Por las provincias

28/10/2021

Manifestantes echaron al gobernador Perotti de la marcha contra la violencia en Rosario

El mandatario santafesino y el intendente Javkin sintieron bien de cerca el enojo social por la ola de homicidios; más de 10.000 personas se concentraron anoche en el Monumento a la Bandera

El gobernador santafesino, Omar Perotti, y el intendente de Rosario, Pablo Javkin, intentaron acercarse a la marcha por la inseguridad en Rosario y fueron sacados a empujones por los manifestantes. 
Rodeado por guardaespaldas y policías, el mandatario provincial tuvo que soportar el reproche cara a cara de muchos manifestantes que lo siguieron más de 200 metros hasta que dejó la zona en un automóvil. 
Una multitud, estimada en más de 10.000 personas, se reunió anoche en el Monumento a la Bandera en Rosario para reclamar seguridad y repudiar el crimen de Joaquín Pérez, el arquitecto de 34 años que fue asesinado el martes de la semana pasada por dos hombres que le dispararon cuando le robaron su automóvil, un Renault Clio. 
La tensión subió de golpe durante el inicio de la protesta en esta ciudad, cuando el gobernador Perotti, el intendente Javkin y legisladores de varios partidos recibieron una ola de insultos y empujones al hacerse presentes en la marcha. Perotti se quedó unos minutos y decidió irse, cuando los insultos empezaban a subir de tono. Los manifestantes lo siguieron durante unos 200 metros sin que la policía hiciese un cordón de seguridad para evitar que el mandatario recibiese reproches cara a cara. Los vecinos más enardecidos rodearon, incluso, el automóvil del gobernador hasta que el conductor pudo sacar a Perotti de esa zona de conflicto. 
El intendente Javkin prefirió quedarse y tratar de hablar con quienes lo agredían y reclamaban más seguridad. 
En ese momento se vivieron momentos de suma tensión y también tuvo que ser escoltado por la policía cuando manifestantes enfervorizados lo insultaban. Uno de los reclamos más repetidos era que los funcionarios no enfrentan el problema y se esconden. La decisión del gobernador y del intendente de participar de la marcha no salió como esperaban. El coro de insultos fue atronador al pie del Monumento a la Bandera. 
Rubén, de 62 años, le gritó al intendente que solo se dedicaba a hacer "pavadas". Javkin le respondió que se equivocaba. "No tengo policías para garantizar la seguridad. Qué querés que haga?", fue su explicación. Entre el fervor de los manifestantes, varios allegados de víctimas de la inseguridad se acercaron para plantear sus demandas, como los familiares de Gonzalo Molina, un joven de 20 años que fue asesinado el 7 de febrero pasado. 
"Mi hijo trabajaba en Aerolíneas Argentinas y parece que lo mató un fantasma. Nunca encontraron a los responsables", afirmó Sandra Romero, su madre. 
"Que se vayan", gritó la multitud cuando el intendente y otros funcionarios municipales hicieron lo contrario de Perotti, y se quedaron a enfrentar las fuertes críticas. 
Los familiares de Joaquín, entre ellos su esposa, Indiana, y su hermano Leandro, habían encabezado la convocatoria, después de un difícil duelo de ocho días. "Todos tenemos que movernos, que agitarnos, empujar a los políticos para que hagan algo. Si no tienen la presión de la gente, ¿por qué van a cambiar? Si vienen bien así"v, advirtió Leandro, antes de la marcha, entre lágrimas. 
Esta nueva marcha se produjo por iniciativa de un grupo de organizaciones vecinales de Rosario que habían convocado el jueves pasado a una protesta por el crimen de Joaquín Pérez. Sin embargo, durante los últimos días la familia de la víctima tomó las riendas del reclamo. 
Aunque otros sectores habrían sido responsables de los incidentes con el gobernador y el intendente rosarino. 
Esta semana los parientes del arquitecto pidieron que los rosarinos se plegasen a este nuevo reclamo en el Monumento a la Bandera. "Las balas no solo mataron a Joaquín, sino que asesinaron a un montón de personas", afirmó Indiana, la esposa del hombre de 34 años que fue asesinado el martes de la semana pasada cuando dos hombres le dispararon para robarle su Renault Clio modelo 2006, que abandonaron a unas 10 cuadras de la escena del crimen. Herido de dos disparos, el arquitecto trató de llegar hasta su casa, que estaba a unos 50 metros de la cochera, pero murió pocos minutos después, a pesar de las tareas de reanimación que le realizó un vecino que es médico. 
El asesinato de Joaquín provocó conmoción en Rosario. Este tipo de homicidio en ocasión de robo es poco común entre las historias que supuran de la violencia narco en esta ciudad. Solo el 2 por ciento del total de 188 asesinatos que se produjeron aquí fueron cometidos durante robos. 
Pero como ocurrió en 2016, cuando estallaron las protestas de Rosario Sangra, este tipo de hechos generan una mayor conmoción que los asesinatos narcos.

Fuente: La Nación

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