones políticas aguardaban para avanzar por la Avenida de Mayo y daban el presente el Partido Obrero, la Uocra, el MST y el Frente de Izquierda, entre otros espacios políticos y sindicales. También estaban representados los jubilados autoconvocados, quienes hacían flamear una bandera argentina.
Para las 17.30, varias calles laterales ya estaban colapsadas. Por Salta avanzaba La Cámpora, cuyo punto de encuentro fue la casa de Cristina Kirchner, en San José 1111, Constitución.
Mujeres autoconvocadas también marcharon camino a la plaza, algunas al grito de Ni Una Menos y otras, en silencio.
Camila Boscan Morales, de 18 años, llevaba un pañuelo violeta como bandana. Era la primera vez que marchaba sin sus padres. "Vengo porque me parece importante "conmemorar ser una mujer, que" "seamos escuchadas, respetadas" "y honradas. Que no nos sigan boludeando ni queriendo callarnos, más común gobierno como este. Nuestro" "presidente toma la violencia como" "método. Y no tenemos que ser guiados por el odio, sino por el trabajo" "en equipo", dijo a LA NACION. Marchaba junto a sus amigas. Todas firmaron un cartel que decía: "No "tendrán la comodidad de nuestro" "silencio".
"Estamos en un gobierno donde" "la libertad se volvió selectiva y" "debería ser para todos. Faltan derechos" "que deberían ser primordiales. Más" "de la mitad de todas las mujeres que" "están acá seguramente te pueden" "decir que fueron violentadas. No" "hay justicia. Venimos a marchar en" "nombre de ellas y por nosotras mis- " "mas y de las hijas que, al menos yo," "quiero tener", agregó Lola Pascual," "de 17 años.
"Desde el primer movimiento del 8" "de marzo marchamos. Venimos por" "los derechos de las mujeres, por la" "liberación, para salir de la opresión" "femenina, por la posibilidad de poder" "decir 'no' a ser madres", dijo Nora Pulido, profesora retirada.
"Es complejo el patriarcado. Hoy lo" "vemos, por ejemplo, con la reforma" "laboral. Las nuevas medidas van a" "afectar a las mujeres, que son las que" "están más expuestas y desocupadas".
"Hay toda una intención del borado" "de las mujeres. Están tratando" "de dispersar al feminismo, que es" "un movimiento mundial y que es" "un riesgo para los que tienen poder." "Vienen por nosotras", agregó Cristina Hanuch, docente retirada y militante feminista.
Pasadas las 18.30, empezó la lectura del documento, que contó con más de 700 firmas: incluyó organizaciones feministas y sociales, como Ni Una Menos y la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito; organismos de derechos humanos y asociaciones civiles; sindicatos y centrales obreras, incluyendo a ATE, la CTA, la CGT y la UTEP; partidos y movimientos políticos, como Mala Junta, Patria Grande, el Partido Comunista Revolucionario, La Cámpora y el Partido Obrero; y también numerosas personas a título individual, como Dora Barrancos.
Exigieron detener el modelo de endeudamiento impulsado por "el gobierno de Javier Milei, el FMI y sus aliados", incluyendo a Donald Trump. Pidieron no pagar la deuda y que el Estado garantice derechos básicos en lugar de servir al poder económico concentrado. También, el reconocimiento económico del trabajo de cuidado; la restitución de las moratorias previsionales y la recomposición de las jubilaciones, y el cumplimiento de cupos laborales para personas travestis, trans y con discapacidad.
Asimismo, reclamaron la plena implementación de la Educación Sexual Integral (ESI) y el cumplimiento de la ley de acceso a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) en todo el país. Demandaron, además, que el Estado asuma su responsabilidad directa frente a los femicidios, garantizando presupuesto.
En la Argentina, una mujer es asesinada cada 33 horas. En 2025 se registraron 262 víctimas mortales por violencia de género, de acuerdo con el informe anual del Observatorio de Femicidios de La Casa del Encuentro. En lo que va del año, en los primeros dos meses, ya hubo 43 víctimas de femicidio.
Apuntaron contra varias políticas del Gobierno: la reforma laboral considerada "esclavizadora", la baja de la edad de punibilidad, el proyecto de ley de libertad educativa y la reforma de la ley de glaciares.
En otro pasaje politizado, repudiaron la criminalización de la protesta social y el hostigamiento a organizaciones populares, para luego pedir por la libertad de Milagro Sala y Cristina Fernández de Kirchner.
Hacia el final, se solidarizaron con las mujeres iraníes que enfrentan al régimen. Rechazaron el ataque a Irán, la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, el asedio a Cuba y la violencia sistemática en Haití.
Fuente: La Nación






