Opinión

01/09/2026

No habrá Diez como él, o queremos tanto a Messi

A los 39 años y tras la final del Mundial 2026, Lionel Messi le puso punto final a veinte años de Selección Argentina.

Por José Luis Primo, director de Ejes de Comunicación

 

El retiro de Lionel Messi de la Selección Argentina fue una carta, un lunes cualquiera, publicada en sus redes sociales a los treinta y nueve años. "Me vacié, ya no tengo más para dar", escribió el capitán. Y en esa frase, que cualquier trabajador podría firmar después de toda una vida de esfuerzo, está resumido lo que significó este hombre para un país entero.

Porque Messi no se fue del fútbol. Se fue de nosotros, que es distinto y es peor.

 

LA DESPEDIDA DE MESSI Y EL PESO DE UNA CARTA

No hace falta explicar quién fue Lionel Messi para los argentinos, pero igual vale la pena decirlo: fue el pibe de Rosario que se fue chiquito, con una hormona que le faltaba y una pelota que le sobraba, y volvió veinte años después convertido en la prueba de que a veces, muy de vez en cuando, el destino le hace un favor a un país entero. Ganó todo lo que había para ganar: un Mundial en Qatar 2022, dos Copa América, un oro olímpico, ocho Balones de Oro que en el fondo eran ocho maneras distintas de decir lo mismo. Y perdió, también, dos finales de Mundial, la última hace apenas unas semanas, contra España, en un Nueva Jersey que debe haber sonado más a lamento criollo que a fiesta yanqui.

Messi contó que la decisión la tomó el 21 de julio, después de esa derrota. Y que la muerte de su padre lo dejó "más convencido que antes". Ahí es donde a uno se le hace un nudo: no hay estadística ni relato deportivo que alcance para explicar a un hombre que entierra al padre y decide, en el mismo movimiento del alma, enterrar también al futbolista. Son la misma despedida. Son el mismo duelo, nomás que uno lo vieron ciento noventa y tres veces con la celeste y blanca puesta, y el otro lo vivió solo, como se viven estas cosas.

 

Leo Messi anuncia su retirada de la selección argentina: "Ya no ...

 

VEINTE AÑOS DE SELECCIÓN ARGENTINA: DE LA DISCUSIÓN DE CAFÉ A LUSAIL

Yo me acuerdo de cuando Messi todavía no era Messi para el resto del mundo, cuando en Argentina se discutía si era realmente de acá o si el idioma de gol se le había hecho catalán. Discusiones de café, de las que ya no se dan, porque ahora todo se decide en un tuit y se olvida en el siguiente. Pero él estaba ahí, insistiendo, cabizbajo, hasta que un día, en Lusail, se sacó de encima veinte años de reproche con una sola vuelta olímpica. Ese día el país entero salió a la calle a llorar en público, cosa que a los argentinos nos cuesta mucho hacer si no es por un gol o por un entierro.

Ahora se despide y lo hace, otra vez, a su manera: sin discurso en cancha, sin homenaje coreografiado, con una carta de despedida que ya circula en cada rincón del país. "Siempre dejé todo, no solo los últimos años que se ganó todo, antes también", escribió. Ahí está el hombre entero, el que jugó los años flacos con la misma entrega que los años gordos, el que perdió cuatro finales antes de ganar la que importaba y nunca, ni una sola vez, se guardó nada para el partido siguiente.

 

QUÉ SIGNIFICA EL ADIÓS DE MESSI PARA EL FÚTBOL ARGENTINO

El propio Lionel Scaloni dijo que no habrá heredero, y tiene razón, aunque no por las razones futbolísticas que él seguramente pensaba. No habrá heredero porque lo que se termina no es un puesto en la cancha: es una manera de mirar la vida entera a través de once tipos con una camiseta. Los que hoy tienen sesenta años se acuerdan de Maradona en el '86. Los que hoy tienen treinta se van a acordar de Messi para siempre, y los que tienen diez ya no lo van a ver jugar más que en videos, como nosotros veíamos a los viejos cracks en las fotos amarillentas de los diarios de los abuelos.

Se cierra una etapa, escribió él. Yo creo que se cierra algo más grande: la posibilidad de que un solo hombre nos diera, gratis y sin pedir nada a cambio, veinte años de excusas para creer que en este país, alguna vez, algo sale bien del todo. 

Gracias, Leo. No habrá otro como vos, y probablemente esté bien que así sea, porque algunas cosas no deberían repetirse: deberían, simplemente, haber pasado una vez, y haber sido perfectas.

Lee más: Redes, medios y poder: quién define hoy la agenda

Fuente: José Luís Primo - Presidente de Ejes de comunicación

Corrientes
Municipalidad Lomas de Zamora
Municipalidad de Ushuahia
Noticias relacionadas
Acceso a clientes

Ingresá con el usuario y clave para acceder.

¿Te interesan nuestros servicios?

Contactanos