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23/02/2026

Mirtha cumple 99. La diva que encontró en la TV la posibilidad de preguntar como ciudadana

Llegó a la TV como invitada y una propuesta de Alejandro Romay cambió para siempre su rumbo artístico; la historia de un programa icónico que es también su historia.

?No soy anciana, soy una mujer grande?, afirmó Mirtha Legrand a LA NACION hace poco más de un mes, en una entrevista exclusiva luego de grabar su primer programa del verano en Mar del Plata. Su aseveración es irrefutable, aun cuando hoy celebre sus 99 años. Indudablemente se trata de mucho más que un cumpleaños. Aun cuando en el mundo cada vez más hombres y mujeres superan el centenario, no deja de llamar la atención la lucidez de Rosa María Juana Martínez Suárez de Tinayre (tal su nombre real) y su increíble vitalidad para cumplir con una agenda que incluye la grabación semanal de su clásico programa televisivo. 

Casi un siglo de vida y más de ocho décadas de labor artística. 

Mucho se puede decir sobre ella. Coincidir y disentir, pero algo es inobjetable: Mirtha Legrand le ha dado su vida al público. Es tanto la diva que estalló con un ?¡Carajo, mier...!?, que se encargó de capitalizar como la conductora que metió la pata más de una vez, como cuando le dijo a la vedette Cris Miró que no sabía si tratarla como hombre o mujer. Más de una vez se disculpó con sinceridad al aire y, con notable inteligencia, supo capear sus propios temporales. 

En 1927, Villa Cañás era un pueblo con aspiraciones de ciudad. ?Doña Rosa? fue maestra y directora de escuela; ?Don José?, su marido, de origen andaluz, era el propietario de un almacén de ramos generales. Continúa en la página 2 

Mirtha cumple 99. La diva del cine que se convirtió en leyenda junto a sus almuerzos. La conductora, todo un fenómeno de longevidad, lucidez y vigencia profesional, y piensa en cómo celebrar su centenario al frente de su programa de casi seis décadas. 

Viene de tapa 

En un soporífero 23 de febrero de 1927, Rosa Suárez dio a luz a María Aurelia Paula, una bellísima bebé de peso considerable, y a Rosa María Juana, con menor peso que su gemela. A la más grandota la apodaron ?Goldy?, ?una sofisticación de gordita?, confesó Mirtha más de una vez. Para quien luego se convertiría en la leyenda del espectáculo argentino, el mote fue de ?Chiquita?, en alusión a su escaso peso. 

Para que Rosa pudiera cumplir con la crianza de sus hijos y trabajar como maestra, contaba con la ayuda de dos niñeras, una para cada gemela. Bruna era quien cuidaba a la pequeña Rosa María Juana, la niña que no dudaba en indicarle a la hora de elegir el vestuario para salir a pasear: ?Bruna, poneme el moño más grande a mí?. 

El 19 de enero de 1937, una mal praxis en una operación de úlcera duodeno pudo con la vida de José Martínez, a los 37 años. Fue un golpe demasiado fuerte para Rosa, su joven esposa, quien quedaría a cargo de sus tres hijos y con una economía familiar diezmada. Al poco tiempo, la mujer decidió mudarse con sus hijos al barrio porteño de La Paternal. La gran ciudad de Buenos Aires también sería el ecosistema propicio para que las niñas pudieran desarrollarse en el mundo del espectáculo, ya con sus seudónimos artísticos de Mirtha y Silvia Legrand. 

En aquellos primeros tiempos, las gemelas solían desfilar en el imponente corso de la Avenida de Mayo, donde ya lucían sus dotes (estudiaban danzas y declamación) y carisma. 

En 1940, las gemelas debutaron en las ligas mayores del cine: fueron contratadas como extras para participar en algunas escenas de "Hay que educar a Niní", una formidable comedia romántica encabezada por Niní Marshall. Fue al año siguiente, 

Mirtha Legrand transitó el paso de la televisión emitida en blanco y negro a las transmisiones en color 

de aquella producción cuando una jovencísima Mirtha, de tan solo 14 años, haría su primer protagónico junto a Juan Carlos Thorry y Enrique Serrano. 

La premiére del film "Los martes, orquídeas" se realizó en el cine Broadway de la calle Corrientes. 

Hasta allí llegó Mirtha junto a su hermana y su mamá. Arribaron al centro a bordo de un tranvía que tomaron en la avenida San Martín y los dejó a metros de la gran sala, lindante con el Obelisco. 

Una multitud casi impedía la marcha sobre la vereda. A los empujones, ?Chiquita? logró hacerse paso y pararse cerca de los fotógrafos que inmortalizaban el ingreso de las estrellas y de los invitados. Nadie reparó en ella, aún una desconocida. Cuando la proyección finalizó, el público aplaudió a rabiar el film y ovacionó de pie a esa figurita nueva que había descollado. ?Nos volvimos a La Paternal en un Cadillac que nunca supimos de quién era?, suele comentar la actriz. Había nacido la estrella Mirtha Legrand. 

?Hoy ha sido un día inolvidable porque la he conocido?, le escribió Daniel Tinayre en una nota que acompañó a un suculento ramo de rosas que envió al departamento que Mirtha Legrand habitaba en el barrio de Palermo, en las cercanías del Jardín Botánico. Corría 1945 cuando el realizador visitó el set donde se filmaba "Cinco besos", película protagonizada por la actriz bajo las órdenes de Luis Saslavsky. 

Legrand no lo conocía, pero quedó deslumbrada por su piel tostada y sus dientes blancos y refulgentes. 

A los pocos meses, Mirtha, de 19, y Daniel, de 35, contrajeron enlace. En 1948 nació Daniel Andrés, el primer hijo de la pareja, y dos años después, Marcela. 

Durante la década del 50, el matrimonio Legrand-Tinayre cumplió con una rigurosa actividad cinematográfica. Muchas veces, las filmaciones se iniciaban a la mañana temprano y no concluían hasta entrada la noche. Dos niñeras cuidaban de ?Danielito? y Marcela. 

?Alguna vez me han reprochado mi ausencia, pero yo les hacía entender que, gracias a nuestra actividad, podían llevar una vida confortable. De todos modos, si volviera a nacer, les dedicaría más tiempo a mis hijos?, confesó, en algunas oportunidades. 

En 1968, Mirtha fue invitada al programa "Sábados de la bondad", que se emitía por el Canal 9 de Alejandro Romay, y que tenía como finalidad colectar fondos en beneficio de los hospitales públicos. Aquella temporada era animada por Héctor Coire. 

La actriz participó del ciclo mostrándose muy suelta, lejos de la letra de un personaje de ficción. Observando su desempeño, Romay la convocó a su oficina y le consultó qué le gustaría hacer en su emisora. 

Mirtha le respondió que probaría con algún espacio donde fuera ?ella misma, como lo que hice recién?. 

Alas pocas horas, el empresario le ofreció liderar un programa en que recibiría a 12 comensales (emulando a "La última cena" bíblica). ?¿Comer en televisión??, le respondió la actriz muy sorprendida. Dudó. Lo habló con su marido y aceptó. 

"Almorzando con las estrellas", como se llamó originalmente, no contó con 12 invitados, una desmesura al estilo Romay, pero tuvo en su mesa a Daniel Tinayre, Duilio Marcio, Alberto Migré, Leopoldo Torre Nilsson y Beatriz Guido. 

Cuando el mozo, al aire, le ofreció a Mirtha una presa de pollo, su marido dijo: ?A Chiquita le gusta la lechuga?. ?Me sentí como en casa?, suele contar la diva. Esa confianza estimuló su permanencia. Luego de la primera emisión, Alejandro Romay la llamó por teléfono para felicitarla por el rating. 

En 1974, Mirtha conducía su programa en Canal 13, luego de un altercado con Alejandro Romay que había motivado su salida de Canal 9. En una de las emisiones de septiembre, un comentario político dicho al aire molestó al gobierno presidido por María Estela Martínez de Perón, lo cual generó que, al día siguiente, se le impidiera a la conductora el ingreso al canal. El programa, que hacía años ya se llamaba "Almorzando con Mirtha Legrand", había sido levantado. 

El 2 de octubre de 1974, la animadora fue citada a una reunión privada con la primera mandataria, aunque del encuentro también participó José López Rega, entonces ministro de Bienestar Social. 

?Cuénteme por qué no está en televisión?, le inquirió Isabelita. ?¡Señora presidenta, usted me mandó llamar, dígamelo usted!?, le retrucó Legrand. Más allá del intercambio verbal, la charla fue cordial. 

La presidenta le pidió a su ministro que tomara cartas en el asunto para que "Almorzando con Mirtha Legrand" pudiera volver al aire. No sucedió durante la gestión justicialista. El ciclo regresó a la pantalla en la dictadura, una vez asumido el gobierno de facto liderado por la junta militar que derrocó a Isabel Perón. 

A pesar de que el gobierno militar posibilitó la vuelta de Mirtha a la televisión, fue también quien la sacó, nuevamente, del aire. En 1979, el programa se emitía por ATC (Argentina Televisora Color), flamante señal inaugurada con motivo del Mundial de fútbol disputado en nuestro país en 1978. ATC ocupaba el espacio del antiguo Canal 7. Un tope en el importe de los salarios hizo emigrar a muchas figuras que, en ese tiempo, habían logrado que el canal tuviera muy buena audiencia. 

Mirtha Legrand y Daniel Tinayre meditaron la decisión y consideraron que los honorarios previstos para la diva no estaban en relación con su estelaridad. Ella, que cada año amagaba con su frase ?no sé si volveré a la televisión?, se vio casi obligada a despedirse del medio. 

Con la llegada de la democracia le fue mejor: el gobierno presidido por Raúl Alfonsín tampoco estimuló su regreso al aire. 

Ya con rango de diva nacional, Legrand despuntaba su presencia frente a las cámaras en ciclos emitidos por la televisión paga, en tiempos donde el cable aún no tenía injerencia ni masividad. 

Un verano, en un desfile realizado en la ciudad de Punta del Este, La Chiqui se cruzó con el gobernador de La Rioja, Carlos Saúl Menem, quien le dijo: ?Señora, si soy elegido presidente, usted vuelve a la televisión abierta?. ?Menem lo hizo?, diría el eslogan. 

Y ya bajo la presidencia del riojano, Legrand volvió al aire con "Mirtha para todos", un ciclo semanal nocturno y, posteriormente, con sus tradicionales almuerzos diarios. 

Daniel Tinayre murió el 24 de octubre de 1994, víctima de una complicación en un cuadro de hepatitis. Horas antes de fallecer se encontraba acompañado por su esposa y su amigo y socio Carlos Rottemberg, en una suite de un prestigioso centro de salud porteño. Con una consciencia atroz sobre su final, miró a ambos y les indicó, quitándose la máscara de oxígeno: ?Carlitos, cuidámela a Chiquita?; ?Chiquita, el lunes andá al canal y hacé el programa?. Tinayre murió un domingo y su esposa se tomó 15 días antes de regresar al ruedo televisivo. 

En 1999, otra tragedia la volvería a sacudir. Ese año, luego de un breve período de convalecencia, falleció su hijo Danielito, quien había decidido hospedarse en casa de su madre para transitar el duro cuadro acompañado por ella. 

En ese momento, Mirtha suspendió todas sus actividades y fue recién a los seis meses cuando decidió volver a la televisión y ofrecer "Almorzando con Mirtha Legrand" por la pantalla de América TV, el canal para el cual la tenía contratada desde hacía tiempo. 

Mirtha Legrand ya era otra. Se había convertido en una mujer incisiva, punzante, que dejaba tambaleando a algunos de sus invitados, sobre todo, a los políticos que ocupaban su mesa. Por los almuerzos pasaron todos. Afines y no tanto. 

Como símbolo de las incomodidades provocadas por la conductora podría citarse aquella pregunta que le hizo al matrimonio de Néstor y Cristina Kirchner: ?¿Se viene el zurdaje??. Una frase que resonó fuerte y que a los Kirchner no les gustó nada. 

Tampoco Mauricio Macri y su entonces esposa, Juliana Awada, la pasaron cómoda: "No ven la realidad", les retrucó la diva. 

A Javier Milei, cuando novio con Fátima Flórez, le dijo: "Ustedes son raros". Todos se atragantaron por igual. 

En 2018, su programa celebró sus cincuenta décadas al aire. El formato se emitía por la pantalla de El Trece y salía en una versión nocturna de debate (La noche de Mirtha) y, los domingos, en su horario tradicional del mediodía. A poco de comenzar el festejo y por primera vez en público, Mirtha confesó su edad. ?No me gusta decirlo, pero lo tengo que decir. El 23 de febrero de 2019, esta persona que ustedes ven aquí, me voy a poner bien erguida para decirlo, va a cumplir 92 años?. 

Actualizada, deconstruida en nos cuantos aspectos, inclusiva, la diva siempre supo cómo reconvertirse y acompañar el devenir de los tiempos. De aquella conductora que mostraba las ?rosas rococó rosadas? a la mujer que cometió más de un error al aire, pero que también tuvo la grandeza de pedir perdón. Hoy, alos 99, es historia y presente. Es leyenda.

Fuente: La Nación

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