Por las provincias

04/02/2021

Traslasierra, el lugar de Córdoba que muchos eligen para instalarse

En la zona conviven la devoción por el cura José Gabriel Brochero con numerosas propuestas de meditación, reiki, yoga y prácticas energéticas.

Traslasierra es, desde hace unos años, un destino elegido para pasear y vivir por quienes quieren escapar de grandes ciudades. 

Llegar desde la capital provincial implica atravesar uno de los caminos más atractivos, el de las Altas Cumbres. Desde el mirador, a unos 1200 metros de altura, se observa el valle custodiado por este cordón montañoso y por el Champaquí, el cerro cordobés más alto, con 2800 metros. En la zona conviven la devoción por el cura José Gabriel Brochero con numerosas propuestas de meditación, reiki, yoga y prácticas energéticas. Y la oferta va de la gastronomía a bodegas de renombre. 

San Javier, Villa Las Rosas, Nono, Yacanto y La Población constituyen el grupo de pueblos más pintorescos, con algunas casonas antiguas reformadas, unas cuantas construcciones de adobe que sobrevivieron al tiempo con otras nuevas pero realizadas en ese estilo. 

Cada tanto, incluso, los lugareños cruzan a caballo o en sulky. Jueves y sábados la cita obligada de locales y visitantes es la feria de Villa Las Rosas: la plaza se llena de colores y aromas. Llegan artesanos, cocineros por vocación y productores regionales. 

San Javier es el lugar ideal ?dicen los conocedores? para iniciar excursiones al Champaquí, aunque la dificultad es alta. A pocos kilómetros, en Traslasierra, se puede ascender desde El Hueco (Los Molles). Lo aconsejable es subir con guías que conocen la zona y saben qué hacer si hay algún problema. 

San Javier enamoró a Gregorio Aráoz de Lamadrid y a su esposa, Ana. Hace ocho años vinieron de paseo, compraron una hectárea que era solo monte nativo y una casa a reconstruir. Hoy es la Bodega Aráoz de Lamadrid y El Tala Hotel; ellos se quedaron a vivir porque encontraron la oportunidad de cambiar de aire, disfrutar del lugar y generar ingresos. Hace tres años se sumó Alejandro Soria, que llegó de Buenos Aires. 

La finca son 10 hectáreas, el rancho original se convirtió en una hostería de seis habitaciones y hay espacio para una exhibición de arte de creadores de la zona y para la bodega. "Goyo" es paisajista y transformó el alrededor con piedras, desniveles, 18 estanques y una colección de 5000 cactus de unas 400 variedades. 

A unos siete kilómetros de San Javier, subiendo hasta llegar a los 1400 metros, está La Constancia, una estancia de 1200 hectáreas de bosque serrano, arroyo y senderos que permiten largas caminatas. Su origen se remonta a 1895, cuando José María Arias Moreno ?enfermo de tuberculosis? inicia con su esposa, María de la Plaza de Arias Moreno, sus viajes de Santiago del Estero en busca del clima seco aconsejable para su enfermedad. Durante el verano las estancias son de una semana y "permiten desenchufarse, olvidarse de todo". 

Desde fines de febrero, hay programas de bienestar. "La idea es venir a descansar y aprender a gestionar las diferentes emociones, el estrés, la ansiedad. Caminatas, meditación, tiempo para uno", dice Dorado. 

Con la inconfundible tonada traserrana Elena Romero da indicaciones básicas a quienes llegan a la Granja Don Clemente, un criadero de truchas en el camino a Las Rabonas. Oriunda de Villa Dolores, tenían esa propiedad para descansar y surgió la posibilidad de criar truchas. "Era un hobby, pero venía mucha gente y se fue armando el emprendimiento, además de las piletas tenemos huerta y quinta, todo es natural", señala. 

Los visitantes ?si llevan equipo de mosca, pueden pescar y llevarse las truchas? pueden comprar patés, antipastos y escabeche de truchas, dulces y licores caseros, y alfajores cordobeses "elaborados con una receta muy antigua". 

Muy cerca, en Las Calles ?pueblo que adoptaron muchos porteños y rosarinos?, está una de las licorerías más antiguas de Córdoba, Eben Ezer. Mirta Molina es la dueña, la hacedora de los licores y dulces, y la quinta generación de quienes fundaron y vivieron en el lugar. 

Frente a la plaza de San Javier, hay un local de diseño y arte popular, Los Olivos. Su propietaria es Sara Griskan, que llegó de la ciudad de Buenos Aires, aunque es oriunda de Bahía Blanca y vivió en Europa e Israel. Con su marido, Javier, tenían la idea de dejar la ciudad y él conocía Traslasierra. "Entré al pueblo y dije ?sí, es acá?, y nos mudamos a una casa que había sido de una familia que tenía una hija monja, había una capilla un poco abandonada y ahí armé el negocio, en diciembre de 1993".

Fuente: La Nación

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